El corazón de las tinieblas

En esta ocasión, Sexto Piso nos presenta una bella edición de pasta dura cuya traducción estuvo a cargo de Juan Sebastián Cárdenas, y cuyas imágenes y collages son de Abraham Cruzvillegas, de quien Gareth Harris ha dicho en The Art Newspaper que “con su amplia gama de esculturas de ensamblaje…

Por Óscar Garduño Nájera

el corazón

Ese mismo the horror, the horror es el que parece estar cada vez más cerca de la civilización, por eso la lectura de una novela tan precisa en cuanto a técnicas narrativas se refiere, así como a la psicología de sus personajes (algo en lo que Joseph Conrad era maestro) mantiene su vigencia y su frescura. Narrada en primera persona por el marinero Marlow, en su momento el autor polaco de novelas emblemáticas como Lord Jim, Nostromo, El agente secreto, La locura de Almayer, y de quien Sexto Piso también acaba de publicar Conrad, una de las mejores biografías escrita desde la perspectiva de su esposa, Jeesie Conrad, fue cuestionado por la duración del relato, ya que según sus detractores la lectura completa de El corazón de las tinieblas en voz alta se llevaba más de dos horas, tiempo difícil de soportar para quien lo escucha. Se sacó una segunda edición y Joseph Conrad contestó que, en efecto, la novela leída en voz alta podría durar más o menos el tiempo que señalaban, sin embargo, también hizo referencia a los hombres de la antigüedad, aquellos que en torno a una fogata se daban a la tarea de contar relatos que duraban toda la noche, relatos que, a su vez, les servían para explicarse y nombrar a ese mundo que recién se les presentaba, como bien señala Mircea Eliade en varios de sus libros.

Si ustedes se quedan con Apocalypse Now, con un joven Marlon Brando en el papel principal, adaptación cinematográfica que en 1979 realizó el director Francis Ford Coppola inspirándose no solo en El corazón de las tinieblas sino en la Guerra de Vietnam y en el cine de Werner Herzog, en especial de la película Aguirre, der Zorn Gottes (1972), con Klaus Kinski en el papel principal, no habrán comprendido bien el sentido de la novela, ya que hay que adentrarse en la descripción de sus paisajes, en la experiencia que viven a cada momento los pasajeros, en los misterios insondables del Congo Belga, en el misterioso señor Kurtz, ese niztcheanamente superhombre, en los símbolos que se ocultan tras de este una vez que aparece lleno de ambición, destrucción y poder, acaso significando el futuro al que deberá enfrentarse la humanidad, y, sobre todo, a esa prosa perfecta que nos ofrece un autor de la talla de Joseph Conrad, un imperdible de cualquier biblioteca.

En esta ocasión, Sexto Piso nos presenta una bella edición de pasta dura cuya traducción estuvo a cargo de Juan Sebastián Cárdenas, y cuyas imágenes y collages son de Abraham Cruzvillegas, de quien Gareth Harris ha dicho en The Art Newspaper que “con su amplia gama de esculturas de ensamblaje dinámico meticulosamente construidas a partir de objetos encontrados ha sido apodado como el equivalente de Marcel Duchamp del siglo XXI”.