El escritor y su laberinto: abren archivos personales de García Márquez en Texas

El Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, adquirió el año pasado el conjunto de documentos en 2.2 millones de dólares; en días pasados abrió oficialmente la colección del Nobel colombiano para consulta de investigadores. En ella hay manuscritos, fotografías y correspondencia con políticos y escritores

POR Andrés Gómez Bravo

El Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, adquirió el año pasado el conjunto de documentos en 2.2 millones de dólares; en días pasados abrió oficialmente la colección del Nobel colombiano para consulta de investigadores. En ella hay manuscritos, fotografías y correspondencia con políticos y escritores

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Gabriel García Márquez mira a la cámara y sonríe. A la izquierda, su agente literaria, Carmen Balcells, luce feliz en la mesa. A la derecha, Fidel Castro, con un vaso en una mano y un habano en la otra, no mira a la cámara, pero también se ve contento. García Márquez está al centro, desde luego, de pie entre ambos. La imagen es de 1980, en La Habana, y puede leerse como un retrato de las grandes pasiones del autor colombiano o de las fuerzas que diseñaron su desmesurada biografía: la política, el poder y la literatura.

La fotografía forma parte del archivo del Premio Nobel colombiano y se encuentra en el Harry Ransom Center, de la Universidad de Texas. El año pasado, la universidad adquirió el conjunto de documentos en 2.2 millones de dólares, y en la tercera semana de octubre lo abrió oficialmente para consulta de investigadores.

Durante meses, una veintena de curadores expertos catalogaron, ordenaron y digitalizaron el contenido de 78 cajas con documentos, 43 álbumes de fotos, cintas de audio, VHS, disquetes y DVDs. El archivo también lo integran cinco computadores y dos máquinas de escribir. Parte del material ya se puede ver online en www.hrc.utexas.edu.

Entre los papeles hay numerosas cartas, como ésta del 1 de octubre de 1977, dirigida al presidente Jimmy Carter: “Sin otro título que el de escritor latinoamericano, le pido que considere, en el fondo de su corazón cristiano, la severa situación del patriota puertorriqueño Andrés Figueroa-Cordero, quien ha cumplido 23 años en la cárcel en Estados Unidos, y ahora se enfrenta a la muerte debido a una enfermedad incurable”. Un año después, Carter indultó a Figueroa-Cordero.

Como aquella, en el archivo hay correspondencia con otros mandatarios: Fidel Castro, Bill Clinton, Francois Mitterrand. Con poetas y escritores como Salman Rushdie y Milan Kundera, y con su agente Carmen Balcells. También hay una carta de Marlon Brando, que quería interpretar al general de El otoño del patriarca. Y fotos con su familia, amigos, con Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Pablo Neruda, Luis Buñuel y Woody Allen.

La colección también conserva manuscritos, por supuesto: los originales de Cien años de soledad, versiones con correcciones de puño y letra de El coronel no tiene quien le escriba, El amor en los tiempos del cólera, El general en su laberinto, Relato de un náufrago y Memoria de mis putas tristes. El tesoro de la colección: cinco versiones de la novela inconclusa En agosto nos vemos, las que se pueden consultar pero no copiarse.

“Con el tiempo, todas estas cosas pueden dar lindas sorpresas. Hay que ver los archivos con calma”, explicó la profesora Gabriela Polit al diario El Mundo, quien pudo consultar el archivo horas antes de que la UT lo abriese de forma oficial. “Es un material riquísimo”.

 

En la intimidad

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El acervo se divide en cuatro series: actividades literarias; álbumes de fotografía y libros de recortes; cartas y correspondencia; y documentos personales y profesionales. Los papeles abarcan desde 1930 hasta 2014, aunque predominan los escritos entre 1966 y 2006.

Los textos y manuscritos permiten acercarse a la intimidad creativa de García Márquez: el proceso de escritura y corrección de sus grandes novelas. La correspondencia, en tanto, traza una biografía de la amistad y las afinidades del Nobel: además de las personalidades, entre los corresponsales está su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, con ingente material, y su prima Margot Policarpa Valdeblánquez, quien le escribía historias de la familia.

Las imágenes son otro capítulo relevante. Entre los testimonios fotográficos se encuentra el célebre ojo en tinta que le dejó Mario Vargas Llosa en 1976, y que marcó el fin de su amistad, según testigos, por líos de faldas. También están los telegramas de felicitación por el Premio Nobel que recibió en 1982: Graham Greene, Carlos Fuentes, Cortázar. Borradores de su discurso y fotografías tomadas por su hijo de esa mañana, donde se ve al escritor en bata y zapatillas de levantarse, feliz, recibiendo un beso de su esposa Mercedes.

El archivo queda al resguardo de una de las bibliotecas y centros de investigación más importantes de EEUU, con 100 mil obras de arte y 42 millones de manuscritos, entre ellos de Jorge Luis Borges, Hemingway y James Joyce.

Para celebrar la apertura del archivo el Harry Ransom Center organizó un seminario, entre el 28 y 30 de octubre, en el que participarán escritores, periodistas y cineastas, algunos de ellos parte importante de la historia de García Márquez.

 

Tomado de: La Tercera. Octubre 24, 2015.