El gran espectáculo de las madres mecanizadas

En los primeros años del siglo XX, un parque de atracciones de Coney Island, Nueva York, desplegó una exposición que mucha gente consideró del estilo del freakshow de P. T. Barnum: decenas de recién nacidos en incubadoras eran visitados por personas que pagaban boleto para observarlos

POR Esther Inglis-Arkell

 En los primeros años del siglo XX, un parque de atracciones de Coney Island, Nueva York, desplegó una exposición que mucha gente consideró del estilo del freakshow de P. T. Barnum: decenas de recién nacidos en incubadoras eran visitados por personas que pagaban boleto para observarlos

Incubadora_1Baby Incubators in Amusement Parks (www.jaydinitto.com)

Las incubadoras, aunque ahora son parte de cualquier hospital, alguna vez fueron una tecnología no probada. Sus desarrolladores necesitaban una manera de demostrar su valía y correr la voz. Fue así como los bebés prematuros formaron parte de una exhibición en Coney Island.

Cuando se trata de medicina, la gente no siempre puede permitirse la dignidad. Al menos así fue en los primeros años del siglo XX, cuando el doctor. Martin A. Couney quiso perseguir su interés en trabajar con bebés prematuros. En ese entonces, los bebés tenían tasas de supervivencia terriblemente bajas, aunque también es cierto que no existía mucho equipo especial desarrollado para ellos. Las incubadoras se habían presentado desde tiempo atrás, ¿pero quién tenía el tiempo y el dinero para adquirirlas? Couney, a sabiendas de que a las personas les gusta mirar lo insólito, que les toquen sus fibras más sensibles, y pensar que lo están haciendo bien, se le ocurrió una idea. Desplegó una exposición en parques de atracciones y ferias que mostraba a los bebés prematuros. Aplicó brevemente la idea en 1896 en Berlín, que se conoció como “criaderos de niños”, después la importó a Estados Unidos, donde realizó una gira por las ferias, para finalmente encontrar un hogar más permanente en los parques de atracciones de Coney Island.

La exposición Baby Incubator se inauguró en 1903 en Dreamland, el parque más tranquilo de la isla. La atracción parecía una sala normal de hospital, con bebés, enfermeras prestando atención especializada y el médico mirando por encima de todo. La única diferencia era que uno de los lados de la sala era de cristal, y todo el día la gente, por diez centavos de dólar (o 15 centavos, conforme pasaron los años y los precios aumentaron), podía mirar a los bebés. Los infantes más saludables y de mayor edad fueron puestos en incubadoras a lo largo de un pasillo abierto, con una barandilla para mantener el público a distancia.

La empresa no estaba libre de riesgos, la publicidad advertía. Un desastroso modelo temprano de la exposición, inspirado por el éxito de Couney pero desplegado por un médico en St Louis, no contaba con la mampara de cristal que separaba a las incubadoras del público, y durante una epidemia de una enfermedad de verano, 50 por ciento de los bebés murió.

 

Incubadora_2Coney Island’s Baby Incubator, 1930s (neatneatneat.wordpress.com)

La exposición de Coney Island fue espectacular y aparentemente exitosa. Afuera, los pregoneros del carnaval (incluyendo un jovencísimo Cary Grant) atraían a la gente a la exposición. El letrero sobre la puerta proclamaba: “Todo mundo ama a un bebé”. Todo niño que nació prematuramente fue llevado a Coney Island para ser colocado en la exhibición, incluyendo a la propia hija de Couney, que pasó tres meses allí. Los estándares se mantuvieron elevados, y pese a que los clientes pagaron, Couney nunca dio a los padres un solo centavo para el tratamiento que sus hijos recibieron –aunque el costo por la atención al bebé alcanzaba en ocasiones 15 dólares al día. La muestra no estuvo exenta de sustos, sin embargo. Lo peor ocurrió cuando Dreamland se quemó en 1911, y todos los bebés tuvieron que ser desalojados; un nuevo “hospital” fue construido en el cercano Luna Park. Con el tiempo, los “graduados” del programa regresaron a visitar Couney y a conocer la nueva cosecha. En 1939, cuando la atracción perdía paulatinamente su atractivo, un artículo en el New Yorker señaló que algunos de los graduados se convirtieron en médicos, y que “las niñas nacidas prematuramente parecían ser más propensas al matrimonio que las mujeres que nunca fueron parte del espectáculo –un testamento verdadero del poder de la tecnología de la incubadora.

