El animal más bello del mundo

Entre más cabrones fueran los hombres, más le gustaban. Howard Hughes la dejó sin sentido luego de estrellarle un cenicero en la cabeza. El malhumorado George C. Scott simplemente se emborrachaba antes de practicar su deporte favorito: madrear a placer a la bella Ava Gardner

POR Opera Mundi

Entre más cabrones fueran los hombres, más le gustaban. Howard Hughes la dejó sin sentido luego de estrellarle un cenicero en la cabeza. El malhumorado George C. Scott simplemente se emborrachaba antes de practicar su deporte favorito: madrear a placer a la bella Ava Gardner

AvaAva Gardner (Pinterest)

Tenía una personalidad de animal predador, y quizás por lo mismo, una vida amorosa dislocada y turbulenta. Los amantes de Ava Gardner fueron legión y con los hombres de Hollywood arrasó, para al final no entregar precisamente buenas cuentas. ¿Por qué se casó con el pequeño Mickey Rooney? ¿Por qué era tan popular como Clark Gable? ¿O fue para burlarse de su estatura? A lo que él correspondió –de acuerdo con Diego A. Manrique en su artículo publicado en El País el 10 de agosto de 2013— humillándola “al leer públicamente su agenda de ‘amiguitas’ y detallar sus especialidades sexuales”. Pero entre más cabrones fueran los hombres, más le gustaban. Howard Hughes la dejó sin sentido luego de estrellarle un cenicero en la cabeza. El malhumorado George C. Scott simplemente se emborrachaba antes de practicar su deporte favorito: madrear a placer a la bella Ava. Sus canitas al aire tampoco resultaron como ella deseaba. Fue el caso con el torero Mario Cabré, del que Ava dice: “Era guapo y yo estaba borracha. Un error terrible”. El problema es que le contó a Sinatra sobre su affair. “Si me cuentas la verdad, todo estará perdonado”. Bla bla bla. Sinatra voló a España, “quería matar al pobre cabrón”.