Niccolò Machiavelli, el comediante

Más conocido por ser el padrino de la Realpolitik y como epónimo para todas las cosas astutas, el pensador renacentista Niccolò Machiavelli también tenía su lado ligero, al escribir una serie de comedias. Tal vez la más conocida de estas obras sea la Mandragola, la fanerógama a la que siempre se han atribuido connotaciones mágicas y sortílegas

POR Christopher S. Celenza

Más conocido por ser el padrino de la Realpolitik y como epónimo para todas las cosas astutas, el pensador renacentista Niccolò Machiavelli también tenía su lado ligero, al escribir una serie de comedias. Tal vez la más conocida de estas obras sea la Mandragola, la fanerógama a la que siempre se han atribuido connotaciones mágicas y sortílegas

Maquiavelo_1Illustration of Machiavelli featured in the title page to Historie di Nicolo Machiavegli cittadino & secretario fiorentino (1540)

“Comediante”, es cierto, no es la primera palabra que se asocia con Machiavelli. Y “gracioso” no es una palabra que normalmente se aplica a Lucrecia. Sin embargo, a través de alguna extraña alquimia del tiempo, las circunstancias y los ritmos de la vida renacentista, esos elementos aparentemente discordantes se reunieron de manera notable. Se puede argumentar que la visión del mundo de Machiavelli era cómica, pero cómica de una manera peculiar: irónica, un poco melancólica, marcada por una vulgaridad terrenal que en estos días conseguiría despojarla de una facultad universitaria en un minuto. Más que esto, las premisas centrales de lo que era gracioso han cambiado de manera tan significativa que nos invita a pensar acerca de cómo funciona la comedia y cuándo es el momento de decir que una comedia, aunque venerable, simplemente ya no es divertida.

Tomemos su obra, Mandragola, o La raíz de mandrágora. El título (también habría sido extraño en los tiempos de Machiavelli) tiene que ver con la fertilidad. La planta aparece en la Biblia en contextos donde el conocimiento carnal está en cuestión, como cuando Leah, una de las dos esposas de Jacob, quiere convencerlo para que se acueste con ella (Génesis 30: 14-16), o cuando, en el “Cantar de los Cantares”, una mujer entona una canción de su propia seducción “Yo soy de mi amado, y su deseo es hacia mí … Las mandrágoras han soltado su aroma, y en nuestras puertas hay toda suerte de frutos dulces…” (Cantar de los Cantares, 7: 10-13). Si las duraderas asociaciones bíblicas de la planta tuvieron que ver con el amor, la hierba también tenía connotaciones mágicas y sortílegas. Podría pensarse para inducir un sueño grande y poderoso, y algunos cuentan, incluso, que lloraba cuando se le arrancaba de la tierra.

 

Maquiavelo_2Portrait of Machiavelli by Santi di Tito, 16th century

El título de Machiavelli envolvió muchos de esos significados. La obra trata de un hombre joven, Calimaco, que aunque de origen florentino vivió gran parte de su juventud en Francia. Por las pistas que aporta la obra nos enteramos que tiene unos 30 años y que la acción se sitúa en 1504. En una reunión de amigos, todos hombres por supuesto, un debate estalla acerca de quién tiene las más bellas mujeres, Francia o Italia. Aunque los polemistas dan la palma de las mujeres francesas, uno de los amigos de Florencia dice que tiene un pariente, Lucrecia, cuya belleza es inigualable en cualquier lugar. La curiosidad de Calimaco crece hasta el punto de dejar Francia para ir a Florencia. Allí su curiosidad intensifica la pasión, y casi enloquece de amor cuando finalmente posa sus ojos en Lucrecia.

Da la casualidad que Lucrecia está casada con un torpe abogado llamado Messer Nicia. La pareja ha intentado sin éxito tener hijos. Ligurio –un casamentero y no por casualidad amigo de Calimaco— sugiere que los problemas de la pareja pueden permitir que Calimaco se acerque a Lucrecia. Al principio, Ligurio aconseja a la pareja que vaya a unos baños, conocidos por mejorar la fertilidad. Calimaco dice que él también irá pare ver si así puede ver a Lucrecia y porque di cosa nasce cosa (una cosa engendra otra). Él está dispuesto a confiar en sus instintos e improvisar lo que sea necesario con tal de encontrar la manera de estar con Lucrecia. Pero luego otro plan se fragua. Éste consiste en un esquema elaborado mediante el cual Calimaco, haciéndose pasar por un médico, convence al obtuso Nicia dar a Lucrezia una poción especial que la ayude a concebir.

