Elmer Batters y Eric Stanton: pioneros del arte fetichista

Al menos un par de centenares de personas acudió a la galería Taschen, una provocación en forma de 200 fotografías y dibujos, además de portadas de cómics, que mezclan el color con el blanco y negro, genitales femeninos con zapatos de tacón, y muchas, muchas mujeres sentadas sobre las caras de hombres

POR Eva Catalán

Al menos un par de centenares de personas acudió a la galería Taschen, una provocación en forma de 200 fotografías y dibujos, además de portadas de cómics, que mezclan el color con el blanco y negro, genitales femeninos con zapatos de tacón, y muchas, muchas mujeres sentadas sobre las caras de hombres

Fetiche_1La Galería Taschen abre la exposición Vida bizarra. El arte de Elmer Batters y Eric Stanton

Los Ángeles. Eric Stanton (1926-1999) fue un gran dibujante. Compartió, en sus inicios, estudio con Steve Ditko y participó en la creación de Spiderman (“Creo que lo de que salieran telas de araña de sus muñecas fue cosa mía”, reconocía modestamente en una entrevista hace años), y a lo largo de su dilatada carrera además de cientos de dibujos publicó más de 100 cómics. Hasta el viernes 27 de marzo ninguna galería le había dedicado su espacio, a pesar de que en 1984 una sala de fiestas, Danceteria en Manhattan, colgó sus dibujos durante tres días escasos y más de 3 mil personas acudieron a verlo.

Eric Stanton sólo pintaba por encargo, además. Pero su “problema”, la particularidad que lo mantuvo fuera de los circuitos convencionales del arte y apenas reconocido, era el contenido de sus dibujos e historias. Interesado desde su más tierna infancia en las mujeres fuertes y poderosas, Stanton se hizo un nombre y un importante hueco como el más solicitado dibujante de “perversiones” sexuales de Estados Unidos. Sus facesitting, sus retratos de mujeres peleando, de hombres siendo aplastados por inmensas amazonas furiosas, y otras escenas de fuerte contenido sexual le hicieron un hueco en la contracultura estadounidense y le ganaron el sobrenombre del “Rembrandt de la cultura pop”.

“Creo que se hubiera sentido absolutamente orgulloso de ver sus trabajos colgados en las paredes de una galería”, señala Richard Pérez, colaborador imprescindible en la muestra Vida bizarra: el arte de Elmer Batters y Eric Stanton, inaugurada por Taschen en la galería que la editorial tiene en West Hollywood, en Los Ángeles. “Para mí es el ejemplo máximo del artista underground, contracorriente, verdadero precursor del feminismo y de la reivindicación de un papel protagonista y dominante de las mujeres en este tipo de arte”.

“Es maravilloso ver sus nombres en letras gigantes de color rosa fluorescente en el letrero de la galería”, añade Dian Hanson, famosa editora de revistas pornográficas y responsable de los libros de contenido sexual de Taschen, que es comisaria de la exposición.

“Estos artistas llevaron una vida dura, fueron víctimas de timos de sus editores, fueron arrestados, ninguneados y marginados. Hasta el punto que cuando Elmer Batters recibió la visita de Benedikt Taschen para editar un libro sobre sus fotografías, me llamó muy mosqueado, no se podía creer que quisiéramos hacerlo. Se sintieron tan felices de ver los libros publicados y, sobre todo, de ver ¡que les pagábamos por ello!” Hanson trabajó con Batters y Stanton en los años en los que editaba en Estados Unidos la revista de arte fetichista más importante del mundo, Leg Show Magazine, y siente que está elevando, de alguna manera, a estos dos artistas al nivel que merecen.

En el cálido anochecer angelino al menos un par de centenares de personas acudió a la llamada de las letras rosas del letrero de la galería Taschen en su segunda exposición, una provocación en forma de 200 fotografías y dibujos, además de portadas de cómics, que mezclan el color con el blanco y negro, genitales femeninos con zapatos de tacón e inocentes pies de uñas pintadas con copas de vino, y muchas, muchas mujeres sentadas sobre las caras de hombres semiaplastados, con la intención de “crear un foro para explorar los orígenes de nuestra actual autonomía sexual y plantear al mismo tiempo asuntos como el poder, la dominación, la libertad y la represión sexuales”, indica la presentación.

