Takashi Hiraide: la nueva literatura japonesa

Admiro a la gente que puede apreciar a los animales de forma natural, y profundamente. Mi afinidad fue un poco indirecta. En la novela, la real y sincera comunicación se da entre el gato y mi esposa, no con el narrador. Por supuesto que me encantó el gato. Pero amaba más observar y registrar la comunicación milagrosa entre el gato y la humanidad

POR Liliana Martínez Polo

Admiro a la gente que puede apreciar a los animales de forma natural, y profundamente. Mi afinidad fue un poco indirecta. En la novela, la real y sincera comunicación se da entre el gato y mi esposa, no con el narrador. Por supuesto que me encantó el gato. Pero amaba más observar y registrar la comunicación milagrosa entre el gato y la humanidad

TakashiHay Festival: Takashi Hiraide, autor japonés (www.semana.com)

Una pareja alquila una habitación en Tokio. El hombre trabaja en una editorial y busca saltar a la escritura con la que será su primera novela. Mientras escribe, un gato llega al entorno, adoptado por el niño de una casa vecina, pero se apropia también de los espacios y de la vida cotidiana del aspirante a escritor y de su esposa. A medida que se suceden las páginas, el lector nota que la novela que escribe el personaje es la misma que tiene en sus manos: El gato que vino del cielo, la primera del japonés Takashi Hiraide. Traducida a numerosos idiomas, aplaudida por premios nobel de Literatura y críticos del mundo, quizás el encanto de esta obra es la forma poética de narrar la realidad y de dosificar la tensión que se genera entre los humanos y el gato.

“El libro está escrito de acuerdo con la tradición japonesa moderna de la I-novel (‘yo novela’)” explica Hiraide. “Es un tipo de novela que no cuenta una sola mentira, pero cuenta algo como si lo fuera. La novela sigue un formato de ficción, pero trata de evitarla. Creo que la narración de sí mismo es la última ficción”.

Así, el autor se inscribe en una tradición que se forjó a finales del siglo XIX y comienzos del XX en Japón. Desde entonces viene la I-novel, que tenía implícita la regla de narrarse en primera persona y jugar con las memorias. Otros autores que narran en primera persona sus novelas dicen estar fabulando. Hiraide, en cambio, es enfático en decir que el trabajo se compuso de hechos reales de su vida. “A pesar de que algunos de ellos fueron abandonados en estas páginas –agrega—, estoy muy interesado en la restricción de la escritura y las diferencias sutiles entre la I-novel, el ensayo, el poema y la prosa. Estoy encontrando la esencia de la poesía en ese campo tan vago. Por otro lado, estoy interesado en registrar mi propia vida”.

—¿Parte de ese registro tiene que ver con la afinidad con los animales?

—Admiro a la gente que puede apreciar a los animales de forma natural, y profundamente. Mi afinidad fue un poco indirecta. En la novela, la real y sincera comunicación se da entre Chibi (el gato) y mi esposa, no con el narrador. Por supuesto que me encantó el gato. Pero amaba más observar y registrar la comunicación milagrosa entre el gato y la humanidad. Tengo una preocupación acerca de la comunicación entre especies, la verdadera comunicación.

El gato que vino del cielo fue su primera novela, después de explorar la poesía. ¿Eso explicaría que su novela tenga un tono poético?

—Empecé a escribir en el estilo de la poesía moderna: un estilo libre. Pero cambié a la prosa poema o al fragmento de estilo. Esto es porque quiero encontrar la poesía fuera del campo de la poesía. Kenzaburo Oe dijo una vez que mi trabajo para los lectores era como la “producción de una nueva prosa de la poesía”.

—Hablando de otros autores, ¿en qué iconos se inspiran los nuevos escritores japoneses? ¿Cuáles son los nombres actuales y los prometedores?

—No sé mucho de los nuevos escritores, incluso en Japón. Pero puedo presentar a dos o tres novelistas especiales: Yoshikichi Furui es genial, y Tatsuhiko Shibusawa, magnífica. En primer lugar me gustaría presentar a Chotaro Kawasaki (1901-1985), vivió en una casa de campo en la costa por 20 años, sin electricidad ni suministro de agua. Fui su último editor y fui influenciado por su I-novel.

—Han pasado 13 años desde que publicó en su país El gato que vino del cielo. ¿Ha cambiado su manera de leerla o de verla en estos años?

—No. Nunca releí. Justo acabo de hacer unas lecturas ante una audiencia, les leí un capítulo o menos. Pero mientras hice la prueba de impresión volví a releer y a reescribir demasiadas veces. Ahora no necesito cambiar nada en ella.

—En reseñas de medios extranjeros lo identifican como parte de la “nueva literatura japonesa”. ¿Cómo es ese movimiento? ¿Qué características tiene?

—No estoy seguro de que haya un movimiento fuerte. Pero, al menos, prefiero estar en la frontera que alternar en el centro frívolo de la literatura japonesa.

 

Tomado de: El Tiempo. Enero 30, 2016.