Juana in a million

Joseph Conrad señala que acaso nos olvidamos que la literatura proviene de una tradición oral, que en el principio de los tiempos los hombres se sentaban alrededor de una fogata para contar historias sin importar su duración, porque lo hacían para explicar ese mundo que apenas exploraban

POR Óscar Garduño Nájera

Joseph Conrad señala que acaso nos olvidamos que la literatura proviene de una tradición oral, que en el principio de los tiempos los hombres se sentaban alrededor de una fogata para contar historias sin importar su duración, porque lo hacían para explicar ese mundo que apenas exploraban

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Con personas así hay que andar con mucho cuidado. Porque en una de esas te vuelves admirador de su trabajo, parcial, y terminas por ser condescendiente en cada una de las preguntas que previamente has elaborado. Minutos antes, arriba de la Diablesa, mientras atravieso el bosque de Chapultepec de regreso a casa, pienso en la estructura de los monólogos. Recuerdo algunos de los más importantes. Algo de Chejov. De Dario Fo. De Beckett. Tengo mucho tiempo para hacerlo, así que lo hago con calma. Al cruzar por la Condesa, llego a la famosa polémica que cae sobre Joseph Conrad cuando publica por primera vez Heart of Darkness en 1902. Al ocupar en su narración a un narrador en primera persona, el marinero Charlie Marlow, hubo críticos que le señalaron que era prácticamente imposible que una persona pudiera mantener la atención de sus oyentes durante más de una hora, tiempo que dura la lectura en voz alta de la novela. Conrad respondió cuando se publicó la siguiente edición de la novela y señaló que acaso nos olvidamos que la literatura proviene de una tradición oral, que en el principio de los tiempos los hombres se sentaban alrededor de una fogata para contar historias sin importar su duración, porque lo hacían para explicar ese mundo que apenas exploraban, tal y como también lo señala Mircea Eliade en Lo sagrado y lo profano (Paidós 2014).

—Vicky, cuéntame cómo te sientes ahora que regresas con Juana in a million.

—Fíjate que muy nerviosa. Es raro, porque, como bien sabes, ya han sido muchas funciones de esta obra, sin embargo me siento especialmente nerviosa en esta ocasión; tal vez se debe a que la obra se presenta con música en vivo por primera vez, lo que implica ensayar con una nueva apertura, que es también una nueva energía; finalmente se tiene que conseguir una comunión en escena y, a la par de eso, ahora también contamos con el apoyo de la Fundación de BBVA Bancomer, lo que nos permite impulsar más la difusión de la obra. Y todo eso me pone en la línea de que esperamos alcanzar a más espectadores; también es como un cierre de temporadas en México, por lo que lo siento como una despedida del proyecto para dar paso a otras cosas.

—¿Eso quiere decir que con esta temporada ya se cierra Juana in a Million?

—Al menos en la Ciudad de México sí, salvo que fuera un caso excepcional: ha sido complicado moverlo y, además, ha sido un proceso solitario para mí, aunque ahora con el apoyo de Mario Alberto no lo será tanto; no obstante, lo unipersonal siempre es un proceso solitario, y estoy ansiosa de trabajar con otras personas, de que me empiecen a ubicar como alguien que está aquí, que quiere trabajar y busca hacerlo en equipo, porque no es que yo sea amante de lo unipersonal, para nada, Juana in a million fue un momento de mi vida en el que las circunstancias se tradujeron en el escenario.

 

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—Oye, la gran pregunta, yo ya tuve oportunidad de verte cuando estuviste en el foro la Gruta del Centro Cultural Helénico, ¿por qué llevas a Juana a Londres y no la llevas a Estados Unidos, que es como el país ideal para la situación que planteas en el monólogo?

—Pues porque la obra está basada en mi propia experiencia, la cual se concreta cuando yo estuve ilegalmente en Canadá; y con posterioridad en las historias que yo encuentro en Londres. Creo que soy como leal a las experiencias que yo viví en carne propia y que reconocí en Londres, en específico en una organización que trabaja por los derechos de la mujer latinoamericana en ese país, que es como una casa donde las mujeres latinas pueden acudir y dejar a sus bebés para poder ir a una entrevista de trabajo; toman clases de inglés; se empoderan para integrarse a una sociedad que de entrada les es ajena. Al hablar con la que era la presidenta en ese entonces de la casa conocí a varias mujeres, platiqué con algunas de ellas y también eso nutrió las historias que se presentan en la obra.

—Desde la primera ocasión en que escribes la obra, hasta ahora, a Juana la obligan a revalorar su violento pasado y el trágico presente de su país, de el primer momento, a la fecha, supongo que has visto un cambio para bien o para mal en el país, ¿cómo has asimilado eso, en algún momento decidiste hacerle a la obra modificaciones, quizás señalar hechos que han ocurrido en este período, cómo lo has valorado como creadora?