 

El decano del arte de las piernas… y de los pies

Fetiche_2Modelo desconocida en el coche de Batters (Elmer Batters, 1967)

A Elmer Batters (1919–1997) se le ha llamado el “decano del arte de las piernas” aunque, realmente, lo que le obsesionaban eran los pies. Modelos femeninos sin ropa interior pero con medias, descalzas, que se chupan los dedos de los pies o que juegan de manera provocadora con zapatos, aparecen recurrentemente en unas fotografías que le costaron en su día aparecer ante el juez. “Cuando empezó en los 50 no era posible decir que te gustaban los pies. Le arrestaron, simplemente, por la manera en la que, aunque enseñaba a la mujer, de cuerpo entero, pero con demasiado protagonismo del pie. Cuando preguntó al tribunal qué había de obsceno en sus fotografías le dijeron: “Lo que haces con sus pies es pervertido”, explica Hanson.

Haber elegido Vida bizarra como tema para su segunda exposición en la ciudad californiana, después del éxito que consiguieron con la retrospectiva fotográfica de los Rolling Stones, no tiene que ver con el ubicuo (y dulcificado) sadomasoquismo de 50 sombras de Grey. “Benedikt Taschen tiene en su colección privada los archivos completos de estos dos artistas. Siempre le fascinaron sus trabajos y le gusta plantear propuestas arriesgadas y chocantes”, indica Hanson.

“De hecho, su arte fue uno de los motivos por los que Taschen y yo nos conocimos, él quiso conocerme porque editaba Leg Show y me propuso trabajar para Taschen”. Hanson forma parte de la editorial desde 2001 y durante estos años ha publicado más de 20 libros de fotografías y arte dentro del área de contenido sexual de la marca, con títulos como El gran libro de los penes y colecciones de Robert Crumb o Terry Richardson. Batters y Stanton también fueron objeto de libros de Taschen en los años 90.

“Cuando publicamos esos libros, en los 90, resultaron muy chocantes. Pero enseguida se convirtió en una moda. Con la llegada de Internet y de cientos de miles de webs con contenido fetichista, es imposible pensar que se trata de algo underground”, expresa Hanson. Pero Richard Pérez discrepa. “Todavía no se acepta este tipo de arte”, abunda.

“La prueba está en que no lo habrás visto nunca en ninguna otra galería. No es políticamente correcto y no se les toma en serio por su contenido sexual. Lo consideran pornografía. En Estados Unidos, si es sexo, tiene que estar marginado. La gente lo consume, sin duda, pero no abiertamente. Me encanta ver que tantas personas hayan acudido a la convocatoria, pero me encantaría preguntarles qué opinan, qué les parece”, expresa.

 

Fetiche_3Elmer Batters Images (images.frompo.com)

Las fotografías en color y blanco y negro de Batters comenzaron siendo casi juegos inocentes de mujeres “pilladas” con un zapato quitado o recién caídas de un columpio hacia atrás con la ropa interior al aire. Pero con la llegada de los 80 se puede advertir más atrevimiento en sus propuestas, con sus modelos Carol, Sylvia y Yolanda escenificando desnudas momentos de gran pasión mientras se chupan los dedos de los pies. También en la obra Stanton hubo una progresión. “Hubo un antes y un después del año 70. Cuando se estrenó Mona, la novia virgen, la primera película pornográfica de triple XXX, Stanton se hizo más hardcore y empezó con los facesittings, algo de S&M, bondage, etcétera”, explica Pérez.

De la primera época destaca una portada para Desire&Discipline, de 1965. Es un baile de carnaval. Una mujer morena, con ajustado traje de cuero rojo y botas de tacón, baila con un hombre en un camisón transparente con un antifaz negro. En segundo plano, un hombre disfrazado de diablo les observa divertido. Es el retrato del propio Stanton que su amigo Ditko realizó para la ocasión. Entre los de la segunda etapa, hay un collage sobre la foto de una pin-up en la que Stanton ha añadido la cabeza de un hombre entre las piernas de la modelo y ha transformado la expresión de la chica en un gesto diabólico, titulándolo Strictly pin-downs.

Si bien ninguneado por el mundo del arte, lo cierto es que Stanton subo aprovechar su talento. “Lo que más me divierte es que se convirtió en un pequeño emprendedor, montó un negocio de venta directa por correo postal y vivió bastante desahogadamente de sus cómics. Tenía su casa de Conneticut, un edificio en Manhattan, un asistente…”, comenta Pérez. Uno de sus mayores éxitos fueron las aventuras de Blunder Broad (algo así como «tía patosa»), una especie de superheroína, parodia erótica de Wonder Woman, que es continuamente violada y torturada por sus enemigos y pierde sus superpoderes cuando le hacen el cunnilingus.

 

Tomado de: El Confidencial. Abril 6, 2015.