POR Óscar Garduño Nájera

La intolerancia al discurso viene de las dos partes. Los primeros tienen la razón; los otros tienen la muerte y el aparato monstruoso de un Estado que ejecuta y desaparece a sus ciudadanos

 Mis_AyotzProtesta en el D.F. este miércoles por normalistas de Ayotzinapa (mexico.cnn.com)

  1. Zapata no revivió y perdió el chance de convertirse en el primer zombi revolucionario protagonista de nuestra propia serie de zombis a la The Walking Dead, lo cual bien visto habría aumentado la calidad de nuestras series de televisión y mejorado en mucho nuestra cultura.
  2. El Che Guevara sigue diciendo un montón de cosas desde su tumba, playeras, banderas, paliacates, pintas y ya pide que lo dejen descansar en una de sus tantas esquinas donde se hizo un Vietnam al lado de Sid Vicious, Juan Pablo II o Jesucristo.
  3. Por más que se esmeren y junten sus domingos para comprar playeras con estrellas rojas al frente, por más que se refieran a los demás como “la banda”, por más que se resistan a beber Coca Cola, por más que fumen sólo marihuana orgánica, por más que se tomen cientos y ciento de selfies revolucionarios, los estudiantes no son guerrilleros, y cuando en sus consignas gritan: “alerta guerrilla”, se refieren a un grupo de rock que está próximo a lanzar su primer disco. ¿Se entiende la estrategia publicitaria?
  4. Los peores son los que impletan la revolución cibernética y protestan a través de las redes sociales; para fortuna nuestra, dejan de hacerlo en cuanto les cortan el servicio de Internet o la luz (aunque siempre queda la espeluznante opción de un café Internet).
  5. Si se encapuchan, no son estudiantes, si están en una Universidad encapuchados, tampoco son estudiantes, ¿cómo fue que se les permitió el acceso?, es aún un misterio mayor al de la aparición de la Virgen; en realidad los encapuchados son gente infiltrada por fuerzas especiales para desestabilizar manifestaciones pacíficas, de ahí que cubran sus rostros, llevan marcas de acné, cicatrices de sus primeras peleas o temen que los vea su tía o su mamá, las cuales además votaron por el PRD.
  6. La intolerancia al discurso viene de las dos partes. Los primeros tienen la razón; los otros tienen la muerte y el aparato monstruoso de un Estado que ejecuta y desaparece a sus ciudadanos. Si se aprendiera del discurso del otro (porque falta tanto por aprender) aprenderíamos bastante, al menos dejaríamos de ser tan parciales a la hora de emitir irresponsablemente nuestros juicios en cualquiera de las redes sociales. La polarización separa, nunca une. Ellos aprendieron del discurso de los primeros: apuestan porque sea así.
  7. Si van contra los granaderos, los encapuchados, al no ser estudiantes, van de parte de la seguridad federal; si van contra los federales, los encapuchados van de parte de la seguridad de la ciudad, lo cual sería innecesario, pues los granaderos ya cargan con sus cascos; si van todos contra todos, todos van de parte del desmadre, y en son muchas las manifestaciones que se prestan a ello.
  8. Estadísticas comerciales indican que ha disminuido drásticamente la venta de pasamontañas en la ciudad, contrario a lo que ocurrió en 1994. Ahora te ven con uno y casi te linchan, por lo que seguramente también aumentará en los días siguientes el número de resfriados.
  9. Aumentó de manera considerable la compra de gasolina por litro, de piedra por kilo y de ilusiones a peso.
  10. Aumentó por mucho la cifra de mártires de nuestra historia que buscan volverse populares a costa de un hecho sangriento por parte del Estado, cuando se quiere llamar la atención cualquier red social es útil, cualquier fotografía donde aparezcas frente a una manta también.
  11. Hoy en día no te avientas de un Castillo, basta con publicar la fotografía más sangrienta en tu muro.
  12. Hoy lo sabemos, quien construyo el Palacio Nacional fue un chingón; el que construyo la puerta, más.
  13. Los gasolinazos en realidad iban dirigidos a disminuir la construcción de bombas molotov, sin embargo, listos como son los provocadores, surtieron sus tambos desde hace varios años.

14. La marihuana es tan generosa que estimula la alegría, abre la garganta, gritas lo que no quieres gritar y te sientes todo un rebelde.