La fascinación de Toulouse-Lautrec y Picasso por los carteles

Toulouse-Lautrec, Picasso, Dalí, Matisse, Miró o Warhol, entre otros, no escaparon a este influjo y experimentaron con las posibilidades expresivas y comunicativas de la cartelería contemporánea. El Museo Carmen Thyssen de Málaga rescata algunas de estas creaciones en Carteles de artista. De Toulouse-Lautrec a Jeff Koons

POR Ana Belén García Flores

Toulouse-Lautrec, Picasso, Dalí, Matisse, Miró o Warhol, entre otros, no escaparon a este influjo y experimentaron con las posibilidades expresivas y comunicativas de la cartelería contemporánea. El Museo Carmen Thyssen de Málaga rescata algunas de estas creaciones en Carteles de artista. De Toulouse-Lautrec a Jeff Koons

Poster_1La fascinación de Toulouse-Lautrec y Picasso por los carteles (www.rtve.es)

El cartel es un objeto tan cotidiano que su escenario natural es la calle, pero a la vez permite un lenguaje tan impactante que ha atrapado a los maestros del arte a través del tiempo.

Toulouse-Lautrec, Picasso, Dalí, Matisse, Miró o Warhol, entre otros, no escaparon a este influjo y experimentaron con las posibilidades expresivas y comunicativas de la cartelería contemporánea.

El Museo Carmen Thyssen de Málaga rescata algunas de estas creaciones en la muestra Carteles de artista. De Toulouse-Lautrec a Jeff Koons (del 3 de octubre al 21 de febrero de 2016).

La exposición de la pinacoteca malagueña está compuesta por 70 obras procedentes de la amplia colección Joseluis Rupérez y abarcan el periodo entre 1893 y 2003. Repasan los orígenes del cartel moderno, su evolución y su fructífero vínculo con el arte.

A finales del siglo XIX, los límites entre los géneros artísticos comienzan a difuminarse y las artes gráficas se convierten en objeto de interés para los pintores que ponen su genio al servicio del cartel, de forma esporádica o habitual.

La mejora de las técnicas de grabado, el impacto de la publicidad y la irrupción de las vanguardias catapultarán a la cartelería como un soporte creativo de primer orden que seducirá definitivamente a los grandes maestros del siglo XX con Toulouse-Lautrec como pionero.

El artista parisino adivinó en este formato “una capacidad especial de estimular al espectador”, explican desde el Museo Thyssen. De esta forma, los carteles trascienden su carácter informativo, publicitario o propagandístico y se transforman en escaparate del universo interior de los creadores.

“La distancia entre el arte y la vida se reduce con los carteles y además pueden llegar a otro tipo de público, y esto es uno de los elementos que fascina a los pintores”, señala el historiador del arte José Piqueras Moreno, uno de los comisarios de la muestra junto con la directora del museo, Lourdes Moreno.

 

Carteles que expresan el universo interior de los artistas

Poster_2Museo Carmen Thyssen Málaga (www.carmenthyssenmalaga.org)

Piqueras señala la vigencia y el impacto en la cultura audiovisual de los carteles. Numerosas obras se han convertido en iconos reconocibles internacionalmente como es el caso de la célebre silueta gatuna del anuncio del cabaret parisino Le Chat Noir (1896) de Théophile-Alexander Steinlen, que puede disfrutarse en la muestra.

“Es un emblema de la Belle Époque y un cartel que muchas personas se llevan de recuerdo”, señala el comisario, que explica que el soporte es barato y despierta la pasión de muchos coleccionistas.

La exposición del Thyssen de Málaga repasa este carácter ecléctico a través de cuatro apartados: “Pioneros”, que recoge la revolución artística del cartel a finales del siglo XIX; “Comienza el espectáculo”, que muestra la irrupción de las vanguardias en el diseño de vestuario y ejemplifica con obras de Magritte o Braque; “Vender con arte”, que exhibe la influencia del arte en la publicidad y el desarrollo de nuevas formas de expresión; “Prohibido fijar carteles”, que viaja por los grandes acontecimientos del siglo XX como las dos guerras mundiales, la Guerra Civil española o Mayo del 68. En esta última sección, los trazos entroncan con el compromiso ideológico, político o de denuncia de los artistas.

Algunos carteles incluso llegaron a anunciar eventos que no llegaron a celebrarse, como en el caso de Picasso, con una de sus palomas en el cartel del segundo Congreso Mundial por la Paz.

“Lo que antes estaba disperso en la calle ahora también lo tenemos en un museo. Es un camino de ida y vuelta. Un nuevo escenario que permite ver y pensar al espectador de otra forma”, concluye José Piqueras sobre el definitivo poder de seducción del cartel.

 

Tomado de: rteve.es. Octubre 2, 2015.