La Internet de cerebros humanos

“Esta es la primera demostración de una interfaz que permite compartir varios cerebros. Un paradigma que ha ido demostrándose en las últimas décadas, desde estudios con animales, hasta buscar sus implicaciones clínicas”, señala estudio

POR Redacción Actualidad

“Esta es la primera demostración de una interfaz que permite compartir varios cerebros. Un paradigma que ha ido demostrándose en las últimas décadas, desde estudios con animales, hasta buscar sus implicaciones clínicas”, señala estudio

BrainInternet Can Rewire Our Brain (nukerealestate.com)

De la misma forma como un computador se vincula a otro por medio de internet, un grupo de científicos logró interconectar los cerebros de tres micos y cuatro ratones, abriendo el camino para que eventualmente se pueda hacer lo mismo con el cerebro de humanos.

Al vincular los cerebros, el grupo de científicos de la Universidad de Duke, Estados Unidos, sugirió que se podía crear una “red cerebral”. Algo así como un sistema de cerebros que, juntos, se convierten en un solo cerebro orgánico que trabaja y piensa de la misma forma. De hecho, de acuerdo con los resultados que se obtuvieron en el experimento, se pudo comprobar que los cerebros de los animales, conectados de forma adecuada, eran tan inteligentes e incluso más que cuando trabajaban por separado.

“Básicamente, hemos creado un supercerebro,” explicó el director del estudio, Miguel Nicolelis, al periódico británico The Guardian. “Un cerebro colectivo de tres micos que nunca nadie había visto”, añadió. Nicolelis ya había logrado que personas amputadas manejaran sus prótesis por medio de ondas cerebrales, a través de una interfaz diseñada para ello.

En el primer experimento, que involucró a los micos, se logró unificar el pensamiento de los tres animales por medio de sensores implantados en sus cerebros. Con ellos, los animales pudieron transmitir la actividad cerebral y aprender a controlar, de forma colectiva, el brazo de un avatar digital.

Cada mico tenía el control de tan sólo dos de las dimensiones del movimiento, por lo que era necesario que mínimo dos de los tres animales estuvieran lo suficientemente concentrados para lograr el control del brazo digital.

Por otra parte, en la prueba de los cuatro ratones los científicos conectaron a los animalitos a una máquina capaz de capturar y trasmitir sus señales cerebrales. Al igual que los micos, los ratones probaron su éxito en experimentos que les exigían reconocer patrones y guardar información juntos.

“Se enviaba un impulso eléctrico al cerebro de un ratón y los otros aprendieron a sincronizar su actividad cerebral, al imitar la respuesta inmediata que tenía el primer ratón. En cierto sentido, todos los animales terminaban por sentir lo mismo”, se explica en The Guardian.

Lo asombroso, sin embargo, es que los investigadores afirman que ambos experimentos podrían realizarse en cerebros humanos. “Esta es la primera demostración de una interfaz que permite compartir varios cerebros. Un paradigma que ha ido demostrándose en las últimas décadas, desde estudios con animales, hasta buscar sus implicaciones clínicas,” añadió Nicolelis en el periódico The Independent.

 

Julio 13, 2015.