El Requiem de Verdi: una misa muy humana

POR Fernando Montoya

El Requiem de Verdi es un réquiem humano: el de un hombre que quiere la paz dando a Dios la responsabilidad de la creación. Así que el texto latino es fundamental para la interpretación. No se puede hacer este Requiem si no se entiende el texto

Verdi_1The Pines of Rome: 200 Years of Giuseppe Verdi (thepinesofrome.blogspot.com)

Una obra que más que un reclamo de descanso es un canto de los que ya no están y buscan tener voz; un réquiem creado por uno de los grandes músicos de Italia a un gran poeta y literato (Alessandro Manzoni,); desde las notas a la letra, todo eso es el Requiem de Giuseppe Verdi.

Sin abundar en su historia, de la que se ha escrito tanto, sí mencionaré unas breves reflexiones que pueden servir a los interesados como preámbulo al “humanismo filosófico” del réquiem verdiano.

De inicio, en el Requiem nosotros vemos a Dios como alguien responsable de nuestra existencia, así que pedimos y le exigimos el reposo. Esto tiene un significado de fondo: la palabra Requiem significa en latín “descanso” y se refiere a las misas dedicadas a los difuntos. En la obra de Verdi, proviene de la primera palabra del texto que comienza con Requiem aeternam dona eis, Domine, es decir, “dales el descanso eterno, Señor”.

En la obra le hablamos Dios como si fuera uno de nosotros: “Me has creado y me debes dar el reposo eterno. Si existo y también sufro, debes ofrecérmelo.” Es, pues, un reclamo humano de una religiosidad humana a la voluntad divina. Esto es impensable, por ejemplo, en una misa de Bruckner o Mozart, donde las misas son solemnemente respetuosas a Dios. En Verdi, en cambio, lo escuchamos en el Dies Irae de este réquiem, donde la soprano tiembla y dice que tiene miedo. Luego hay un largo silencio, espera una respuesta y Dios le contesta con el Dies Irae: la violenta respuesta materializada en cientos de voces.

Y todo este asunto sólo puede comprenderse a través del texto de la obra. Sólo es posible realizar una buena interpretación a partir de las palabras que contiene; dicho en otras palabras, debe ir de la palabra a la música. Es un discurso directo señalándole una responsabilidad a Dios.

El Requiem de Verdi es un réquiem humano: el de un hombre que quiere la paz dando a Dios la responsabilidad de la creación. Así que el texto latino es fundamental para la interpretación. No se puede hacer este Requiem si no se entiende el texto. La soprano, por ejemplo, canta el Libera me Domine primero gritando, luego es una confusión y lo pide a gritos; la tercera vez hay un cierto cansancio y desesperanza. Este sentimiento de incertidumbre es el centro de la obra (eso y no el Dies Irae que les encanta a los directores de orquesta para demostrar su egocentrismo) debido a que deja un punto de interrogación: ¿me liberarás o no? A decir de Verdi, no lo sabemos.

 

Verdi_2Ricardo Mutti y The Chicago Symphony Orchestra (conductingmasterclass.wordpress.com)

A menudo se ha hecho una lectura superficial de la ópera de Verdi, y de la italiana en general. Mientras en Mozart o Strauss el respeto por la música es total; en la italiana mucho se fía al capricho de los cantantes y de los directores complacientes. Como en Il Trovatore, que se colocan notas que Verdi jamás escribió. Él sabía que se hacía debido a que el público responde fácilmente a las notas agudas que crean una especie de reacción física ardiente, para no decir otra palabra. Así que hoy todavía muchos directores sólo quieren hacer el Il Trovatore cuando saben si el tenor puede hacer la famosa nota que en realidad Verdi no escribió.

En definitiva, a los lectores les recomiendo la grabación dirigida en 2010 por Riccardo Muti y la Chicago Symphony Orchestra. Este álbum, dicho sea de paso, le supuso dos Grammy. Uno a Mejor Álbum Clásico y el otro a Mejor Interpretación Coral. Riccardo Muti es sinónimo de magisterio verdiano. Nadie, salvo Abbado, ha dirigido así Verdi en el último tercio del siglo XX y lo que llevamos del XXI.