París recuerda el 25 aniversario de la muerte de Mapplethorpe

Una gran antología en el Grand Palais reúne 250 obras, desde las Polaroid de los años 70 hasta los desnudos y las fotos sobre sadomasoquismo. En el Museo Rodin se celebra en paralelo una exposición que se detiene en la visión “escultórica” que marcó los retratos corporales del artista

POR Ánxel Grove

 Una gran antología en el Grand Palais reúne 250 obras, desde las Polaroid de los años 70 hasta los desnudos y las fotos sobre sadomasoquismo. En el Museo Rodin se celebra en paralelo una exposición que se detiene en la visión “escultórica” que marcó los retratos corporales del artista

Mapplethorpe_1Anne Geddes 2 (www.malditoinsolente.com)

Un cuarto de siglo después de su prematura muerte, a los 42 años y por complicaciones derivadas del sida, dice bastante de la capacidad de seguir levantando polvaredas de escándalo del fotógrafo estadounidense Robert Mappelthorpe (Nueva York, 1946-Boston, 1989) que los organizadores de una de las mayores antologías nunca antes montadas sobre su obra, los responsables del Grand Palais de París –de propiedad pública, gestionado por el Museo de Cultura y Comunicación francés—, veten parte de la muestra a los menores de 18 años e incluyan la advertencia-sonsenete (“debido a su contenido, el acceso a una de las salas de exposiciones está prohibido a menores de 18 años. Otras obras expuestas también son susceptibles de herir la sensibilidad de los visitantes, especialmente del público joven”) para así driblar la polémica sobre la libre expresión artística que debería estar cerrada social y políticamente.

Que el retrato de penes enormes y de prácticas sexuales sadomasoquistas sigan siendo los clichés que filtran la obra fotográfica de Mappelthorpe 25 años después de que haya dejado el mundo es un hándicap que lastra el juicio del posible valor como fotógrafo de una persona que vivió poco pero a mucha velocidad y que, si bien empezaba a cuajar un estilo, no llegó a desarrollarlo porque, uno, no tuvo tiempo y, dos, nunca deseó quitarse de encima la condición de retratista oficial de los gays y voyeur de los masoquistas.

 

Conversión póstuma en celebridad

En la gran exposición de París, montada sin reparar en gastos –casi 250 obras de todas las etapas del artista, desde las Polaroid de los años 70 hasta las naturalezas muertas de flores, los retratos de personalidades de la fauna artística neoyorquina y, por supuesto, los primeros planos de órganos sexuales, sodomía y fisting (introducción de la mano, casi siempre enguantada, en el ano del compañero de juegos sexuales)—, hay otra circunstancia que también condiciona la emisión de un juicio imparcial sobre Mapplethorpe, que quizá estaba camino de ser un buen fotógrafo, pero que, desde luego, no lo era cuando murió: su conversión póstuma en celebrity de los elegidos.

El dinero para la producción de la muestra sale de las partidas para promoción cultural y consiguiente desgravación fiscal de Aurel BCG, la filial francesa de una transnacional dedicada al manejo bursátil que en 2012 ganó 1 mil 240 millones de euros. Es decir, Mapplethorpe quizá no sea adecuado para los menores de 18 años, pero sí para los brokers (“mecenas exclusivos de la exposición”, consta en la documentación de la muestra) o para los multimillonarios del cine, como David Geffen, empresario discográfico y cofundador de Dreamworks, que en 2011 presidió y financió buena parte de una joint-venture para comprar 3 mil copias, 200 objetos artísticos, 160 fotos Polaroid y 120 mil negativos de Mappelthorpe que fueron robados a Nueva York por los museos privados y librepensadores de Los Ángeles, el LACMA y el Getty.

 

La inevitable Patti Smith

Mapplethorpe_2Mundo a la deriva: Muestra de Mapplethorpe en el Malba (mundoaladeriva.blogspot.com)

La antología del Grand Palais –de entrada barata: 12 euros la general y 9 la reducida— se inaugura el 26 de marzo y estará en cartel hasta el 12 de junio. Al acto de apertura asistirá, como no podía ser de otra forma, la autonominada madrina de Mappelthorpe, la cantante Patti Smith, amiga y confidente del fotógrafo desde los primeros trasteos de ambos por la bohemia neoyorquina de los tempestuosos años 70. En el catálogo de la exposición, Smith firma el ensayo Un enfant terrible, donde no tiene empacho en considerar como un nuevo Arthur Rimbaud a Mappelthorpe, “hijo del surrealismo, de la magia negra y del pop art”.

El reto de la exposición, dicen los organizadores, es mostrar que Mapplethorpe es “un gran artista clásico” y no el simple producto de un momento de incandescencia creativa en Nueva York. Citan una entrevista de 1987, en la que afirmó que la fotografía era simplemente “el medio (artístico) perfecto para un momento de ritmo rápido”. En las mismas declaraciones añadió: “Si yo hubiera nacido hace 100 o 200 años, podría haber sido un escultor, pero la fotografía es una manera muy rápida para ver, para hacer una escultura”.

 

Tiziano, Miguel Ángel, Man Ray…

La gran cantidad de fotos que se exhibe pone de manifiesto que el joven de educación cristiana y problemáticos demonios interiores era “un escultor en el corazón, un artista plástico impulsado por la cuestión del cuerpo y de la sexualidad y obsesionado por la búsqueda de la forma perfecta”. Al igual que Man Ray, al que citan en una comparación un tanto desmesurada los promotores –no se quedan ahí: hablan también de Tiziano, Dalí, Miguel Ángel y Piero della Francesca—, Mapplethorpe quiso ser “un creador de imágenes” en lugar de un fotógrafo, “un poeta” en lugar de un documentalista. Bruno Cora recuerda en el catálogo que tanto uno como otro “hicieron retratos de los intelectuales de su tiempo y ambos eran exploradores incisivas de la forma desnuda, sus cualidades escultóricas y la energía que emana de ella”.

La fascinación del fotógrafo por la escultura –sus últimas fotos antes de morir fueron de estatuas de dioses de la mitología clásica— es explorada en la segunda de las exposiciones que se celebran en París, Mapplethorpe-Rodin, que se realiza en el Museo Rodin entre el 8 de abril y el 21 de septiembre. La muestra contrapone 50 esculturas de Rodin y 102 imágenes del fotógrafo. Queda claro, opinan desde el museo, que en la obra del primero primaba la espontaneidad, el movimiento y lo accidental, mientras que Mapplethorpe era un esteticista que “buscaba la forma perfecta” y “construía” las fotos.

 

Tomado de: 20minutos.es. Marzo 25, 2014.