—Yo creo que no he modificado ni al texto ni al trato. Creo que es la carga del presente que reconocemos, que tiene que ver con la violencia en nuestro país, con la corrupción, la coalición entre políticos y narcotraficantes, eso está en la carga de mis palabras y es como una palabra que entre más la repites y más nos suena se va colgando de cierta energía y de cierto significado. Cuando yo empecé en el 2011 a hablar de cabezas, de cuerpos, de sangre, de corrupción, de impunidad, de mujeres desaparecidas, frases que en la obra yo utilizo, no es hayan cambiado, pero cuando las escucha el público es inevitable que de mi parte haya una carga extra y ellos a su vez la reciban. Creo que la obra es actual y no ha requerido una mención específica como a hechos muy cercanos, como, por ejemplo, podría ser la desaparición de los 43 estudiantes en Ayotzinapa, pero está ahí, en la carga, en la ira, en la frustración del personaje central que es Juana.

—¿Cuál es la opinión de Juana respecto a la desaparición de los 43 estudiantes?

—¡Ay, Óscar! Siento que hay un momento en la obra donde Juana ha sido despojada de todo, incluso de su dignidad, y es ahí donde ella revive una especie de sacrificio e imagina que les arranca el corazón, la cabeza, las piernas a las personas que le han hecho daño; ahora bien, incluso cuando hace todo eso, no consigue cambiar nada, por lo que Juana (y es un momento que yo misma identifico en mi cuerpo) baja los brazos y se colapsa. Mi sensación interior respecto al hecho es esa, sin embargo, creo que nos cuesta trabajo, pero uno no debe bajar los brazos, porque a eso es a lo que nos han acostumbrado e históricamente nos agachamos, nos bajamos, y creo que todos compartimos la indignación y la frustración, y la incredulidad; aunque nos hemos acostumbrado a hechos terribles, no dimensionamos, no valoramos lo qué es una vida humana, hay una forma muy retorcida de pronto en la manera en que este sistema nos replantea lo qué es la vida.

—Ahora que lo señalas, en algún momento Juana se plantea esta venganza contra aquellos que la lastimaron, lo cual además es un punto muy importante en la obra, sin embargo, tú misma me lo señalaste, pareciera que se da por vencida y que termina incorporándose al esquema cuando acepta su derrota, ¿crees que ese es un reflejo de la sociedad actualmente?

—Hay muchas historias distintas y las hay de éxito, de reintegración a una sociedad que uno quiere, pero creo, también, que hay muchas otras historias, como es en el caso de Juana, como es en el caso de muchas personas en México y en el mundo, en países que están expuestos a una violencia que los explota, en la que de pronto la única oportunidad que tienen para salir es integrarse a un sistema y adormecer sus deseos como ellos querían lograrlos y se integran, como bien señalas… en ese sentido la historia de Juana no es una historia de éxito.

 

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—Cerremos un poco la parte de Juana y vamos a centrarnos en la actriz Vicky Araico. Conozco a muchos actores y actrices y no hay ninguno que no me asegure que tú eres una actriz destacada, ¿cómo es que preparas a tus personajes, cómo te preparas para entrar a escena y confrontar a tu público?

—Cada proyecto que se presenta en tu carrera como actor va a demandar distintas cosas de ti. Yo lo que creo es que son esos lazos que haces con el personaje. Me imagino que un personaje es como una marca del forense cuando lleva a cabo el análisis de un crimen, y entonces tú haces el intento para entrar dentro de ese trazo, de ver qué cabe más de ti. Yo lo que hago es ubicar esas partes, y no solamente en lo físico sino en la psique, de una forma de ver el mundo y, sobre todo, con algo más, porque finalmente es lo que te da tu personalidad y también te da alma. Tengo entre mantras, oraciones, especies de ejercicios que hago corporalmente donde siento que, de forma energética, puedo conectar con esas otras energías; en el caso especifico de Juana pienso en todos los migrantes.

—¿Por qué tendría el público que ir a ver Juana in a million?

—Quiero que la gente vaya a ver Juana in a million porque es una puesta en escena que invita a una reflexión profunda. Incluso yo diría que parte de esta reflexión se da de manera inconsciente. Además, en esta ocasión contaremos con música en vivo, lo cual agrega un toque mucho más personal a la obra. Quiero que la gente vaya a ver Juana in a million porque es una obra que tiene partes muy emotivas, donde la mente y el corazón del espectador se moverán hacia la ira, la tristeza, sin olvidar que en la obra se plantea una situación tanto actual como real.

 

Juana in a million

Teatro Sergio Magaña

Sor Juana Inés de la Cruz No. 114

Col. Santa María la Ribera

Del. Cuauhtémoc, D.F.

Los viernes del 8 al 31 de mayo

20:00 hrs.

$132

50% a estudiantes, maestros, INAPAM (credencial vigente) y militares