La última noche del vampiro mexicano

Hombre de voz profunda, mirada penetrante y sonrisa amable, Germán Robles logró su gran éxito al popularizar su figura en el cine de terror de nuestro país; principalmente, en la cintas de vampiros, entre las que destacan El vampiro (1957) y su continuación El ataúd del vampiro (1958)

POR Ana Rodríguez

 Hombre de voz profunda, mirada penetrante y sonrisa amable, Germán Robles logró su gran éxito al popularizar su figura en el cine de terror de nuestro país; principalmente, en la cintas de vampiros, entre las que destacan El vampiro (1957) y su continuación El ataúd del vampiro (1958)

Robles_1El vampiro. Museo Regional Durango. Ángel Rodríguez Solórzano (www.mexicoescultura.com)

Parecía ser inmortal como los vampiros, pero su cuerpo dijo “no más”. La mañana del pasado 21 de noviembre, justo cuando el reloj marcaba las 6:00 horas dejó de existir el hombre, para dar paso a una leyenda del cine, el teatro y la televisión de México.

Y es que aunque Germán Robles nació en Gijón, España, el 20 de marzo de 1929, pronto emigró con su familia a México, donde se consolidó como actor. Sólo tenía 17 años cuando pisó por vez primera la tierra que lo vio consagrarse como el Vampiro Mexicano.

Robles llevaba 12 días internado en un hospital por problemas del colon, por lo que tuvieron que quitarle parte del intestino, cuadro que se complicó por el EPOC (Enfermedad Crónica Obstructiva Pulmonar) que padecía, afección que lo hizo retirarse de los escenarios hace varios años y que al final contribuyó con su muerte.

Hombre de voz profunda, mirada penetrante y sonrisa amable, Germán Robles logró su gran éxito al popularizar su figura en el cine de terror; principalmente, en las cintas de vampiros, entre las que destacan El vampiro (1957) y su continuación El ataúd del vampiro (1958). Aunado a estos filmes es recordado por 90 películas más, y es que es imposible olvidar su trabajo en El jardín de la tía Isabel o en La paloma de Marsella, por mencionar algunas.

No sólo el séptimo arte tuvo el placer de contar con su presencia. Los telones teatrales también tuvieron el privilegio de abrirse desde 1952 para dar paso a su actuación en obras como Los hermanos Karamazov, La dama de las camelias (al lado de Dolores del Río), Luces de bohemia y La dama de negro, puesta que lleva 21 años en cartelera, y en la que él estuvo presente por 13 años.

Pionero de la televisión en México, participó en 600 teleteatros y 30 telenovelas. El último melodrama en el que se le vio fue en Pasión, en 2007; pero también trabajó en La antorcha encendida en 1996, en Serafín y con Belinda en Amigos por siempre, en 2000.

Además fue actor de doblaje en al menos 24 producciones, dando voz a Davy Jones en Piratas del Caribe 2 y en Piratas del Caribe 3; también fue Parker en la cinta Alien, el octavo pasajero… Y no podemos olvidar su participación en la cinta animada Anastasia, donde dio vida al villano Rasputín.

El público infantil también disfrutó de su actuación, pues interpretó a Don Román, el primo de Don Ramón, en el legendario programa de televisión El Chavo del 8.

 

“Gracias, México”

Robles_2La dama de negro obra de teatro 2014 (www.garuyo.com)

La carrera por huir de la dictadura franquista y el encarcelamiento de la madre fueron los detonantes para que la familia Robles dejara su tierra (España) y se embarcara a América, teniendo por destino México: “Recuerdo que mi padre me contó que cuando arribó el buque una gran emoción lo inundó, pues los pobladores mexicanos nos recibieron con pancartas que decían: ‘Bienvenidos hermanos españoles’, una frase que llevo en el corazón siempre”.

Agradecido con la nación que le dio un nuevo hogar, Germán en todo momento buscaba exaltar la nobleza y la calidez mexicana, e indicó que gracias a que México es un país con estas características ha salido adelante de todos los malos momentos. “Llegué a México el 12 de diciembre de 1946, esto fue después de que terminó la Segunda Guerra Mundial y de que liberaron a mi madre, pues la tenían encarcelada. Fue entonces que nos pudimos reunir con mi padre, quien no sólo nos platicó todas sus aventuras, sino también transmitió su amor por este gran país”.

Estos momentos fueron recordados por el actor, el 9 de junio del 2009, durante la develación de la placa por el 70 aniversario de la llegada del buque español Sinaia a México, en el que arribaron mil 681 republicanos, entre ellos, su familia.

 

En la piel de Nosferatu

Es un hecho que el cine de terror en México tiene una historia dispareja; pero también es concluyente que actores como Germán Robles le dieron dignidad al género. Prácticamente inexistente durante la etapa muda, el cine de terror en español hizo su primera aparición con la versión “hispana” de Drácula (1931) filmada en Hollywood con actores latinoamericanos; la cinta pasó sin pena ni gloria.

Tuvieron que transcurrir dos décadas para que en 1957 llegara el inquietante filme El vampiro, del versátil director Fernando Méndez, quien catapultó a la fama a Germán Robles con el papel del Conde Karol de Lavud. Sin duda, esta producción se convirtió en la mejor película de horror hecha en México y en uno de las cintas de culto más populares de nuestro cine en otros países.

El vampiro de Fernando Méndez no sólo toma abiertamente al personaje de Bram Stoker y lo ubica adecuadamente en el contexto mexicano, sino que además se anticipa a la sensual versión del conde que haría el británico Christopher Lee en los filmes de la productora Hammer.

Consolidado en el papel de vampiro, Germán Robles personificó al emblemático personaje nacido de la mente de Bram Stoker en las cintas El ataúd del vampiro, La maldición de Nostradamus, La sangre de Nostradamus, Nostradamus y el destructor de monstruos, Nostradamus, el genio de las tinieblas y Los vampiros de Coyoacán, entre otras.

 

Tomado de: El Informador. Noviembre 22, 2015.