Mujeres sin corazón

A principios de 1969, la búsqueda de Patricia Walsh derivó en el rescate de varios cadáveres de mujeres. Todos los cuerpos sufrieron mutilaciones con un cuchillo grande, tipo cazador. El común denominador era que a los cuerpos les faltaba el corazón

POR José Luis Durán King

A principios de 1969, la búsqueda de Patricia Walsh derivó en el rescate de varios cadáveres de mujeres. Todos los cuerpos sufrieron mutilaciones con un cuchillo grande, tipo cazador. El común denominador era que a los cuerpos les faltaba el corazón

Costa_1March 6, 1969: Tony Costa is arraigned (www.capecodtoday.com)

En febrero de 1969, un grupo de casi 80 personas rastreaba una zona del bosque de Provincetown, en Massachusetts. Alguien había visto estacionado por ahí un Volkswagen, propiedad de Patricia Walsh, y dio parte a la policía. Walsh y Mary Anne Wysocki llevaban varias semanas desaparecidas, por lo que las autoridades tenían esperanzas de encontrar a alguna de las dos chicas.

Finalmente, una parte del grupo halló una pendiente, en cuyo fondo destacaba un trozo de tela color verde oliva. Con un pico, trabajadores trozaron la capa de hielo, después removieron la tierra y jalaron la tela, la cual resultó ser la correa de una mochila. El hedor que despedía la oquedad era insoportable. Los hombres colocaron sus pañuelos alrededor de su rostro y continuaron su labor, hasta que algunos pequeños huesos comenzaron a salir. Minutos más tarde, un pie humano asomó entre la tierra. Una expresión de horror salió de las gargantas de los voluntarios que observaban las labores. Algunas de las mujeres lloraron y casi toda la gente se persignó.

El recate fue impecable, sólo que hubo un pero: el cuerpo recuperado no era el de Patricia Walsh, sino el de Susan Perry, desaparecida el 1 de septiembre de 1968. El cadáver había sido desmembrado en ocho partes y el estudio forense arrojó que la víctima había muerto apuñalada, que el asesino había practicado la necrofilia y que el corazón fue extraído, al parecer para ser devorado por el criminal.

Un mes después de este hallazgo, la policía encontró la cabeza y el torso de Anne Wysocki y después, por fin, el de Patricia Walsh. Todos los cuerpos sufrieron mutilaciones con un cuchillo grande, tipo cazador. El común denominador era que a todos los cadáveres les faltaba el corazón. Cuando semanas más adelante las autoridades rescataron del bosque restos en avanzado de descomposición, pertenecientes a Sydney Monzón, además de percatarse de que presentaba agresiones similares a las demás víctimas, tuvieron que aceptar que se enfrentaban a un homicida reincidente, al cual debían frenar antes de que matara nuevamente.

Los cuerpos de tres mujeres asesinadas habían sido encontrados en un terreno que su dueño llamaba “El Jardín”, donde por algún tiempo sembró marihuana. Y no sólo eso: sus huellas dactilares habían quedado impresas en una carpeta hallada en el interior del auto de Walsh.

No representó ningún problema detener a Antone Costa, carpintero de oficio, casado y padres de tres, al que los medios bautizaron El Vampiro de Cabo Cod. Costa negó los asesinatos de las cuatro mujeres, aunque no pudo probar su inocencia, pese a que afirmó que los homicidios los había cometido un amigo de él, al que llamaba “Carl”. Todo lo contrario, las autoridades añadieron al listado del sospechoso tres asesinatos, una de ellas su novia de juventud, y otra una compañera de drogas.

Durante el juicio de Tony Costa, su abogado defensor intentó presentarlo como un hombre afectado por la esquizofrenia, sólo que los psiquiatras negaron que esa tesis fuera cierta. De hecho, uno de los especialistas dijo que estaba más sano que nunca y que era un “Marqués de Sade moderno”. El acusado fue condenado en 1970 a prisión de por vida. Durante el encierro en Walpole, Costa escribió Resurrection, un libro que no fue publicado, en el que confesó sólo uno de los asesinatos. Asimismo, se concentró en lecturas ocultistas y abrazó el satanismo propuesto por Anton LaVey.

El 12 de mayo de 1974, el cuerpo de Tony Costa fue hallado colgado en su celda. De acuerdo con el reporte de las autoridades, el recluso utilizó un cinturón para suicidarse.