En 1941, la exposición cerró. Después de casi 40 años, la gente estaba acostumbrada a ver el fenómeno de las incubadoras, y lo más importante, una sala de hospital para bebés prematuros finalmente se inauguró en el Hospital de la Universidad de Cornell de Nueva York. Este periplo se mantiene como uno de los capítulos más extraños de la historia científica.

 

Tomado de: io9.com. Febrero 20, 2012.

 

Después de mamá

Incubadora_3Incubated Babies on the Boardwalk (historyhodgepodge.com)

Una incubadora es básicamente una caja de plástico transparente. Para un bebé prematuro, este dispositivo es lo mejor que hay después del vientre de la madre. Una incubadora crea un ambiente artificial para los niños que son demasiado pequeños o que nacen enfermos, manteniendo una temperatura corporal lo suficientemente cálida para la supervivencia. También ayudan a proteger al niño contra el ruido, la luz y los gérmenes que pueden causar enfermedades e infecciones.

En la época en que los bebés nacían mayoritariamente en casa, era trabajo de las madres cuidar al crío. Un bebé que nacía prematuro no recibía la atención especial de un médico y con frecuencia era abandonado por la familia, pues se creía que no estaba apto para sobrevivir.

No fue sino hasta los años 50 del siglo XX que surgieron las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales para cuidar bebés enfermos y prematuros. Sin embargo, en la década de los 30 del mismo siglo ya existían en algunos hospitales.

Las primeras incubadoras desarrolladas en 1860 parecían una estufa antigua y eran similares a las incubadoras utilizadas para los huevos de gallina. En 1889, el médico francés Alexandre Lion creó una incubadora de cristal para ver a través de ella. También adaptó un sistema de calentamiento automático, de modo que los bebés no tenían que ser observados permanentemente y podían ser atendidos con mayor facilidad.

Esas incubadoras eran muy caras y difíciles de fabricar, y los hospitales no podían justificar el uso de ellas. Por otra parte, pocas personas podían adquirir una por su cuenta y el cuidado de los bebés, especialmente los prematuros, todavía era algo que la mayoría de los médicos y hospitales no atendían.

A fin de recaudar fondos para su invento –que demostró que aumentaba la tasa de supervivencia de bebés prematuros a 72 por ciento—, el Dr. Lion promovió las incubadoras con bebés vivos durante una exposición. Los infantes fueron colocados en escaparates en calles muy transitadas de Francia. Se mostraba a los bebés como en una barraca de feria y las personas pagaban por verlos. Las incubadoras se anunciaban como “La increíble mamá mecanizada”.

El médico alemán Martin Couney inventó el primer “huevo incubador” inspirándose en el Dr. Lion y montó su propia exhibición de incubadoras en Berlín. Tras el éxito de la exposición partió a Londres para continuar con el espectáculo. En 1898, Couney llevó la exposición a Estados Unidos. Para principios de 1900 esta exhibición gozaba de gran popularidad.

En Coney Island, Nueva York, Couney mantuvo la exposición de 1904 a 1943, en lo que es el espectáculo con mayor duración en la historia de Coney Island.

De acuerdo con las estadísticas, antes del uso de la incubadora la tasa de supervivencia de los lactantes prematuros era sólo de 15 por ciento. Ahora, el índice ha aumentado a 85 por ciento. En Coney Island, Couney salvó a aproximadamente a 6 mil 700 de los 8 mil bebés que desfilaron por esa exposición.

 

Con información de: Stina Caxe. “The Baby Sideshow: A History of the Incubator”. HubPages. Abril 6, 2012.