¿Quién más quiere preguntar a Peña?

La duda ahora, más allá de si las leyes serán justas, como lo esperaba Santo Tomás de Aquino, es si Peña Nieto responderá a cada ciudadano o grupo sus cuestionarios. ¿Cómo elegirá a quiénes sí, a quiénes no? ¿Quién será el siguiente? El Presidente le puso combustible al tema

POR Alfredo C. Villeda

La duda ahora, más allá de si las leyes serán justas, como lo esperaba Santo Tomás de Aquino, es si Peña Nieto responderá a cada ciudadano o grupo sus cuestionarios. ¿Cómo elegirá a quiénes sí, a quiénes no? ¿Quién será el siguiente? El Presidente le puso combustible al tema

 CuarónIn Alfonso Cuarón’s Gravity, space is a big costar (www.straight.com)

Santo Tomás de Aquino (1225-1274), considerado el gran sistematizador de la filosofía en la Edad Media, resumió en una frase sencilla buena parte de su discurso sobre el bien común: “La ley que sea injusta no es ley”. Por eso pueden existir actos legales, pero inmorales, como ocurrió con la segregación racial sudafricana. Actos reprobables amparados en una Constitución o una política nacional estilo apartheid.

Acaso esta máxima del Aquinate sea el motor de la inquietud que un ciudadano, sea uno común, sea uno en sus 15 minutos warholianos, a propósito de reformas de la ley. La interpretación natural debería ser que los cuerpos legislativos trabajan para el bien común y no para el interés particular, político, partidista, pero la experiencia nacional demuestra que muchas veces así sucede.

El presidente Enrique Peña Nieto ha lanzado una serie de reformas y, ante la polémica que desató en diversos sectores la aprobación de varias de ellas y la discusión actual de las normas secundarias, se colocó por decisión propia en una situación peculiar. Ante la pregunta de León Krauze, compañero de páginas en la edición sabatina de MILENIO Diario, sobre la crítica de Alfonso Cuarón a los proyectos de ley, respondió que el cineasta no tenía la información suficiente, que estaba desinformado, pues.

En la cresta de la popularidad por su reciente triunfo, indiscutible, en Hollywood, Cuarón se tomó unas semanas para elaborar un cuestionario con el que atribuyó esa “desinformación” a la falta de informes, reportes y explicaciones del gobierno federal. Eligió La Jornada y El Universal para dar a conocer sus diez puntos (con múltiples preguntas, más de diez) a fin de estar “informado”. Peña recurrió al Twitter para continuar con el intercambio y mandó un mensaje con sus secretarios de Hacienda y Energía: las 10 respuestas en el portal de Presidencia.

El realizador de Gravity dejó el tema hasta ahí con la declaración de que él hizo lo que le tocaba como ciudadano interesado en el tema y que el debate corresponde al Congreso y los partidos. Cuando parecía que se había abierto una discusión saludable para todos y, en efecto, tomaba el cauce idóneo, el clero, que debe recordarse porta una tradición de casi 2 mil años de grilla política, se subió al templete con su carta de demandas y quejas. Eso sí, aclarando que es la expresión recogida entre sus fieles en los distintos rincones del país.

La cúpula de la Iglesia católica dio a conocer con antelación su lista de reclamos, a fin de que no tomara por sorpresa al Presidente, con quien se reunió ayer. Peña salió al paso con un reporte de mejoras en los índices de combate a la inseguridad y, sí, usted adivinó, se comprometió a dar respuesta puntual en cinco días a todas las inquietudes entregadas en un documento.

Ya es hora de que deje de sorprender el protagonismo de personajes que, más allá de su oficio o profesión, aprovechan los reflectores que su fama y posición les otorgan. Hay que recordar, por ejemplo, que la aportación que un grupo predominante de intelectuales, en voz de Roger Bartra, a propósito de los cambios legislativos propuestos desde Presidencia, fue que “las reformas van a necesitar más reformas”, durante una ceremonia de entrega de premios sobre ciencia y arte. Resultaron más firmes e ingeniosos los actores, entre los que abundaban los de Televisa, quienes lanzaron un spot en el que lamentaban no haber sido consultados sobre el tema energético.

La duda ahora, más allá de si las leyes serán justas, como lo esperaba Santo Tomás de Aquino, es si Peña Nieto responderá a cada ciudadano o grupo sus cuestionarios. ¿Cómo elegirá a quiénes sí, a quiénes no? ¿Quién será el siguiente? El Presidente le puso combustible al tema.