Murió Gustavo Sainz, pilar de la Literatura de la Onda

La noticia de su deceso se conoció a través del obituario del portal del Herald Times Online, en Bloomington, Indiana. En ese estado de la Unión Americana residía el escritor y además era catedrático de la Indiana University in Bloomington

POR Opera Mundi y agencias

La noticia de su deceso se conoció a través del obituario del portal del Herald Times Online, en Bloomington, Indiana. En ese estado de la Unión Americana residía el escritor y además era catedrático de la Indiana University in Bloomington

SainzGustavo Sainz y el Grupo de los 80, Cd. de México 1984 (Intelectuales mexicanos que se reunían todos los domingos) (gustavosainz.blogspot.com)

El escritor mexicano Gustavo Sainz, pilar de la Literatura de la Onda, murió el pasado viernes 26 de junio a los 74 años. La noticia de su deceso se conoció a través del obituario del portal del Herald Times Online, en Bloomington, Indiana. En ese estado de la Unión Americana residía el escritor y además era catedrático de la Indiana University in Bloomington.

Sainz publicó su primera obra en 1965, Gazapo, presentándose como un narrador diferente a lo que se conocía en ese momento. Durante los años 60 del siglo pasado, Sainz (1940-2015), José Agustín y Parménides García Saldaña (1944-1982) se erigieron como los escritores referentes de la llamada Literatura de la Onda, que destacó por abordar temas urbanos, a los jóvenes, su música y el entorno social, cultural y político del país.

Gustavo Sainz fue director del Departamento de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes. Fundó la colección de libros Sepsetentas, y fundó y dirigió el semanario cultural La Semana de Bellas Artes. Fue profesor y director del Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Al comenzar los años 80 emigró a Estados Unidos y dictó clases en la Universidad Estatal de Nuevo México en Albuquerque, en el Middlebury College de Vermont, en la Universidad Washington en San Luis y en la Universidad de Indiana Bloomington, donde era profesor emérito. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores y de las fundaciones Ford, Tinker, Guggenheim y National Endowment for the Arts. En 1974 obtuvo el premio Xavier Villaurrutia con su novela La princesa del Palacio de Hierro. En 2003 ganó el premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada.

Como personaje de novela, aparece en Ciudades desiertas de José Agustín y Roberto Bolaño lo incluye en su novela Los detectives salvajes.

Entre otras obras, también escribió Gazapo, Obsesivos días circulares, Compadre Lobo, Fantasmas aztecas, Paseo en trapecio, Muchacho en llamas, A la salud de la serpiente, La muchacha que tenía la culpa de todo, Salto de tigre blanco y Quiero escribir pero me sale espuma.

De acuerdo con palabras de Emiliano Pérez Cruz, narrador, cronista y colaborador de MILENIO Diario, autor, entre otros libros, de Borracho no vale, Noticias de los chavos banda, Pata de perro y Si fuera sombra, te acordarías, Gustavo Sainz “fue innovador en muchos sentidos, pero sobre todo le preocupaba el lenguaje y las estructuras novelísticas. Siempre andaba buscando cómo entrarle a los proyectos que emprendía y que no se repitieran. Experimentaba siempre y desde Obsesivos días circulares hasta Fantasmas aztecas, Muchacho en llamas, Compadre Lobo, la regocijante Princesa del Palacio de Hierro… Fue un hombre que me echó todas las porras, revisaba mis textos iniciales, puso a mi disposición su enorme biblioteca de Río Nazas; cuando estudiante, me hacía encargos reporteriles como mero pretexto para darme una lana, me ofreció mi primer empleo… En fin, cómo no sentir la gran pérdida. Nunca pidió algo a cambio”.

El poeta, narrador, cronista y ensayista Arturo Trejo Villafuerte explicó: “Fue nuestro maestro en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y coordinador de la Carrera de Comunicación; desde ahí impulsó varias revistas estudiantiles, entre ellas Tintero y Sitios. Luego fue director de Literatura del INBA y, a través de la Semana de Bellas Artes, abrió las posibilidades para que muchos escritores jóvenes publicaran ahí. Un gran maestro, un gran escritor y un gran amigo.

El cuentista, novelista y ensayista ensenadense, Ramiro Padilla Atondo, quien ha escrito los cuentos A tres pasos de la línea y Esperando la muerte, así como la novela Días de agosto, por mencionar algo de su producción literaria, nos respondió mediante grabación –“pues voy manejando”— lo siguiente: “De Gustavo Sainz leí varios libros, pero me impactó Quiero escribir pero me sale espuma. Era un tipo buenísimo. Fue uno de los iconos de la contracultura mexicana”.