¿Por qué los hombres están perdiendo el deseo sexual?

Las expectativas sexuales femeninas han cambiado demasiado, demasiado rápido y la mayoría no está dispuesta a ser como sus madres y vivir vidas asexuadas. Muchos hombres tienen problemas lidiando con esas expectativas porque lo que aprendieron en casa es distinto y por tanto este nuevo rol femenino les resulta poco familiar

POR Ana Salgado

Las expectativas sexuales femeninas han cambiado demasiado, demasiado rápido y la mayoría no está dispuesta a ser como sus madres y vivir vidas asexuadas. Muchos hombres tienen problemas lidiando con esas expectativas porque lo que aprendieron en casa es distinto y por tanto este nuevo rol femenino les resulta poco familiar

IndiferenciaHealth/Illness Management (gaytherapyla.com)

Ante el fenómeno de la pérdida del deseo sexual en los hombres, que se ha incrementado en los años recientes, especialmente en los más jóvenes, los científicos no tienen aún una respuesta clara. Se ha señalado a todo tipo de culpables, desde la economía hasta la contaminación, pero no hemos encontrado una respuesta al problema.

Parece ser que, al igual que la pérdida de deseo sexual en las mujeres, el fenómeno es multifactorial y estos factores varían en cada caso. Algunos de los que encuentro cuando trato este tipo de pacientes son:

*La idea desfasada de que a las mujeres no les interesa el sexo y/o que el sexo no es importante en las relaciones. Hace 50 años, si un hombre perdía el deseo sexual y para su pareja el sexo era un martirio, ésta saltaba en un pie de felicidad, agradecía a Dios el milagro, él escondía la vergüenza con silencio y seguían con la vida de pareja ajustados a este hecho.

Muchos de los actuales hombres vivieron en esos hogares, con la percepción de que sus padres no tenían sexo con sus madres y que eso no parecía importarle a nadie. El problema ahora es que después de tantos años de revolución sexual femenina, la mujer pega el grito al cielo (y no de felicidad) y manda al marido a terapia, bajo amenaza de divorcio o cuernos. Las expectativas sexuales femeninas han cambiado demasiado, demasiado rápido y la mayoría no está dispuesta a ser como sus madres y vivir vidas asexuadas. Muchos hombres tienen problemas lidiando con esas expectativas porque lo que aprendieron en casa es distinto y por tanto este nuevo rol femenino les resulta poco familiar y no saben cómo lidiar con el mismo.

*La crisis de identidad masculina: Ya lo dijo Mónica Zalaquett, es un riesgo ser hombre en estos tiempos. En el caso de las relaciones hombres/mujeres hay una diferencia demasiado grande entre la evolución de los roles femeninos y masculinos. Hace 50 años, el hombre tenía su rol de trabajador, proveedor y cabeza de familia totalmente claro. En el mismo periodo, las mujeres hemos salido de la casa y la cocina y nos hemos incorporado a la vida laboral, pública y económica y eso ha cambiado las relaciones de poder. Hemos encontrado una nueva identidad. Los hombres no, porque no han logrado evolucionar igual y han quedado en un limbo, y eso ha provocado una crisis que ha llegado a las alcobas de muchos.

En el caso de la sexualidad en pareja, hace 50 años ellos eran los que tenían más experiencia, los que tenían más ganas, los dominantes. Actualmente, muchos hombres sienten que hasta aquí sus mujeres son más que ellos. Muchas saben más, han leído y/o experimentado más que ellos, han tenido más parejas sexuales, son más abiertas al respecto, saben lo que quieren y hasta podrían enseñarles. Muchos hombres tienen problemas (que logran concientizar a veces más, a veces menos) con tener una mujer que es “más” que ellos en aspectos tradicionalmente masculinos (que gane más, tenga un mejor puesto, esté con trabajo cuando ellos están desempleados, tenga más/mejor educación formal, etcétera). Esa crisis de identidad deja a los hombres emocionalmente castrados.

 

Tomado de: Confidencial. Febrero 24, 2015.