¿Las consecuencias? La primera persona que haga el amor con Lucrecia después de que ella tome la poción morirá. Pero después de eso ella será fértil, los niños llegarán y todos estarán bien, por lo que la historia inventada funciona. Nicia acepta esa “solución”. La madre de Lucrecia se compromete a ayudar, al igual que un fraile corruptible llamado Timoteo; por supuesto, Lucrecia no sabe de las consecuencias fatales, absolutamente necesarias, del coito extramarital.

¿Y quién se alinea para desempeñar el papel de ese sacrificado cordero del amor? Calimaco (en el personaje del doctor), con la ayuda ansiosa de Ligurio. Éste pregunta Calimaco cómo dar la noticia de todo esto a Lucrecia:

“Explicarle a ella, mostrarle el amor que le tienes, decirle lo mucho que la quieres y cómo puede ser tu amante sin deshonor…. Una vez que pase la noche contigo, ella no querrá que sea la última.”

 

Maquiavelo_3Mandragola in Scena (inscena.wordpress.com)

Todo va de acuerdo con el plan. Lucrecia, después de pasar la noche con Calimaco y darse cuenta de que su honor se perdería si ella lo denuncia, se compromete a tomar a Calimaco como un amante en espera para que, cuando Nicia (viejo como es) muera, y después de que pase un tiempo, ella y Calimaco se casen. El pobre viejo Nicia es engañado para que acepte al “doctor” Calimaco como un amigo de la familia, y la obra se cierra cuando a Lucrecia le “presentan” a ese doctor milagroso.

Pero aquí es donde las cosas se complican. Porque la verdad es que lo que se describe en la obra es, en esencia, una especie de violación. Yo nunca había estado muy a gusto con el texto precisamente por esa razón. Es cierto que ha habido algunos estudiosos feministas que han argumentado que se trataba de la elección de Lucrecia para ir hacia adelante. Pero sabemos lo que la historia es: Calimaco y Ligurio encontraron una manera de llevar a la cama a la pura e ingenua Lucrecia, riendo todo el tiempo.

Mandragola, así como otras comedias de Machiavelli, posee en muchos sentidos una unidad formal con el resto de su (más conocida) obra. Todo formaba parte de lo que podemos llamar la “comedia de la vida”, en la que el azar, la imprevisibilidad (di cosa nasce cosa) y lo indescifrable toman el lugar de honor. El propio Machiavelli había sufrido el rechazo indignante de la fortuna. Pasó de ser un respetado funcionario público que participó en más de 40 misiones diplomáticas de Florencia (1498-1512) a ser injustificadamente sospechoso de conspiración, sufriendo penas de cárcel y obligado al arresto domiciliario. Las circunstancias de su vida le enseñaron todo lo que necesitaba saber de la imprevisibilidad de la vida.

Pero había algo más en la historia. En algún momento de 1498, cuando un Machiavelli relativamente joven aún no había entrado en la vida pública, se tomó un tiempo para entregar copia de dos textos en manuscrito (que en la actualidad reposan en la Biblioteca del Vaticano): De la naturaleza de las cosas de Lucrecio y el Eunuco de Terencio.

Es una yuxtaposición extraña, al menos en la superficie. Lucrecio llegó a ser popular en el siglo XV después de que Poggio Bracciolini descubrió una versión completa de Sobre la naturaleza de las cosas durante el Concilio de Constanza. El pensador del siglo I a.C. escribió un poema de meditación en seis libros. Su tema principal era el epicureísmo. Como un epicúreo, Lucrecio adoptó el “atomismo” como base de su filosofía natural. Creía que todas las cosas estaban hechas de partículas. Cuando la unidad formal de cualquier cosa dada terminaba –un árbol muerto, por ejemplo, o un ser humano fallecido— las partículas constituyentes se dispersaban en el vacío, para combinarse y recombinarse interminablemente en otras cosas. Ese proceso era totalmente natural: “… la naturaleza es libre y sin control de maestros orgullosos, y gobierna al propio universo sin la ayuda de los dioses”. Y aunque los dioses existen, viven en su propio reino, completamente indiferentes a los asuntos humanos: “… Todos sus deseos son suministrados por la naturaleza, y nada en algún momento perturba su tranquilidad”. Los seres humanos van por su propia cuenta, y si hay un propósito detrás de la vida humana, ésta no es obvia: la aleatoriedad es todo.

Lucrecio es muchas cosas. Pero una cosa no es: gracioso. Pero Terencio sí lo es, al menos para los estándares de la Florencia premoderna. De hecho, a los pensadores renacentistas les gustaba Terencio, bastante, tanto como un modelo de cómo escribir el latín que la gente hablaba día a día que como modelo para la comedia. Conjuras enrevesadas, historias de amor, funcionarios ingeniosos, el amor causando “locura” en la juventud: esas cosas y más sirvieron como elementos básicos de la comedia en el mundo antiguo, como sucedió en el Renacimiento.

