Cuando Norman Mailer se encontró con J.F. Kennedy

“Superman va al supermercado”, un extenso artículo de Mailer, salió publicado en Esquire tres semanas antes de las elecciones y en él decía que Kennnedy era “el príncipe de la aristocracia sin estado del sueño americano”

POR Alicia García de Francisco

“Superman va al supermercado”, un extenso artículo de Mailer, salió publicado en Esquire tres semanas antes de las elecciones y en él decía que Kennnedy era “el príncipe de la aristocracia sin estado del sueño americano”

KennedyJohn F. Kennedy’s 1960 election campaign revealed in new photos (www.capitalbay.com)

En 1960 Norman Mailer era un escritor y periodista consagrado al que llegó el encargo de cubrir el asalto a la presidencia del senador John Fitzgerald Kennedy. “Superman va al supermercado” fue el reportaje que publicó en Esquire y que para muchos marcó el comienzo del mito.

Un reportaje que, junto a 300 fotografías tomadas por profesionales de la talla de Jacques Lowe, Lawrence Schiller o Paul Schutzer durante la campaña presidencial de Kennedy, aparecen en un enorme volumen editado por Taschen y que incluye además un texto de Mailer sobre “Una tarde con Jackie Kennedy”.

Un espectacular libro con una cuidada edición en el que, a través de sus 370 páginas, se hace un recorrido por los inicios de JFK, por esa campaña que le hizo ganar las elecciones el 8 de noviembre de 1960 y ser el presidente más joven de Estados Unidos tras jurar su cargo el 20 de enero de 1961.

Una victoria en la que, de acuerdo con algunos analistas, tuvo mucho que ver la imagen que Mailer construyó de Kennedy, a quien calificó de “héroe existencial”, el único “capaz de despertar a la nación del sopor de la posguerra y del conformismo imperante durante el gobierno de Eisenhower”.

Tras compararlo con la bestia política que era Lyndon B. Johnson –su oponente en el campo demócrata y, posteriormente, su candidato a la vicepresidencia—, Mailer se detenía en describir con detalle al hombre que tenía “doce caras”.

“La cualidad más característica de Kennedy es el aire remoto y privado de un hombre que ha atravesado un terreno solitario de experiencia, de pérdida y ganancia, de la cercanía a la muerte, que lo ha dejado aislado de las masas”.

Es, agrega con precisión Mailer, “la sabiduría de un hombre que siente la muerte en su interior y que juega a que puede ganarla arriesgando su vida”.

Impresiones sacadas por el escritor durante los seis meses que siguió a Kennedy, desde antes de la Convención Demócrata de julio de 1960 en la que salió como el candidato de su partido a la presidencia, hasta poco antes de las elecciones que le convirtieron en el 35 presidente de los Estados Unidos.

El extenso artículo de Mailer salió publicado en Esquire tres semanas antes de las elecciones y en él decía que Kennnedy era “el príncipe de la aristocracia sin estado del sueño americano”, un hombre, que “independientemente de su dedicación política”, iba a “ser visto como un actor de éxito”.

“Hay un río subterráneo de deseos sin explotar, feroz, solitario y romántico, la concentración de éxtasis y violencia, que es el sueño de vida de la nación”, explicaba Mailer en un texto que se convirtió en una de las bases del llamado Nuevo Periodismo.

Setenta páginas que son el centro del libro publicado por Taschen que relata la campaña y victoria de Kennedy a través de fotografías que permiten observar el camino recorrido por el senador hasta la Casa Blanca, en compañía principalmente de su esposa, Jackie, y de su hermano Bob.

Imágenes de mítines, de la Convención Demócrata, de recepciones multitudinarias en ciudades como Nueva York o Filadelfia, que se mezclan con fotografías más personales del candidato o su mujer en momentos de privacidad.

Portadas de periódicos y revistas sobre la figura de Kennedy se unen a fotografías míticas, como la que muestra al presidente sentado en su mesa del despacho oval y, por una portezuela del mueble, se asoma su hijo John John.

Un libro que rinde homenaje al trabajo de un periodista y a la labor de un presidente y a la relación de amistad que se estableció entre ellos hasta que Kennedy ordenó la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961.

 

Tomado de: EFE. Diciembre 24, 2014.