“A sangre fría”, un caso caliente

Richard Hickock y Perry Smith fueron a la horca por asesinar en 1959 a la familia Clutter en Kansas, caso en el que se basó Truman Capote para escribir A sangre fría. Sin embargo, hay indicios de no fue la única familia sacrificada por los homicidas

POR José Luis Durán King

Richard Hickock y Perry Smith fueron a la horca por asesinar en 1959 a la familia Clutter en Kansas, caso en el que se basó Truman Capote para escribir A sangre fría. Sin embargo, hay indicios de no fue la única familia sacrificada por los homicidas

 

Fría_1La familia Clutter (Dick Hickock and Perry Smith/ criminalminds.wikia.com)

Perry Smith y Richard Hickock se conocieron en la Penitenciaría Estatal de Kansas, donde el primero purgaba una pena por robo a casa habitación, mientras que el segundo había sido encontrado culpable de cometer pequeños fraudes con cheques sin fondos. En el encierro, Hickock trabó amistad con Floyd Wells, quien le contó acerca de un antiguo jefe, Herb Clutter, que gastaba alrededor de 10 mil dólares a la semana para el mantenimiento de su granja en Holcomb, en la zona rural de Kansas.

La noche del 15 de noviembre de 1959, Smith y Hickock, después de recorrer cientos de kilómetros, llegaron a la propiedad de la familia Clutter a robar una fortuna que sólo existió en los delirios de Floyd Wells, pero que a fin de cuentas sirvió de base para que el escritor Truman Capote publicara en 1966 la primera novela de no ficción: A sangre fría.

Mientras buscaban el dinero que presuntamente se escondía en la granja, los intrusos maniataron a los miembros de la familia. No se sabe con certeza qué detonó la violencia en los criminales. Lo que es un hecho es que Herb Clutter fue el primero en morir mediante un tajo en la garganta y un tiro en la cabeza. El resto de los Clutter fue ejecutado con disparos de arma de fuego.

Hickock y Smith lograron un botín de 40 dólares, un radio de transistores y unos binoculares. A través de la recolección de envases de refrescos que vendían en tiendas y almacenes, los asesinos pagaron su viaje por carretera hasta México, donde en una primera instancia pensaron en establecerse. ¿Por qué no lo hicieron? Finalmente, Floyd Wells –el “amigo” que les había platicado de la fortuna de la familia Clutter— aportó la información que condujo a la detención de Hickock y Smith, la cual ocurrió el 30 de diciembre siguiente en Las Vegas, Nevada.

Cinco años después, el 14 de abril de 1965, Perry Smith y Richard Hickock fueron colgados en las mazmorras de la Penitenciaría Estatal de Kansas. Así terminaba un periplo que comenzó y culminó en Kansas, con escalas breves en México y en Las Vegas. ¿Pero… y si el viaje incluyó otro estado de la Unión Americana, por ejemplo Florida?

En el transcurso de 2012, el detective de Florida Kim McGath solicitó a la corte de Kansas una orden para exhumar los cuerpos de Hickock y Smith, de quienes se sospecha su participación en los homicidios de la familia Walker, ocurridos el 9 de diciembre de 1959, casi un mes después de la masacre de los Clutter en Holcomb.

El 18 de diciembre pasado, el Buró de Investigación de Kansas aprobó la solicitud para que los restos de los asesinos sean sometidos a exámenes de ADN, a través de muestras recuperadas del semen que alguno de los infractores (o ambos) dejó en el cuerpo de Christine Walker, quien fue golpeada y violada antes de ser sacrificada a tiros.

La mujer estaba sola en casa cuando sus verdugos llegaron. Cliff, el esposo, murió de un disparo en la cabeza, que recibió cuando entraba a su domicilio. Igual destino sufrieron los hijos del matrimonio: Jimmie, de tres años, y Debbie, de dos.

De acuerdo con el detective McGath existen muchos testimonios que indican la presencia de Smith y Hickock en Sarasota, condado de Florida, en los días que circundan al homicidio de la familia Walker.

Aunque en un principio la pareja de asesinos fue considerada sospechosa, su probable participación en el caso Walker fue descartada al aprobar el examen del polígrafo. El detective McGath explica que en 1959 dicha prueba no era lo confiable que es ahora y que el análisis de ADN puede contribuir a resolver un acertijo que lleva 53 años esperando una respuesta.