10 motivos para no escribir poesía

Si decides escribir poesía, recuerda que te verán como un extraño, cuando no como un extraterrestre. ¿Y qué escribes? Muchos te van a hacer esta pregunta y tienes que estar preparado para contestar. Inventa fórmulas difíciles de entender

POR Óscar Garduño Nájera

Si decides escribir poesía, recuerda que te verán como un extraño, cuando no como un extraterrestre. ¿Y qué escribes? Muchos te van a hacer esta pregunta y tienes que estar preparado para contestar. Inventa fórmulas difíciles de entender

Poetas_1Jaime Sabines (www.dondeir.com)

  1. Excepto tu novia o novio, conocidos, familiares, madre, tía, abuelita, cuñada, cuñado, nadie más entiende lo que quieres decir con esos versos de tan alto calibraje. Si pones un poco de atención, te darás cuenta que te dicen que entienden, pero que en realidad mienten, quieren que termines de leer lo más pronto posible para seguir hablando del programa de televisión en turno, de la telenovela de las ocho, o de lo que le pasó al vecino del departamento nueve cuando quiso golpear a su mujer.
  2. Hazte esta pregunta antes de comenzar a escribir poesía: ¿para qué escribo poesía? Hay mil poetas alrededor del mundo que ya lo hicieron antes que tú, que incluso ganaron premios y, lo más importante, dinero. ¿Escuchaste bien? Di-ne-ro, ese bien monetario que al menos sirve para tener al estómago contento, reconocimiento, que publican y venden, que les aplauden sus versos como si fuesen canciones de Cuco Sánchez. Repite el número: mil, ¿tiene caso hacerlo? Si decides que sí, entonces compra el libro Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke. No serás mejor poeta, pero sí más tierno (creerás en esas tonterías del sacrificio y la vocación), y los poetas tiernos causan compasión (también algunos payasos la causan), y siempre terminan por llevarse a las chicas guapas en las fiestas, ávidas de que les dediques un espacio en tu primer poemario, aunque en el fondo sepas que no vas a publicar más allá de la página de tu muro de Facebook.
  3. Primer punto: no sabes lo que es poesía, tienes una vaga idea de aquellos cursos de literatura en la secundaria o en la preparatoria, pero no has pasado de ahí. Segundo punto: a nadie le importa que lo hagas, así que no te atormentes tanto por ese dolor que te provocan esos versos tristes que no has conseguido escribir. Deja de beber, busca un grupo de AA y preocúpate por tu futuro, la poesía pronto se va a olvidar de ti, de eso puedes estar seguro.
  4. Si lo haces, si decides escribir poesía, recuerda que te verán como un extraño, en el mejor de los casos, cuando no como un extraterrestre. ¿Y qué escribes? Muchos te van a hacer esta pregunta y tienes que estar preparado para contestar. Inventa fórmulas difíciles de entender. Por ejemplo, puedes decir que escribes porque tu problema ontológico va mucho más allá de tu esencia existencial. Por ejemplo, puedes decir que escribes porque confías en la libertad plena y total de la palabra escrita. También puedes decir que escribes poesía porque una noche Jesucristo se te apareció, te tocó la frente y te dijo: ¡hijo, serás poeta! Únicamente procura tener cuidado de a quién se lo dices, puedes parar dentro de una ambulancia.
  5. Piensa en los demás y no cometas un atentado contra ellos. ¿Qué necesidad tienen de leer lo que tú crees que es poesía? Apela a tu espíritu católico y haz un bien a tu prójimo, no es necesario que sufran tanto los mortales, ya lo hicieron con otros libros de poesía, te lo aseguro.

 

Poetas_2iF Poems (www.thetimes.co.uk)

  1. Darás con editoriales independientes empeñadas en publicar tus primeros poemas, no lo son, pero ellos suponen que es así. Te llenarán de halagos e incluso te harán la invitación para que moderes una que otra mesa acerca de la poesía mexicana del siglo XXI. A final de cuentas, una vez que se edite tu libro en la más chafa de las ediciones, no se venderá ni un sólo ejemplar y habrás desperdiciado un dinero que bien habrías podido utilizar para hacer un viaje a Cancún, ligar con unas francesas y decirles que eres el próximo Mallarmé de la poesía mexicana.
  2. Antes de empezar a escribir poesía busca ayuda profesional. Si crees en el psicoanálisis, que así sea; si crees en grupos de autoayuda, que así sea; si crees que uno que otro título de Osho o Paulo Cohelo te pueden ayudar, que así sea. Recuerda: lo primero en una adicción es la aceptación de la misma.
  3. Ahora la poesía es muy sencilla y basta repetir hasta el infinito una palabra para decir que se trata de un poema posmoderno. Los poetas del siglo XXI aprenderán pronto que la poesía es el más fácil de los géneros literarios, que cualquier idiota con dos dedos de frente y que hasta se enorgullece de publicarla en Facebook y esperar a obtener el máximo número de likes.
  4. Los poetas se hacen daño, sufren mucho, siempre están cortándose las venas, aunque, para nuestra mala suerte, pocas veces lo consiguen; beben mucho, se drogan, dicen padecer el dolor de una madre tierra que los trajo a un mundo horrible sin que ellos lo solicitaran, son prisioneros de sus adicciones, y sus ídolos son personajes que murieron en la más absoluta de las pobrezas, ebrios o drogados; ahora bien, pregúntate: ¿qué necesidad tienes de eso, tú, que llegaste para iluminar y no para oscurecer a este mundo, tú, el mejor de la clase, del que papá y mamá esperan un buen abogado, mínimo un arquitecto, alguien serio? ¿Qué necesidad tienes?

10. Porque nadie va a reseñar tu libro, porque son pocos los que se arriesgan a hablar de un libro de poesía. Sí, claro, está Vallejo, Neruda, Sabines, pero, escúchalo bien: tú no eres Vallejo ni Neruda ni Sabines… Triste, pero cierto, más cierto que triste, cierto.