Mujeres en la cocina

Frederick Joseph Hengl, de 68 años, era bien conocido en Oceanside, California, por caminar de noche vestido de mujer. Su color favorito era el rosa. Su esposa, Anna-Marie Faris, era una enferma mental, que se bañaba de vez en cuando y a la que gustaba exponerse públicamente

POR José Luis Durán King

Frederick Joseph Hengl, de 68 años, era bien conocido en Oceanside, California, por caminar de noche vestido de mujer. Su color favorito era el rosa. Su esposa, Anna-Marie Faris, era una enferma mental, que se bañaba de vez en cuando y a la que gustaba exponerse públicamente

CocineroCalifornia man accused of cooking wife in court today (www.sandiegoreader.com)

Como si se tratara de un culto que regresa a las prácticas más reprimidas y primitivas del ser humano, en Estados Unidos la idea de desaparecer cadáveres mediante la cocción se ha convertido en una tendencia con casos que cada vez son menos aislados.

Uno de los episodios más recientes fue descubierto el 16 de noviembre de 2012, cuando autoridades policiacas de Oceanside, California, acudieron al hogar del matrimonio conformado por Frederick Joseph Hengl, de 68 años, y Anna-Marie Faris, de 73.

Vecinos de la pareja habían alertado a las autoridades del hedor que emanaba del interior del departamento que compartían los cónyuges. Después de tocar en la puerta y de que nadie saliera a responder el llamado, los uniformados decidieron entrar al inmueble por una ventana.

En la revisión inicial, la policía encontró tres recipientes con carne dentro de la estufa. Mientras las diligencias se practicaban, un vecino avisó a los agentes que el señor Hengl había permanecido unos minutos frente a su domicilio, observando la labor de los investigadores. Menos de una hora después, el hombre fue detenido en un bar cercano.

Los oficiales pidieron al anciano que los acompañara de regreso al departamento donde se realizaban las pesquisas. Al individuo no le quedó más que confesar que la carne encontrada en los recipientes correspondía a su esposa. La declaración de Hengl fue confirmada cuando los agentes encontraron en el refrigerador la cabeza, ya cocinada, de la señora Faris.

De acuerdo con la fiscal Katherine Flaherty, en el interior del departamento se encontró un molino de carne recientemente utilizado, así como un “cuarto de trabajo” acondicionado en el baño de la vivienda, con sierras, un cuchillo para filetear y otros instrumentos cortantes.

Las investigaciones en curso han arrojado que Hengl, ex empleado de la empresa Home Depot de la localidad, era bien conocido en la calle North Dimar, a donde llegaba por las noches vestido de mujer. Su color favorito era el rosa.

Por su parte, la señora Faris –a la que sus vecinos no habían visto en semanas— fue descrita como una mujer afectada de sus facultades mentales, que raramente se bañaba y que gustaba exponerse públicamente, bajándose los pantalones hasta los tobillos. Otros la recuerdan caminando por la calle, blandiendo un cuchillo de carnicero y exclamando sinsentidos religiosos como “Dios te castigará”.

En 2010, en Los Ángeles, California, el chef David Viens fue detenido como presunto sospechoso de la desaparición de su esposa, ocurrida en octubre de 2009. En su confesión, Viens señaló que había utilizado sus habilidades culinarias para disponer del cuerpo de la mujer. “La cociné a fuego lento durante cuatro días”, declaró el individuo, quien utilizó las instalaciones de su propio restaurante para lograr su cometido.

En lo que respecta al caso de Frederick Joseph Hengl, quien enfrenta una condena de al menos 25 años en prisión, las autoridades aún no esclarecen qué motivó el homicidio y cuál fue la causa de la muerte de Anna-Marie Faris. La defensa declaró al individuo no culpable y ha solicitado que el anciano reciba atención médica.

Hay que destacar que Frederick Joseph Hengl y David Viens cocinaron a sus respectivas esposas, pero que ambos –de acuerdo con sus declaraciones— lo hicieron para deshacerse de las evidencias de sus crímenes. La policía ha negado que en ambos episodios exista la posibilidad de canibalismo.