Perdiendo la fe

El niño Murat será candidato a pesar de no haber nacido en Oaxaca, de nunca haber residido en el estado. Pero hagamos recuento: El Peje, gobernador capitalino todavía con credencial de elector situada en Tabasco; Muñoz Ledo, reclamando derecho de sangre porque algún pariente se le extravió en las empinadas calles de uno de los Apaseos

POR Carlos Ferreyra Carrasco

El niño Murat será candidato a pesar de no haber nacido en Oaxaca, de nunca haber residido en el estado. Pero hagamos recuento: El Peje, gobernador capitalino todavía con credencial de elector situada en Tabasco; Muñoz Ledo, reclamando derecho de sangre porque algún pariente se le extravió en las empinadas calles de uno de los Apaseos

MuratAlejandro Murat Hinojosa (infonogales.com)

Al principio del gobierno de Enrique Peña Nieto observé con qué facilidad envolvía a los partidos de oposición y los hacía participar en sus grandes planes para modificar la Constitución en los rubros energéticos, telecomunicaciones, justicia, transparencia y varios más; tuve la esperanza, la fe diría más bien, en que ahora sí el país se pondría en orden.

Esperanza renovada cada seis años, pero en la que hace varios sexenios no creo ni espero nada, pero en esta ocasión vi un rayo de luz colándose por la rendija. Y pensé que el joven mandatario, al que muchos le atribuían una buena dosis de frivolidad, tanto por su apariencia como por la falta de oficio para manejar situaciones complicadas, por ejemplo su presencia en una feria de libros para presentar una obra suya, y a renglón seguido, en la Universidad Anáhuac (de los Mercenarios de Cristo) no ser capaz de mencionar libros “que le cambiaron la vida”.

Su personal auxiliar, Prensa, debió prever que en algún momento le soltarían la pregunta. Y debió prever la respuesta, no precisamente la Biblia, quizá los textos con que, se supone, estudió para recibirse de abogado. En instancia extrema pudo afirmar que no ha encontrado libro que le cambie la vida, quizá una suma de autores que le dieron una visión más amplia de sus tiempos y sus circunstancias.

Entre negociados –que no negociaciones—, con los partidos de oposición que vieron la oportunidad de apoyar las propuestas presidenciales pero a cambio de alguna ganancia, los acuerdos, el Pacto por México que llegaron a equiparar con los Pactos de la Moncloa en España, se volvieron agua de borrajas, lo que sobra del café recocido, agua pintada sin sustancia.

Los partidos de oposición aprovecharon toda coyuntura para golpear al presidente, ridiculizarlo y exhibirlo dentro y fuera del país como un sujeto inculto, autoritario, inmaduro y sin experiencia política.

Y al final de cuentas, Peña Nieto fue sumando errores, nombrando en cargos consulares a personas de dudosos antecedentes, sin procurar un poco de decoro aclarando el grave incidente diplomático en el que un sujeto metido a policía metió al país, provocando la cancelación del año de México en Francia.

Pero son polvos de otros lodos. Eso ha pasado, se va olvidando entre los escándalos más recientes, pasando por casas adquiridas, digan lo que digan, en circunstancias por lo menos tan dudosas como las que compraron los cercanos colaboradores de Felipe Calderón al terminar su sexenio. Todos a vivir a Bosques de las Lomas, era la divisa.

El colmo, y Peña Nieto lo sabrá pronto, igual que Manlio Fabio Beltrones, la candidatura de Murat el pequeño a la gubernatura de Oaxaca. No se trata de criticar. Los Murat arrastran una larga cola de antecedentes desde las fallidas maniobras de José, metiendo al presidente Echeverría a una encerrona donde lo apedrearon, hasta su participación, por lo menos presencia, en el sitio donde fue asesinado un pobre policía uniformado. Y su insistencia en el mitin de Lomas Taurinas que costó la vida a Colosio.

Se dijo que el policía se había caído de la bateas de una camioneta, pero lo cierto es que fue agredido con pistola, y con la cacha le abrieron un gran surco en la frente. No pasó nada, pero sucedió después de una fiesta en un hotel oaxaqueño con damiselas de exagerados atributos femeninos participantes en un programa de Televisa. El programa se canceló poco después.

Digamos que los hijos no deben pagar las culpas de los padres. Pero cuidado, hablamos de las culpas del hijo también: el diario The New York Times, que algo busca en tierras aztecas y se ha dedicado en los recientes meses a golpear sistemáticamente a Peña Nieto y a sus colaboradores cercanos, ya le puso la mirada a los murates.

Ha denunciado la existencia de múltiples inmuebles de alto precio en zonas exclusivas en la Gran Manzana y en Florida, a nombre de padre e hijo. El problema es que el hijo, amo y señor del Infonavit, se hizo de mulas recientemente. Aunque es obvio que el padre ya tenía una recua completa después de su paso, como Atila, por las arcas oaxaqueñas.

Ya que andamos campiranos, digamos que el agua y las leyes se hicieron para los bueyes. Y lo murates de bueyes no tienen nada. Inexplicable la presencia de José en la burocracia designada para los acuerdos del Pacto por México. Se le reconoció así su poder de cooptación o de corrupción. Convenció a tirios y troyanos.

Por lo demás, atenidos a usos y costumbres, el niño Murat será candidato a pesar de no haber nacido en Oaxaca, de nunca haber residido en el estado y no tener asidero legal para tal pretensión. Pero hagamos recuento: El Pejelagarto, gobernador capitalino todavía con credencial de elector situada en Tabasco; Muñoz Ledo, reclamando derecho de sangre porque algún pariente se le extravió en las empinadas calles de uno de los Apaseos.

No importan leyes ni reglamentos. Si el Señor quiere, se puede. Y al parecer don José y su vástago están en el círculo de los consentidos.