Testimonio fotográfico del abuso sexual en la infancia

La fotoperiodista Mariella Furrer invirtió diez años en documentar la vida de 17 menores que sufrieron violaciones, vejaciones y crueles abusos. Habló con las víctimas, las familias y también con los agresores que logró localizar para intentar acercarse a la “comprensión de lo incomprensible”

POR Ánxel Grove

La fotoperiodista Mariella Furrer invirtió diez años en documentar la vida de 17 menores que sufrieron violaciones, vejaciones y crueles abusos. Habló con las víctimas, las familias y también con los agresores que logró localizar para intentar acercarse a la “comprensión de lo incomprensible”

Abuso_1Sussana fue raptada por un culto satánico a los ocho años, sometida a violaciones en grupo y otros abusos. Ahora tiene 24 y sufre un trastorno mental agudo con el que ha desarrollado 200 personalidades distintas (© Mariella Furrer / mypieceofsky.com)

My Piece of the Sky (Mi pedazo de cielo) es un libro del que resulta imposible salir entero. Lo componen casi 700 páginas y más de 100 fotos. Empieza con una cita de la escritora Maya Angelou: “No hay mayor agonía que llevar dentro una historia nunca contada” y concluye con un dibujo pintado con la sangre que brotó de una automutilación infantil: manchas desesperadas que esconden sólo a medias una frase: “Sangre para vivir”. Entre esos dos extremos, la fotoperiodista Mariella Furrer (Líbano, 1968) ha compuesto una de las más notables crónicas sobre un tema tan doloroso como frecuente: los abusos sexuales a niños.

Las decenas de cortes y arañazos paralelos en las piernas que Sussana muestra en la foto se las hace una de las 200 identidades distintas que conviven dentro de la mente de la muchacha, que tiene 24 años y sufre un desorden disociativo muy agudo. A los ocho fue secuestrada por un culto satánico que la sometió a formas especialmente crueles de abuso: bestialismo, violaciones en grupo, grabaciones pornográficas no consentidas… Una vez liberada, la chica desarrolló muchas personalidades y a algunas le gusta automutilarse.

 

“Me gustó y llenó de culpa y remordimientos”

El fotoensayo de Furrer abunda en historias de este calado. Ella misma fue víctima de toqueteos sexuales cuando era pequeña. “Tenía cinco años y abusó de mí un extraño, un turista, creo que un hombre blanco [Furrer es de raza negra] que viajaba en una caravana… Me tocó y a mí me gustó… Que me gustase me llenó de culpa y remordimiento durante toda mi vida”, explica la autora del libro, empeñada, como dice en el prólogo el médico especializado en abusos infantiles Bruce D. Perry, en intentar acercarse a la “comprensión de lo incomprensible”.

My Piece of the Sky es también para la fotógrafa “un viaje personal”, que sitúa el comienzo del recorrido en el ataque que sufrió hace más de 30 años, prosigue en un encargo de realizar un reportaje sobre violaciones infantiles en Sudáfrica que le hizo una revista en 2002 y concluye en su decisión de extender el trabajo documental durante la siguiente década para mostrar la grieta causada por el maltrato. “Se pierde la infancia de verdad, tu inocencia es arrebatada y lo poco que queda de aquel niño antes puro se transforma en un ser sexual, un niño que tiene mucho antes de tiempo conocimiento de cuestiones que no son de su edad”, añade para explicar el objetivo del proyecto.

 

“Depravación indecible”

Abuso_2Mariella Furrer: My Piece of Sky (lenscratch.com)

Las historias presentadas en el libro muestran “una depravación indecible, el horror y el sufrimiento”, pero también reflejan la “increíble capacidad de recuperación de los supervivientes”. Entre las 17 víctimas supervivientes que hablaron con Furrer está Venus –como en el caso de Sussana, el nombre no es real para proteger la intimidad de la víctima— fue violada vaginal y analmente, estrangulada y apuñalada en el corazón y un pulmón por un amigo de su familia, que abandonó el cuerpo dando a la niña de ocho años por muerta. Escondida durante toda la noche entre los arbustos e incapaz de pedir ayuda debido a los efectos del intento de estrangulación, Venus se las arregló a la mañana siguiente para arrastrarse hasta un camino, donde fue descubierta por un vecino y trasladada a un hospital.

Dylan fue víctima de abusos sexuales desde pequeño por dos de sus profesores. Lleno de culpa, auto odio y con una muy baja autoestima, el chico se convirtió en prostituto y adicto a las drogas. Se dedicaba a robar coches, vivía a salto de mata y entró y salió de la cárcel varias veces. Recuperaba el control para volver a perderlo. En 2008 fue arrestado y el día de la detención se ahorcó en la celda.

 

Entrevistas con seis delincuentes

La monumental obra de Furrer no se limita a las fotografías –contiene testimonios, dibujos, cartas y otra documentación de las víctimas—, sino que abarca a las familias afectadas, a los policías, fiscales especiales y sanitarios implicados y, entrando en un terreno particularmente difícil y arriesgado, ofrece información sobre los antecedentes de los autores de los abusos e intenta explicar “cómo sus propias experiencias en la infancia puede haberles llevado a abusar de otros niños”. El volumen presenta entrevistas con seis delincuentes sexuales.

El fotoensayo se detiene especialmente en Sudáfrica, donde se estima que unos 50 niños denuncian violaciones cada día y los activistas en pro de la infancia estiman que la tasa real podría ser 20 veces más alta dado que muchas víctimas tienen demasiado miedo o vergüenza para denunciar el abuso.

 

Tomado de: 20minutos.es. Abril 25, 2014.