Amor de madre

Theresa Cross tuvo cuatro maridos, con quienes procreó un total de seis hijos. Tras divorciarse de su cuarto marido, la mujer engordó, al tiempo que su afición al alcohol ya era imparable. Como su padre lo había hecho con ella, comenzó a maltratar a sus hijos

POR José Luis Durán King

 Theresa Cross tuvo cuatro maridos, con quienes procreó un total de seis hijos. Tras divorciarse de su cuarto marido, la mujer engordó, al tiempo que su afición al alcohol ya era imparable. Como su padre lo había hecho con ella, comenzó a maltratar a sus hijos

CrossEl cuerpo carbonizado de Suesan (s977.photobucket.com)

Parte de la infancia de Theresa Cross, nacida en 1946 en Sacramento, California, fue feliz, hasta que su padre tuvo un accidente que lo alejó de su trabajo en una casa comercial de quesos. A partir de entonces, el hombre se volvió violento, bebía diariamente y, ya borracho, arremetía contra su esposa e hijos. En 1961, mientras Theresa caminaba hacia una tienda en compañía de su madre, ésta cayó repentinamente al piso. La joven intentó reanimar a su progenitora, pero fue inútil, falleció en sus brazos.

Ya sin el sueldo de la madre, el señor Cross tuvo que vender la casa y rentar un departamento pequeño. Theresa no pudo soportar esa vida y decidió irse con el primer hombre que le ofreciera perspectivas más halagüeñas. El candidato que apareció fue Clifford Clyde Sanders, con quien se casó en 1962 y tuvo a su primer hijo.

Sin embargo, pronto comenzaron las disputas conyugales, la violencia intramuros, y de no ser porque Theresa salió embarazada nuevamente, el matrimonio hubiera terminado mucho antes de lo previsto y de forma menos violenta. En julio de 1964, finalmente, tras una nueva riña, Clifford fue a la habitación, hizo sus maletas, pero no tuvo tiempo de llegar a la puerta: su esposa le disparó con un rifle y el hombre murió minutos después. Tras un juicio en el que la parte defensora alegó que el homicidio fue en defensa propia, Theresa logró eludir la prisión.

Clifford Clyde Sanders fue el primero de los cuatro esposos que tuvo Theresa Cross, con quienes procreó un total de seis hijos. Tras divorciarse de su cuarto marido, la mujer engordó, al tiempo que su afición al alcohol ya era imparable. Como su padre lo había hecho con ella, comenzó a maltratar a sus hijos. Y no sólo eso: acusó a su hija Suesan de estar embrujándola para que engordara.

La chica se convirtió en la obsesión de Theresa, por lo que era golpeada diariamente e incluso fue esposada a la cama. En 1982, tras un nuevo alegato de brujería, Suesan decidió encarar a su madre, para recibir de ésta un disparo en el abdomen. Suesan sobrevivió, pero la bala quedó dentro de su cuerpo. Casi un año después, la chica pidió autorización para marcharse, lo que Theresa aceptó, pero con la condición de que se dejara extraer la bala.

La joven fue alcoholizada y tragó varias pastillas a manera de autopsia. Tras abrir el cuerpo, uno de los hijos logró sacar la ojiva, pero Suesan quedó en tan malas condiciones, que falleció en los días siguientes. Para no llamar la atención de nadie, el cuerpo fue subido a un auto, transportado a una zona boscosa, cubierto con hojarasca, rociado con gasolina y quemado. Por varios años Suesan fue una “desconocida” en los archivos policiacos.

Tras volver a la normalidad, Theresa Cross, al darse cuenta de que el dinero no alcanzaba, obligó a su hija Sheila a prostituirse. Por varios meses las cosas funcionaron, hasta que la madre acusó a Sheila de propagar en el hogar enfermedades de transmisión sexual. Tras varias golpizas, Sheila fue encerrada en un armario. En una ocasión, los hermanos de Sheila escucharon un ruido seco que provenía del clóset, pero no prestaron mucha atención. Tres días después se dieron cuenta de que Sheila había fallecido.

El camino ya estaba trazado: el cuerpo fue subido al auto, transportado a una zona boscosa y quemado. Sheila quedó registrada como otra “desconocida” en los archivos policiacos.

Fue hasta 1992 que Terry, una de las hijas de Theresa Cross, al ver el programa televisivo Los más buscados, decidió ir a la policía a contar todo. Tras las averiguaciones, Theresa Cross y dos de sus hijos fueron detenidos. La mujer recibió dos sentencias de prisión de por vida.