Un novato en las grandes ligas

En junio de 1993, una adolescente que repartía periódicos desapareció mientras cumplía su trabajo. Horas después los agentes encontraron el cuerpo de Charlotte Schmoyer en una zona boscosa. La autopsia determinó que había sido apuñalada mientras era violada. Un corte profundo en la garganta le produjo la muerte

POR José Luis Durán King

En junio de 1993, una adolescente que repartía periódicos desapareció mientras cumplía su trabajo. Horas después los agentes encontraron el cuerpo de Charlotte Schmoyer en una zona boscosa. La autopsia determinó que había sido apuñalada mientras era violada. Un corte profundo en la garganta le produjo la muerte

RobinsonJudge’s denial of appeal keeps Harvey Robinson on death row (www.wfmz.com)

Joan May Burghardt era una joven de 29 años que pese a una enfermedad mental que padecía vivía sola en su apartamento, con la idea de que por sí misma debía resolver sus asuntos. Sin embargo, comentó a sus padres que alguien había entrado a su domicilio, aunque ignoraba por qué, pues no faltaba algo en su espacio.

El 9 de agosto de 1992 se sentó en la sala a cenar algo ligero mientras veía televisión. De repente, un intruso la golpeó brutalmente en la cabeza, al grado que la sangre salpicó una pared. Aun así tuvo tiempo de correr hacia una habitación y pedir auxilio desde una ventana. Un vecino después declaró que escuchó el grito, pero que no quiso entrometerse en cosas que no le correspondían.

El asaltante finalmente la alcanzó, la golpeó en la cabeza con la cacha de una pistola hasta que la mujer murió. No hubo violación sexual, tampoco robo. El hombre simplemente buscó unas pantaletas de la víctima y se masturbó. La policía de Allentown, Pensilvania, tomó muestras de los flujos corporales del agresor.

El 9 de junio de 1993, una mujer mostró extrañeza cuando la adolescente que le entregaba diariamente el periódico local no aparecía. Observó el entorno y vio el paquete de diarios tirado entre dos autos. Sabía que algo andaba mal y llamó a la policía.

Horas después los agentes encontraron el cuerpo de Charlotte Schmoyer, de 15 años, en una zona boscosa. La autopsia determinó que había sido apuñalada mientras era violada. Un corte profundo en la garganta le produjo la muerte.

Días después del ataque a Charlotte, una mujer, Denise Sam-Cali, de 37 años, reportó que alguien había entrado a la casa que compartía con su esposo e hija. Además de beber una cerveza en el interior, el intruso robó una maleta con las armas que el matrimonio guardaba para su seguridad.

La noche del 20 de junio, un hombre entró a la casa de los Cali. Al percatarse que Denise estaba en compañía de su esposo, el individuo buscó en las habitaciones. Encontró a la hija de cinco años del matrimonio. Frustrado porque no había logrado su objetivo con la mujer, violó a la niña e intentó estrangularla. Se retiró del inmueble cuando pensó que la menor estaba muerta. Pero ésta sobrevivió el ataque. Las autoridades designaron a unos agentes para que de manera discreta vigilaran la casa de los Cali.

En julio siguiente, Jessica Jean Fortney, de 47 años, quien vivía con su hija y su nieto de siete años, fue atacada en la sala de su casa. El agresor golpeó con una pistola la cara de Jessica, y cuando ésta quedó inconsciente, la violó antes de estrangularla. El nieto vio todo y la descripción del asesino que aportó a la policía correspondía con la de otros testigos.

De acuerdo con la información que los agentes tenían, el atacante era sumamente desorganizado, no le importaba dejar evidencias de sus acciones, por lo que sabían que en cualquier momento cometería un error.

Y así fue. Harvey Robinson, de 18 años, quien vivía a unas cuantas cuadras de donde había cometido sus homicidios, decidió regresar a la casa de los Cali. Estaba obsesionado con matar a Denise. Al volver, los agentes que vigilaban lo persiguieron por la casa, y uno de ellos le disparó cuando huía por la azotea. Un rastro de sangre indicaba que el uniformado había acertado al menos en una ocasión.

Horas después, el agresor se presentó a un hospital, donde fue detenido. Las evidencias recabadas en las escenas de sus crímenes obraron en su contra. Tenía 17 años cuando mató a Joan May Burghardt. En las leyes de Estados Unidos, Robinson era menor de edad, no obstante fue llevado a juicio y condenado a muerte. Su defensa ha intentado en varias ocasiones que el castigo capital se permute por prisión de por vida.