Nuestros jóvenes poetas

Los poetas jóvenes se están convirtiendo en carne de cañón de los grupos de autoayuda, pues eso y no otra cosa son los tantos y tantos que ingresan a los tantos y tantos talleres literarios, que parecen multiplicarse para mal de nuestra literatura

POR Óscar Garduño Nájera

Los poetas jóvenes se están convirtiendo en carne de cañón de los grupos de autoayuda, pues eso y no otra cosa son los tantos y tantos que ingresan a los tantos y tantos talleres literarios, que parecen multiplicarse para mal de nuestra literatura

Poetas_1Rotring, leather journal black and white (www.flickr.com)

Nos hemos equivocado. Punto. Veamos por qué se habla tanto de la falta de creatividad y talento en los jóvenes poetas. Van unas notas de la libreta verde.

Lo que intentan presumir como poesía puede pasar como tal con la abuelita, el tío, la madre o hasta la suegra. Nosotros sabemos que sus textos, que no poemas, carecen de calidad literaria, porque más allá de que la forma pretenda ser transgredida por una supuesta ruptura generacional con los poetas que les precedieron, no es tolerable que al escribir sus textos cometan faltas ortográficas horrorosas, que se destruya el sentido y el significado de la palabra misma y que se recurra a las emociones o los pensamientos, porque ni siquiera alcanzan la categoría de verso.

Los poetas jóvenes se están convirtiendo en carne de cañón de los grupos de autoayuda, pues eso y no otra cosa son los tantos y tantos que ingresan a los tantos y tantos talleres literarios, que parecen multiplicarse para mal de nuestra literatura.

Los poetas jóvenes no aprenden que la poesía va más allá del “codo a codo por la calle” y “los amorosos callan”, se conforman con intercambiar sus textos entre ellos, alabarse y, lo que es peor, enamorarse entre ellos.

La proliferación de editoriales independientes mercenarias con editores mercachifles, así como la revolución en la escritura que trajeron consigo las redes sociales y las publicaciones en línea se convierten en un factor directamente proporcional a la mala calidad de lo que hoy se da en nombrar poesía (que no lo es). Visto de esta forma, cualquier idiota abre su perfil en cualquiera de las redes sociales y hasta se da en autonombrarse escritor o poeta en su perfil, lo que genera, a la larga, que lectores incautos vayan por la vida con la falsa creencia de que aquello a lo que se enfrentan es un complicado poema, cuando en verdad se trata de algo que se calló frente al psicoanalista, el cura o la novia.

Cualquier género literario que se precie de serlo exige disciplina, talento y, sobre todo, estructura y reglas; si se quiere romper con todo lo anterior (que lo han hecho), al menos se tiene que ser capaz de aprender la norma para luego quebrantarla, situación ésta de la que se olvidan los jóvenes poetas, quienes quieren correr cuando apenas gatean.

La preocupación por publicar a toda costa supera hoy en día el rigor y la calidad en los textos. Si bien la fama de la presentación de un libro dura unos cuantos meses, los poetas jóvenes son ambiciosos y cada vez quieren más, por lo que ni siquiera esperan el tiempo necesario para lanzar sus textos a un mercado cada vez más temeroso de adquirir sus obras maestras.

 

Poetas_2Coffee Shops (foreigngeek.com)

Tanto a los poetas jóvenes como a los escritores de los demás géneros primero se les implantó el chip de la presunción, la vanidad y la creencia de que el mercado editorial gira a su alrededor. Tarde se dan cuenta que no es así. La vida les pasa la factura y cuando esto ocurre ya no son sino un puñado de frustraciones que aún siguen escuchando la misma queja de sus madres o de sus novias: ¡Ponte a trabajar de verdad!

Si el trabajo con la palabra, si el proceso de escritura es un trabajo como cualquier otro, ¿qué necesidad tienen de vivir a costa de un Estado que al tiempo que da dinero a los artistas desaparece personas, militariza estados y comete violaciones a los derechos humanos? Antes que todo, la escritura exige dignidad por parte de quien la practica; no obstante, la rebaja quien estira la mano para esperar un estímulo de aquel gobierno o secretaría de cultura de la que tanto reniega.

La gran pregunta en una reunión con escritores: ¿Tú qué prefieres, ser un buen poeta o un buen ser humano? Lamentablemente hoy son más los que optan por la primera opción; de ahí que encontremos mediocres poetas que son una mierda como seres humanos, porque prefieren pisar cabezas con tal de obtener un reconocimiento que su historia de vida y sus capacidades les han negado.

La gran pregunta en la misma reunión: ¿Prefieres la popularidad o escribir bien? Lamentablemente, cada día son más los jóvenes que optan por la primera opción, por eso se habla del ridículo “rockstareo” literario, que no es otra cosa que cambiar el talento por la fama, algo se aprende de nuestros líderes caudillos.

Las antologías de poetas jóvenes no son más que un negocio, en el mejor de los casos, o una reunión de amigos de cantina: no hay criterios rigurosos de selección, se trafica y se corrompe con tal de que aparezca el texto de un buen “compita”, cuando en realidad desde hace mucho debió soltar papel y bolígrafo. Alguien se queda con su dinero, y lo peor de todo es que al publicar los jóvenes poetas se sienten valorados.

He acudido a más de una lectura de poetas jóvenes y he aquí el resultado: su vocabulario es de unas cuantas palabras, corazón, alma, espíritu, lucha, dios, sangre, vida, muerte, alegría, no sólo son repetitivos, ni siquiera consiguen una rima de un verso de arte menor.

¿En qué momento confundimos a los poetas jóvenes con letristas de canciones rancheras, norteñas o de bandas? Bien visto, he aquí una oportunidad de trabajo para los jóvenes poetas.

La poesía, decían, no es posible luego del Holocausto, ¿lo es luego de los crímenes de Estado? Nadie responderá, lo sé.

Para fortuna nuestra, una vez que los circos sacrifiquen a todos los animales se verán en la necesidad de contratar más payasos, otra oportunidad para nuestros jóvenes poetas. También quedan las televisoras, y en una de ésas hasta un programa cultural tienen.