Anatole France, los años del Terror

La genialidad del escritor galo en Los dioses tienen sed fue crear una ficción sobre la Revolución francesa, pero no a través de sus principales protagonistas sino con Evariste Gamelin, un pintor a quien describe desde sus años de joven militante hasta su ascensión a la cima de la crueldad humana

POR María Carolina Piña

La genialidad del escritor galo en Los dioses tienen sed fue crear una ficción sobre la Revolución francesa, pero no a través de sus principales protagonistas sino con Evariste Gamelin, un pintor a quien describe desde sus años de joven militante hasta su ascensión a la cima de la crueldad humana

Anatole(mainstream.com.mx)

En Los dioses tienen sed, su novela más conocida, Anatole France describe uno de los periodos más arbitrarios y sangrientos de la Revolución francesa a través de la historia de Evariste Gamelin, un modesto pintor que terminó atrapado en la siniestra mecánica del poder. El escritor francés recibió el premio Nobel de Literatura en 1921.

Su verdadero nombre era Anatole François Thibault, pero como hizo su padre, François-Noël, adoptó el nombre de su país como apellido. Anatole France (1844-1924) fue considerado una de las figuras intelectuales más importantes e influyentes de la Tercera República en Francia.

Sus primeros títulos publicados fueron los Poemas dorados (1873) y la obra de teatro El puente de Corinto (1876), aunque fue con su primera novela El crimen de Sylvestre Bonnard (1881) que cosechó un amplio reconocimiento.

Pero sin duda su obra más conocida y admirada es Les dieux ont soif (Los dioses tienen sed), aparecida en 1912, en la que Anatole France describe una época que curiosamente no había sido explotada en la literatura: la Revolución francesa y particularmente los años del Terror en París.

“El padre de Anatole France tenía una librería especializada en la Revolución francesa, por lo que el escritor creció rodeado de documentos sobre ese periodo. Su obsesión fue mostrar cómo alguien, que en el fondo es un desgraciado pero buena persona, logra sentarse como juez en un tribunal revolucionario y ser tan cruel como los demás. Es la maldad, la corrupción del hombre bueno a través del fanatismo”, explica el especialista y traductor Xavier Roca Ferrer, autor del epílogo de la edición más reciente de Los dioses tienen sed en España.

“La historia de Gamelin es muy extrapolable a otras épocas. No todos los estalinistas fueron gente mala, había gente que creía de buena fe en Stalin; no todos los nazis eran sádicos o criminales. En este sentido, Gamelin es un personaje muy ejemplar. La historia está llena de Gamelins”, abunda Roca Ferrer.

La genialidad de France fue crear una ficción sobre la Revolución francesa, pero no a través de sus principales protagonistas sino con este pintor a quien describe desde sus años de joven militante hasta su ascensión a la cima de la crueldad humana.

Anatole France fue uno de los intelectuales franceses que exigieron la inculpación de Alfred Dreyfus, un capitán del ejército que fue acusado de traición. Asimismo, France obró en favor de numerosas causas humanitarias, sociales y por el derecho de los trabajadores.

Aunque muchas instituciones francesas, escuelas, liceos, bibliotecas llevan su nombre, Anatole France es un autor bastante olvidado en la actualidad. Recibió el premio Nobel de Literatura en 1921 por “su nobleza de estilo, una profunda simpatía humana y un verdadero temperamento galo”, según declaró la Academia sueca. Murió en la ciudad de Tours, el 12 de octubre de 1924.

 

Tomado de: Radio France Internationale. Noviembre 25, 2014.