Talleres literarios para dummies

Hágase el difícil, invente que antes de entrar al taller habrá un proceso de selección de los mejores textos que le lleguen. No importa la extensión, total, ni los va a leer, pero el recurso sirve para que los candidatos se sientan importantes, además que usted fomentará ese espíritu competitivo

POR Óscar Garduño Nájera

Hágase el difícil, invente que antes de entrar al taller habrá un proceso de selección de los mejores textos que le lleguen. No importa la extensión, total, ni los va a leer, pero el recurso sirve para que los candidatos se sientan importantes, además que usted fomentará ese espíritu competitivo

Taller_1Douglas Shoop Photography (douglasshoopphotography.blogspot.com)

  • Tómese su tiempo e identifique bien a los candidatos. ¿Características? Personas con baja autoestima, prófugos del psicoanálisis, con problemas de adicciones o de desintegración familiar, con noviazgos tortuosos, de preferencia católicos (no alcohólicos), con un nivel medio escolar, con buen empleo y disponibilidad de tiempo, y con una papelería cerca de su domicilio (luego veremos por qué).
  • Procure, antes que todo, averiguar a cuánto ascienden las percepciones económicas de los candidatos. Ponga mucha atención en este punto y recuerde que las apariencias engañan: no es lo mismo un pordiosero de la Condesa, que se viste con ropa desgarrada pero de marca, que un pordiosero de Tepito, que está jodido y ya. Repita una y otra vez que hasta en los mejores talleres literarios hay clases sociales, y usted no está para romper esa norma. Pregunte en qué trabajan, si viven solos, si tienen prestaciones superiores a las de la ley. De entrada descarte a los que aún viven de (o con) sus padres y a los que quieren ser grandes escritores; no representan buenas ganancias para usted; también a los que anhelan las becas, sueñan mucho, pero con los bolsillos vacíos.
  • Hágase el difícil, invente que antes de entrar al taller habrá un proceso de selección de los mejores textos que le lleguen. No importa la extensión, total, ni los va a leer, pero el recurso sirve para que los candidatos se sientan importantes, además que usted fomentará ese espíritu competitivo del cual tanto carece México. Así es que si no lo hace por el taller, al menos hágalo por la patria.
  • Invente que usted no les va a enseñar a escribir, porque eso es algo que ya se trae en la venas, en la sangre; que con usted aprenderán a corregir más que a escribir; cualquiera de las dos premisas anteriores le ayudará a crear una muy buena publicidad y reputación.
  • Hoy en día las redes sociales cuentan mucho, así que ponga usted una fotografía de Poe, de Hemingway y un letrerito que diga: “¿Quieres ser escritor?”. No hay falla. También consulte uno que otro libro de publicidad de don Eulalio Ferrer, verá que usted sí puede comer nada más una.
  • ¡Listo! Ha aprobado usted a los candidatos, en realidad aprobó a todos, pero ellos ni se enteran, ahora hay que definir el lugar donde se llevará a cabo el taller. Procure que no sea en su casa, tendrá que limpiar el tiradero y más de uno robará un libro en cuanto se le presente la ocasión, además de que al terminar la sesión querrán continuarla, lo cual sólo está permitido si se trata de una mujer de muy buen ver, en caso de que usted sea hombre y heterosexual, o un hombre de muy buen ver, en caso de que usted sea mujer y heterosexual.
  • Ha pasado de moda hacer los talleres en cantina, eso era para los escritores que le pegaban duro al frasco. Y si usted es aficionado a la bebida, lo cual es lo más seguro, correrá el riesgo de amanecer al día siguiente sin ninguna ganancia económica (y menos espiritual), y créame, de eso no se tratan los talleres literarios. No obstante, nunca está de más que usted estimule a sus alumnos diciéndoles que lo hace por amor al arte, que vive muy mal, que es muy valioso el tiempo que les dedica, etcétera.

 

Taller_2Book Coffee Man Woman b&w (www.flickr.com)

  • Usted no se hará responsable de las copias de los textos, y he aquí que podemos revisar el punto número 1.
  • Modere las críticas, hágales saber que el último punto de vista lo tiene usted, y en todo caso el autor; lo anterior aplica únicamente si se trata de un texto que tenga avistamiento de llegar a buen puerto.
  • Hoy en día es muy fácil hacerse de una teoría literaria, pues han quedado en un segundo plano, por lo que puede entrar a una librería de usado y hacerse de una por unos cuantos pesos. Recuerde que un taller literario es un negocio, y co
  • Escoja algún café de la Condesa o de la Roma. Yo le recomendaría los helados Roxy, pero es mucho el barullo de la gente que habla al leer a Murakami o a Auster, además de los niños que no dejan de jugar en las bancas como si no tuviesen padres que los cuidaran (porque leen a Murakami o a Auster). Elija un café con nombre sofisticado, en inglés o en francés, eso le dará un toque cosmopolita al taller; siga usted la máxima sentencia de Alfonso Reyes y sea universalmente generoso.
  • mo tal usted deberá ser todo un experto en cuestiones económicas de mercado, en ganancias reales.
  • Memorice una que otra cita de la teoría literaria y repítala frente a los talleristas, ellos quedarán boquiabiertos y usted como un gran literato; de ser posible, recurra a las siguientes dos citas:

•Recuerden ustedes que Juan Rulfo tomaba el texto en las manos y, si le había gustado, decía: “No cabe duda que cuando se puede se puede”; y si por el contrario, le desagradaba, decía: “No cabe duda de que cuando no se puede, no se puede”.