¿Por qué un intercambio de pareja?

El miedo a una relación afectiva profunda o la búsqueda de sensaciones novedosas empujan a los matrimonios al intercambio de parejas. Una radiografía sobre esta práctica en las relaciones amorosas desde el análisis de dos expertos

POR Pilar González

El miedo a una relación afectiva profunda o la búsqueda de sensaciones novedosas empujan a los matrimonios al intercambio de parejas. Una radiografía sobre esta práctica en las relaciones amorosas desde el análisis de dos expertos

Swinger_1Married Swinger Couples (earthasitis.com)

Es una práctica que suelen llevar a cabo matrimonios que son “más compañeros de piso” que otra cosa y que se aventuran a este tipo de relaciones porque en el fondo tienen miedo a una relación afectiva profunda, de acuerdo con el psicólogo y sexólogo Esteban Cañamares, quien ofrece las claves del perfil de estas personas, conocidas por el nombre de swingers, una expresión que puede traducirse por los que se columpian, es decir que están abiertos a todo.

Según Cañamares, es “habitual” que las personas que buscan ese tipo de relaciones necesitan tener un pie dentro y otro fuera de la relación, no se atreven a mantener un compromiso afectivo profundo, y “se suele dar en personas que han sido maltratadas por sus padres”.

Y esto es así porque “la persona que me quería, me cuidaba, era también un peligro y así que ahora que me relaciono con alguien que me da cariño, ternura, tengo un pie fuera por si tengo que salir corriendo; es decir, no pongo todos los huevos en la misma cesta”.

“No puedo creer ni confiar al ciento por ciento en esa persona, no sea que después me traicione, me agreda, me ataque… invierto la mayor parte del tiempo en ti, pero tengo a alguien de reserva”.

 

Más abiertos de mente

El psicólogo Enrique García Huete considera que se trata de personas más abiertas de mente que la mayoría, buscadores de novedades y sensaciones.

Hay una teoría en la que se categorizan seis grandes estilos de amar: lúdico, erótico, pragmático, amistoso, altruista y obsesivo.

El estilo de amor lúdico es el de variación y cambio, son los llamados picaflores. Pero un lúdico puede dejar de ser picaflor si tiene los estímulos y novedades que su cuerpo necesita.

Cuando se encuentran dos lúdicos, y sus valores no conservadores son similares, es entonces cuando puede plantearse un intercambio de parejas porque necesitan salir de la rutina. Pero en principio no hay una patología de base.

Sí se han dado casos de alguna persona que accede al intercambio porque su pareja se lo pide, y en ese acceder si puede haber un trastorno por dependencia.

 

Con acuerdo no hay problema

Swinger_2Four things you didn’t know about Irish swingers (www.independent.ie)

Cuando en la pareja, tanto el uno como el otro están de acuerdo, “en principio no hay ningún problema, y suele funcionar durante muchos años”, pero funciona siempre que haya algo que no rompa ese equilibrio, o que a uno de los dos no le suceda algo, como por ejemplo una dolencia, y no quiera seguir con la historia porque lo que busca es una relación afectiva, busca seguridad, no más intercambio, coinciden ambos psicólogos.

Pero es un tipo de relación que puede ser estable si es de común acuerdo. Y es un “tópico que los hombres son casi siempre quienes arrastran a las mujeres a ese tipo de relaciones, ellas son tan adictas y partidarias a ese tipo de relaciones como ellos”.

De acuerdo con Cañamares, los daños psicológicos “son enormes” cuando una de las personas no está de acuerdo con el juego y está sufriendo porque se siente forzada , porque no se atreve a romper.., o antes de entrar en ese juego la pareja se rompe. Solamente puede funcionar con cierto éxito si las dos personas tienen esa misma necesidad de que aparezcan terceras personas”.

Si se trata de un tema impuesto por parte de uno de los miembros de la pareja, esas relaciones producirán celos y la pareja terminará rompiéndose.

 

Mente y genitales

“Tiene que haber un acuerdo, mas mente y genitales y el corazón fuera”, porque las relaciones con terceras personas no suelen ser relaciones afectivas sino puramente sexuales.

Observa Cañamares, que no obstante sexo y afecto siempre están mezclados, porque cuando una persona te desea, te toca, te acaricia, por un segundo se tiene la fantasía de que te quiere aunque sepas que no es así…

En realidad, los swingers buscan ese amor maravilloso que nunca tuvieron y como no lo encuentran pues al día siguiente repiten la operación.

Pero no hay muchas consultas al psicólogo en relación a esta temática, primero, insiste Cañamares, porque es residual; y segundo, porque normalmente lo aceptan los dos miembros de la pareja y los casos que conocemos es porque uno de ellos acude a nosotros pero por otras razones, por ejemplo por una depresión, y lo sabemos porque nos cuentan su vida en conjunto.

No obstante, señala el psicólogo, con la mochila cultural que tenemos lo normal es no aceptar la propuesta de tu pareja para esos intercambios, y por eso se pueden contar con los dedos de las manos quienes practican el intercambio consentido de parejas.

 

La infidelidad

Swing_3Los mejores clubs swingers de México para que te atrevas a ir (7boom.mx)

Para Cañamares, la relación con terceras parejas “no es un remedio contra la infidelidad”, porque además si se está con otra mujer y no es algo genital sino afectivo, entonces eso si es infidelidad y produce celos, el intercambio de parejas no es afectivo.

En la infidelidad, en cambio, si es frecuente que haya una tercera persona, que otro miembro de la pareja desconoce.

“Y lo primero que hay que decir es que infidelidad las hay de muchas clases no sólo de tipo genital. Si tú estás en el hospital, enferma, y no voy a verte, es una infidelidad; si dedico mi tiempo y mi esfuerzo a mi familia pero no a tu pareja, eso es una infidelidad también.

Sobre este asunto, Enrique García Huete también considera que no es un remedio contra la infidelidad y recuerda que lo lúdico está en la base de lo que ha sido la supervivencia de los mamíferos superiores y que normalmente una relación no suele durar más de tres años, entre el cortejo, la fecundación, el embarazo y el cuidado de la cría.

Pero una vez pasada esa época muy basada en lo biológico-hormonal, la relación puede acabarse si aparece un macho más “poderoso” o una hembra mejor.

 

Diciembre 17, 2015.