* Venus

Peregrina: un amor para otra ocasión

En los años 20 del siglo pasado, la periodista estadounidense Alma Reed conoció en Yucatán al gobernador Felipe Carrillo Puerto. El amor que surgió entre ellos no pudo consolidarse por los eventos trágicos que desencadenó el movimiento armado de 1910

POR Redacción

En los años 20 del siglo pasado, la periodista estadounidense Alma Reed conoció en Yucatán al gobernador Felipe Carrillo Puerto. El amor que surgió entre ellos no pudo consolidarse por los eventos trágicos que desencadenó el movimiento armado de 1910

Peregrina

Peregrina, la inspiradora de esta canción, era conocida como Alma Reed (Alma Marie Sulivan Reed, 1889-1966), una periodista estadounidense que escribía en los años 20 una columna en un periódico de San Francisco donde respondía a la gente que buscaba asesoría legal y no podía pagar los servicios de un abogado; la mayoría de esas personas eran los mexicanos más necesitados que vivían de California. Alma Reed siempre concentró sus esfuerzos en los más desfavorecidos y oprimidos. Escribiendo una serie de artículos ayudó a cambiar las leyes de la pena de muerte y salvó con ello la vida de un muchacho mexicano de 17 años, acusado de asesinato.

La historia llegó a la prensa de nuestro país y el entonces presidente Álvaro Obregón la invitó a visitar México. En su estancia en este país, y conociendo como turista varios lugares, Alma llegó hasta Yucatán donde conoció al entonces gobernador Felipe Carrillo Puerto (1872-1924). El funcionario viajó con ella por toda la península yucateca, mostrándole los sitios de interés histórico. Ambos terminaron por enamorarse profundamente.

Carrillo Puerto encargó al poeta Luis Rosado Vega y al compositor Ricardo Palmerín una canción dedicada a Alma e inspirada en el amor de ellos. Así nació Peregrina.

Reed regresó a San Francisco, pero planeaba reunirse nuevamente con Carrillo Puerto.

Sin embargo, México vivía tiempos difíciles e inestabilidad política debido a la Revolución. En ese contexto, en 1923 estalló un movimiento contra el general Álvaro Obregón. Carrillo Puerto declinó apoyar a los conjurados, por lo que fue capturado el 17 de diciembre de 1923 y fusilado en enero de 1924.

Alma Reed tardó un tiempo en enterarse de la muerte de Carrillo Puerto. Antes de la década de los 30 regresó a Yucatán, esta vez trabajando para el New York Times. Entre otros temas se dedicó a escribir acerca de la civilización maya. En 1950 regresó de nuevo a México y ahí recibió el reconocimiento del Águila Azteca, galardón que se concede a los extranjeros que de alguna manera destacan por su labor en este país. En 1954 volvió otra vez para quedarse en este país hasta su muerte.

Falleció a los 77 años en la Ciudad de México el 20 de noviembre de 1966 (en el aniversario de la Revolución mexicana). Sus cenizas se colocaron cerca de las de Felipe Carrillo Puerto, como era su deseo.