EL BONO DE LA BELLEZA

Pocos párrafos tan enternecedores –si no es que el único—, como el que dedica el escritor francés Louis Ferdinand Céline a la joven prostituta Molly en la novela Viaje al fin de la noche, donde el cariño apenas si es un valor moral positivo

Pocos párrafos tan enternecedores –si no es que el único—, como el que dedica el escritor francés Louis Ferdinand Céline a la joven prostituta Molly en la novela Viaje al fin de la noche, donde el cariño apenas si es un valor moral positivo

Céline_1Louis-Ferdinand Céline (sv.wikipedia.org)

“Ahora la casa está cerrada. Eso es lo único que he sabido. Buena, admirable Molly, si aún puede leerme, desde un lugar que no conozco, quiero que sepa sin duda que yo no he cambiado para ella, que sigo amándola y siempre la amaré a mi manera, que puede venir aquí, cuando quiera compartir mi pan y mi furtivo destino. Si ya no es bella, ¡mala suerte! ¡Nos arreglaremos! He guardado tanta belleza de ella en mí, tan viva, tan cálida, que aún me queda para los dos y para por lo menos veinte años aún, el tiempo de llegar al fin”.