Hospital Broadmoor: galería de monstruos

A casi 150 años de su fundación, Broadmoor es parte de la arquitectura negra que se ha levantado en el mundo para contener a los hombres lobo que cada determinados años aparecen para recordarnos que sin importar cuán modernos seamos el pasado siempre pisará nuestros talones

POR José Luis Durán King

A casi 150 años de su fundación, Broadmoor es parte de la arquitectura negra que se ha levantado en el mundo para contener a los hombres lobo que cada determinados años aparecen para recordarnos que sin importar cuán modernos seamos el pasado siempre pisará nuestros talones

BroadmoorIan Brady, uno de los “huéspedes distinguidos” de Broadmoor (www.telegraph.co.uk)

Si en la conciencia occidental existe el temor a los hospitales psiquiátricos y a los pacientes que albergan, el miedo debe mucho al historial del Hospital Broadmoor. Diseñado por el ingeniero Sir Joshua Jebb, el inmueble de Berkshire, en Reino Unido, se inauguró con el nombre de Asilo Broadmoor para Criminales Lunáticos, mismo que el 27 de mayo de 1863 recibió sus primeras pacientes femeninas. Prácticamente un año después ingresaron los pacientes varones.

Las instalaciones, originalmente desplegadas en 210 mil metros cuadrados, han sido modificadas en varias ocasiones, sobre todo para evitar problemas de sobrepoblación. Pero la esencia del nosocomio se mantiene: sólo criminales, en todas sus variedades, habitan el complejo.

El 29 de abril de 1952, John Straffen escapó de Broadmoor. Menos de ocho horas después de haber dejado atrás el hospital, el individuo vio a Linda Bowyer, una niña de cinco años, quien murió estrangulada. Straffen era uno de los internos del hospital precisamente por los homicidios de otras dos niñas: una de nueve y otra de cuatro años.

El episodio de Straffen sirvió para que Broadmoor instalara un complejo sistema de alarmas. En caso de que escape un criminal peligroso –cosa que no ha vuelto a suceder—, la señal alerta incluso a las localidades adyacentes de Sandhurst, Wokingham, Bracknell y Bagshot. El sistema de alarmas es similar a las que se utilizaron en la Segunda Guerra Mundial para que la gente corriera a resguardarse de los ataques aéreos. Y para que no haya fallas, a las 10 de la mañana de cada lunes suenan las sirenas, que activan los procedimientos para que los pobladores de las localidades mencionadas, pero sobre todo los niños, busquen a las personas asignadas a las labores de supervisión.

Las precauciones no están de más en la zona que circunda a Broadmoor. Además del mencionado John Straffen, el hospital ha albergado desde su origen a las mentes criminales más retorcidas del Reino Unido. Por ejemplo, uno de sus inquilinos fue James Kelly, convicto por el asesinato de su esposa, aunque es uno de los sospechosos de ser Jack el Destripador.

Entre los huéspedes no tan distinguidos pero más recientes están: Peter Sutcliffe, El Destripador de Yorkshire, quien asesinó a 13 mujeres, hirió a siete más, y quien sentía un gran placer al cortar los genitales y extraer los órganos de sus víctimas.

A mediados de los años 60, Ian Brady y Myra Hindley asesinaron al menos a cinco menores de edad. Enterraron los cuerpos en la pradera de Saddleworth y tuvieron que transcurrir muchos años para que la pareja indicara con los lugares en los que inhumaron clandestinamente los cuerpos. Aun así, el cadáver de un niño no se ha recuperado.

Brady es uno más de los inquilinos de Broadmoor. Ha solicitado su libertad en varias ocasiones, pero todo indica que morirá en prisión, como sucedió con su pareja y cómplice Myra Hindley.

Robert Napper es un hombre de comportamiento ejemplar en el interior de Broadmoor. No se mete con sus compañeros, adora los juegos de mesa y casi no sale de su celda, pese a que sabe que ahí pasará el resto de sus días.

No siempre fue así. A mediados de los años 90, el individuo impuso un régimen de terror en el sur de Londres, al violar, en un periodo de cinco años, a más de 100 mujeres. Tres de ellas no sobrevivieron los ataques. Rachel Nickell, Samantha Bisset y la hija de ésta, Jazmine, fueron destripadas y devoradas parcialmente por Napper.

A casi 150 años de su fundación, Broadmoor es parte de la arquitectura negra que se ha levantado en el mundo para contener a los hombres lobo que cada determinados años aparecen para recordarnos que sin importar cuán modernos seamos el pasado siempre pisará nuestros talones.