José Emilio Pacheco: nueva versión de la medusa

José Emilio Pacheco es de esos autores que experimentan que, sabedores de la inmensa facilidad para narrar que posee, no se arredra ante lo que sea. Y, pese a que La sangre de Medusa es un libro hecho de retazos, añadidos, nuevas versiones, me parece es el mejor de sus libros de cuentos

POR Irving Ramírez

José Emilio Pacheco es de esos autores que experimentan que, sabedores de la inmensa facilidad para narrar que posee, no se arredra ante lo que sea. Y, pese a que La sangre de Medusa es un libro hecho de retazos, añadidos, nuevas versiones, me parece es el mejor de sus libros de cuentos

??????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????Profética. Casa de la lectura (www.profetica.com.mx)

S i alguien me preguntase, diría que José Emilio Pacheco es el escritor de la infancia. En su prosa late esa mirada simple de las horas largas y la sorpresa perpetua. Pocos autores en México y en el mundo poseen esa capacidad para devolver esa inquietud y desazón de las anécdotas, dudas, vergüenzas y temores infantiles, como tema y como temperamento (pienso en Saki o Dickens, en Gran Bretaña, por ejemplo; otro sería Ray Bradbury, en Estados Unidos) de las historias contadas.

En libros como Viento distante y El principio del placer sobresale esta condición. No obstante que toca lo real maravilloso, o lo fantástico, persiste ese tono de Las batallas en el desierto que prefigura lo fácil en la cotidianeidad, a la que eleva hacia lo mítico o esencial; de ahí la escuela flaubertiana.

Ensaya magistralmente modos de narrar: segunda persona del plural, modo indirecto libre, entre otros. Su prosa de una sencillez engañosa, incluso en su única novela larga Morirás lejos, de aparente inmovilidad y donde el voyerismo genera esa sensación estancada, no deja de sortear el estilo. En su libro de cuentos, muchos años no reeditado y casi inencontrable hasta su muerte que mereció la reedición, La sangre de Medusa, que recoge sus primeros textos: cuentos, prosas, relatos, revisado una y otra vez hasta su versión definitiva, deja constancia de su incipiente maestría, y también de cierta ingenuidad en algunos textos; sobre todo en las minificciones.

Como Flaubert otra vez, elige la interminable reescritura implacable. En él, como en toda su generación, la de medio siglo, el gato fue tema central. Aquí su tríptico del gato se une a otros cuentos de otros libros, como “El parque hondo” de El viento distante, donde el felino es esencial. Una genealogía y una explicación. Otra característica es el elemento mítico y la intertextualidad que permean todo el libro. O la fijeza de la Historia latiendo entre las historias. Hay incluso cuentos fallidos, y oscila de la máxima maestría hasta la obviedad manifiesta.

Sin duda, uno que nos atañe sobremanera es “Gulliver en el país de los megáridos”, parábola a lo Orwell del México de nuestros días, representado como un país de los viajes de Gulliver donde se describe la situación de Megara, alias México, como un terreno del desastre; es una fabula enmascarada de nuestros días. O ese homenaje a Taxi Driver “Para que eternamente estés conmigo”, desde la óptica de un sicópata stalker, en segunda persona, y JEP, se desenvuelve mejor en prosas largas que cortas; empero, minificciones como El pozo o el jardín de los gatos, Problemas del infierno, Sin fin, no dejan de sorprendernos.

 

Pacheco_2Desde el otro desierto (culturacolectiva.com)

Por otro lado, el hecho de que no haya excluido esos textos cojos, y que se arriesgue a mezclarlos con otros de gran calidad, refleja lo complejo que puede ser el escritor, cuya fama de insatisfecho perpetuo y riguroso lo persiguió siempre; sin embargo, para los lectores y estudiosos es invaluable esta edición del 2014 de Era, porque permite vislumbrar el trayecto de un cuentista nato desde sus primeros balbuceos, hasta la prosa magistral que se le conoce. Su aparente simplicidad esconde una acusada complejidad, y, el conocimiento de estructuras, técnicas, y tradiciones en aras de la eficacia narrativa, que aquí se revelan.

Pacheco es de esos autores que experimentan que, sabedores de la inmensa facilidad para narrar que posee, no se arredra ante lo que sea. Y, pese a que La sangre de Medusa es un libro hecho de retazos, añadidos, nuevas versiones, me parece es el mejor de sus libros de cuentos. Con todo y sus caídas, sus intentos primerizos que acusan inconsistencias y prescindibles lecturas, sucede así con los cuentos “No perdura”, y “El polvo azul”, entre otros primerizos; empero, el relato del “Torturador” es sobrecogedor, es allí, en esos retazos de vida, que remite al mejor JEP, aquí ya esa vena infantil desaparece; y la crudeza y conocimiento de la condición humana surge. JEP, no abandona su vena pesimista (acusado con razón de catastrofista y apocalíptico, su visión de los humanos es demoledora). Y, en una frase de su cuento, “El enemigo muerto”, parece resumirlo: “Nadie en el mundo puede estar a la altura de nuestras idealizaciones”.

 

Correo: bardamu64hotmail.com