 

Maquiavelo_4Mandragola in Scena (inscena.wordpress.com)

En cuanto a Eunuco, estuvo de moda en Atenas, donde un joven, Phaedria, está locamente enamorado de una cortesana de origen extranjero y a quien su astuto sirviente le da consejos acerca del amor. La subtrama emerge, y otros personajes golpeados por el amor entran en juego. Estos incluyen el hermano de Phaedria, que, haciéndose pasar por un eunuco, usa su estatus fingido para estar a solas con una mujer de la que está perdidamente enamorado y a quien él posteriormente la fuerza. Él huye, pero luego se ve obligado a volver, con lo que él declara su amor a la mujer que violó, y ellos terminan juntos.

No sabemos muy bien por qué Machiavelli copió los textos de Lucrecio y Terencio, uniéndolos en un solo manuscrito. Sólo tenemos el artefacto en sí. Y por supuesto no sería prudente abundar en el hecho. Pero la yuxtaposición es digna de mención, invitándonos, como lo hace, para mirar lo que los dos textos antiguos compartían y cómo pudieron contribuir a las ideas de Machiavelli sobre la “comedia de la vida”.

Volviendo a Mandragola podemos preguntarnos ¿es divertida? Lo que puedo afirmar es… más o menos. Si se pone en escena de forma adecuada, las digresiones cómicas pueden hacer reír al público. En su parodia de la religiosidad piadosa, los intentos de Timoteo para convencer a Lucrecia para que ella crea que va a ser un acto mortal de sexo fuera del matrimonio, son divertidos. Y los diferentes tiempos en que fray Timoteo se presenta como menos piadoso puede engendrar una sonrisa irónica. Ejemplo:

—Ligurio A Callimaco: Tu hermano quiere algo más que oraciones.

—Callimaco: ¿Qué?

—Ligurio: Dinero.

Pero luego está esa otra cosa: no sólo la violación acordada sino también el sentido de que Machiavelli y su cohorte masculina ni una sola vez se sentaron y tuvieron una conversación verdadera, persona a persona, con una mujer. Tomemos el monólogo de fray Timoteo en el Acto 3, escena 9, donde reflexiona el plan en voz alta. La verdadera razón por la que cree que va a funcionar: “… al final todas las mujeres son bastante lentas”. Es como ver una película cómica de bofetadas de los años 40, riéndose de todos los tropezones perfectamente ejecutados, para luego chocar con una escena vergonzosa, una caricatura racial, por ejemplo, o cualquier otra cosa que para su época y el lugar eran aceptables, pero que hoy están fuera de cualquier límite. Incluso la decisión de Lucrecia a dormir con Calimaco está condicionada indirectamente. Lucrecia es un dispositivo, no una persona.

 

Maquiavelo_5Compagnia Teatrale Lecco (www.teatrosfera.it)

Al final, el valor de las comedias de Machiavelli no reside tanto en su propósito original –hacer hacer reír a la gente— sino en lo que nos puede enseñar acerca de él y su mundo. Llama la atención de que a pesar de las múltiples diferencias que existen entre el entorno de Machiavelli y el nuestro hay muchas similitudes entre su contexto y el de la antigua Roma. Una comedia como Eunuco de Terencio no sólo habla de Machiavelli y su cohorte, también sirve como fuente de inspiración imitativa. Este hecho nos recuerda que, a pesar de las muchas veces que podemos encontrar rastros de nosotros mismos en la obra de Machiavelli –la Realpolitik que él ayudó a crear, por ejemplo, o la tendencia a observar la motivación humana desprovista de moral tradicional— él también estaba viviendo en un mundo ya desaparecido.

Era un lugar donde se suponía que las mujeres simplemente no eran parte de la conversación, donde la noción post iluminación de los derechos humanos universales fue sólo un presagio oscuro, y donde una gran cantidad de lo que pudo haber hecho una risa estaba situada de manera diferente. Nada de esto es para alabar o culpar a Machiavelli o a sus antiguas fuentes romanas. La comedia sirve como una especie de indicador retrospectivo de los puntos ciegos. Es nuestro destino no conocer lo que la posteridad hará con los esfuerzos cómicos de nuestra época. ¿Pero a quién no le gustaría ser una mosca en la pared dentro de 500 años?

 

Tomado de: The Public Domain Review.

Traducción: José Luis Durán King.