Chelsea Hotel: rock y descontrol

El siglo XX, fue una época de grandes cambios, y en todos los aspectos de la sociedad: la música evolucionó hacia lugares poco esperados unos años atrás, y en un mismo sentido, lo hizo el mundo de los hoteles y los alojamientos

POR Taringa!

El siglo XX, fue una época de grandes cambios, y en todos los aspectos de la sociedad: la música evolucionó hacia lugares poco esperados unos años atrás, y en un mismo sentido, lo hizo el mundo de los hoteles y los alojamientos

Chelsea_1“Una vez que llegas al Chelsea ya no hay vuelta atrás”, decía Leonard Cohen. Blog de Artefacto Magazine (artefactomagazine.wordpress.com)

“I remember you well in the Chelsea Hotel” (Te recuerdo bien en el Hotel Chelsea). La primera estrofa de Chelsea Hotel, la estupenda canción de Leonard Cohen sobre el legendario encuentro entre el cantante y Janis Joplin en el popular alojamiento de artistas, podría resumir muy bien el espíritu de Hotel Chelsea Manhattan (Libertos Editorial), el libro de Joe Ambrose dedicado al segundo hogar de muchos de los más populares artistas del siglo XX.

El escritor y director de cine irlandés nos ofrece una extraña combinación de textos propios y ajenos que se mezclan con la particular crónica de su estancia entre los muros del establecimiento neoyorquino, situado en el 222 Oeste de la Calle 23, entre la Séptima y la Octava avenida. Son estampas nítidas de un tiempo, principalmente los años 60 y 70 pasados, donde las estrellas de rock y los principales popes de la contracultura tomaron sus habitaciones.

Thelma Blitz, una de las firmas invitadas del volumen, describe muy bien el ambiente de la época dorada del establecimiento: “El Chelsea fue siempre un lugar destacado, pero no explotaba su singularidad (…). Podías ver a estrellas de cine o rock como la Viva de Warhol, Virginia Lust de Lennon/Ono, Jane Fonda o Patti Smith; artistas famosos que admirabas. Y, si no estabas atormentado por la envidia, les podías hablar. Tú podías ir a su habitación, fumar con ellos e ir de fiesta juntos. Quizás podían hacer contactos por ti; te ofrecían su agente literario o una oportunidad [para reunirte] con un director famoso”.

Más que una historia al uso, Hotel Chelsea Manhattan nos ofrece algunas estupendas instantáneas de lo ocurrido en ese particular alojamiento. Tal vez una de las más poéticas sea aquella en la que Iggy Pop, el mítico cantante de los Stooges, observa casi extasiado a Nico, mientras la que fuera cantante de The Velvet Underground toca el harmonio en una de sus habitaciones.

Mucho menos líricas y bastante más macarras son otras estampas en las que, a través de las palabras, somos testigos de la divertida forma de ligar con un irlandés de Deborah Harry, la líder de Blondie, o el desordenado comportamiento de Johnny Thunders, uno de los míticos artistas punk, en una fiesta. También resulta curioso descubrir que el director Milos Forman se dejó uno de sus Oscar en la recepción del hotel o que Patti Smith, durante la mudanza a una de sus habitaciones junto al fotógrafo Robert Mapplethorpe, coqueteara con la idea de componer una misa negra rock.

 

NYC Chelsea HotelEverlasting Realities of the Bohemian Lifestyle (www.theatlantic.com)

El Chelsea supuso también un antes y después, cuando no un punto culminante, en la vida de muchas de las celebridades que pasaron por él. Quizá no sea baladí que la residencia de artistas fuera el hogar neoyorquino de Paul y Jane Bowles, poco después de casarse, o que Arthur Miller escogiera una de sus habitaciones para sobrellevar su separación de Marilyn Monroe.

Quién sabe si la estancia de Bob Dylan en el hotel no fue un hecho decisivo en su carrera. Lo que sí se puede certificar es que el cantante y compositor escribió allí “Sad Eyed Lady of the Lowlands” y gran parte de los temas del mítico Blood on the Tracks. Parece también demostrado que las experiencias de Leonard Cohen con diversas mujeres en la popular residencia de artistas quedaron inmortalizadas en algunas de sus primeras composiciones.

El propio Andy Warhol, consciente de la importancia del establecimiento en la vida contracultural, escogió el hotel como escenario de Chelsea Girls, uno de sus filmes más populares.

Sin embargo, el Chelsea no sólo fue famoso por el ambiente creativo que en él se respiraba. Las drogas y los excesos también acompañaron el nombre del hotel en su edad dorada.

Quizás e hecho más triste derivado de esa tendencia de sus huéspedes a pasear por el lado más salvaje de la vida sea la muerte en una de sus habitaciones de Nancy Spungen, la novia de Sid Vicious, el bajista de The Sex Pistols. El 12 de octubre de 1978, Nancy fue encontrada en bragas y sujetador tirada en el suelo del baño de su habitación. La joven había sido apuñalada.

Vicious apareció entonces como el autor principal del asesinato. En Hotel Chelsea Manhattan, sin embargo, se apunta una teoría que ya ha sido manejada por algunas fuentes: Nancy fue asesinada por un traficante de drogas de Kansas City.

No obstante, nada en la peculiar existencia del Chelsea hubiera sido igual sin Stanley Bard, su comprensivo director. El gerente de esa residencia de artistas se mostró casi siempre comprensivo a la hora de cobrar el alquiler a sus inquilinos más necesitados, y llegó incluso a aceptar obras de los artistas que allí residían como forma de pago.

Todo ello ayudó a que el Hotel Chelsea se convirtiera en un verdadero segundo hogar para un numeroso grupo de artistas que revolucionaron la cultura de la del siglo XX.