Michel Houellebecq y Michel Onfray: la urdimbre y la trama de las ideas

POR Santiago de Luca

Houellebecq es el escritor más polémico en los medios intelectuales franceses. En las entrevistas suele mostrarse irónico para encanto de gran parte de la sociedad francesa. En la filosofía, el filósofo “de moda” en Francia es Michel Onfray. Ha escrito libros como Freud, el crepúsculo de un ídolo, donde sostiene que el psicoanálisis freudiano tiene más de literatura que de ciencia

Filósofos_1El nuevo libro de Houellebecq desata una polémica sobre el Islam (www.elmundo.es)

En Francia hay una significativa tradición polémica entre escritores filósofos y filósofos escritores. Basta recordar la polémica entre Albert Camus y Jean Paul Sartre de 1951. Con la publicación del ensayo “El hombre rebelde” de Camus, la revista que dirigía Sartre, Les Temps Modernes, fue el escenario donde llovieron las críticas sobre el escritor francoargelino. Camus sostenía una esencia humana fuera de las contingencias históricas, proponía un pensamiento del mediodía, solar, en el cual la igualdad, para ser tal, tiene que incluir a la libertad. El hombre rebelde dice no. Sartre lo acusó de esencialista, de no tener en cuenta que el hombre es existencia que se va haciendo. Fue el fin de la amistad y la división del mundo intelectual francés.

Sin embargo, en ambos hay literatura porque, entre otras cosas, tienen una voluntad de estilo. La lengua de Moliére fue el tejido donde se palpitó este debate. Camus dijo lo que casi todo el mundo callaba. Pero también es justo recordar las palabras de Sartre a los pocos días de la muerte del escritor: “Camus era una aventura singular de nuestra cultura, un movimiento cuyas fases y cuyo término tratábamos de comprender. (…) Reconocemos en esta obra y en esta vida inseparables una de otra, la tentativa pura y victoriosa de un hombre por reconquistar cada instante de su existencia frente a su muerte futura”.

Por estos días, Michel Houellebecq es el escritor más polémico, más citado y presente en los medios intelectuales franceses. En las entrevistas a los medios suele mostrarse irónico y casi como un adolescente rebelde para encanto de gran parte de la sociedad francesa. Tarda en contestar. A veces no contesta o devuelve suspiro a las preguntas mirando el vacío. Hasta que hay momentos de rayos de inteligencia en sus palabras. Su escritura sabe desplegar el arte de la provocación y la imaginación. Y cuando se atraviesa la provocación uno se puede encontrar con la belleza del estilo. Su última novela, La sumisión, publicada poco antes de los atentados de París, imagina a Francia en 2022 donde los islamistas liderados por Mohammed Ben Abbes controlan progresivamente las universidades. Así nos encontramos con la Universidad Islámica París-Sorbona 3. Finalmente, el partido Fraternidad Musulmana gana las elecciones presidenciales venciendo a Marine Le Pen. El personaje narrador es François, especializado en Huysmans, autor del siglo XIX, que se convirtió al catolicismo. La Sorbona, bajo “el peso del Corán”, promueve que las mujeres dejen la enseñanza.

El escritor declaró que condensaba en su libro “una evolución que, a mi entender, es verosímil”. La novela provocó todo tipo de reacciones. Incluso el presidente Hollande llamó a no dejarse devorar por la angustia que el libro recrea. Houellebecq lo logró nuevamente. Puso la mano en el panal de abejas con su escritura y lo agitó.

 

Filósofos_2Michel Onfray, nouveau soldat contre l’Islam et les musulmans (www.cercledesvolontaires.fr)

En la novela que precedió a La sumisión, El mapa y el territorio, Jed Martin realiza, al principio de la narración, fotografías de carreteras para la firma Michelin. De una manera bellamente provocadora, con los años, llega a la conclusión de que el mapa es más interesante que el territorio que representa. Houellebecq hace literatura e ironía con ideas de las ciencias sociales y la semiótica. Los teóricos aclaran que el mapa no es el territorio, que la representación no contiene a la cosa representada. Pero Houellebecq agrega algo más. El mapa es más bello que el territorio representado. Luego, el personaje conoce a otro personaje, un escritor llamado Michel Houellebecq (no confundir con el escritor de la novela). Finalmente, el escritor Houellebecq relatará el asesinato del personaje, también escritor, Houellebecq. Cabe señalar que antes de la presentación de este libro, el autor desapareció durante varios días, provocando todo tipo de rumores. Temas como la religión, el sexo, la clonación, el consumo o el arte han sido la combustión de su escritura que permite iluminar, a la manera de la literatura, a la vez que arde.

En la filosofía, el filósofo “de moda” en Francia desde hace unos años es Michel Onfray. Se considera heredero de Albert Camus y habla de un “capitalismo libertario”. Se dedicó a trazar las líneas de lo que considera la contrahistoria de la filosofía, rastreando el hedonismo material desde los filósofos presocráticos hasta los filósofos del placer. Creó la Universidad Popular de Caen y dictó los cursos desde la radio France Culture. Tampoco, para ser digno de su tradición, esquivo la polémica con libros como Freud, el crepúsculo de un ídolo, donde sostiene que el psicoanálisis freudiano tiene más de literatura que de ciencia.

También su tratado de ateología generó airadas polémicas. Pero él se ha definido como un filósofo hedonista. El concepto de hedonismo libertario es central en su pensamiento. No se trata de experimentar sin racionalidad todos los placeres. Su hedonismo libertario tiene más que ver con una dieta, en el sentido de que un verdadero hedonista se preocupa en evitar en aquello que le provocaría displacer. En el polo opuesto a Houellebecq, en relación a los atentados de París, Onfray criticó los bombardeos de su país al Estado Islámico, sosteniendo que Francia creó su propio terrorismo. Una vez más, en Francia, no hay acuerdo entre un filósofo y un escritor.

Michel Houellebecq y Michel Onfray son la urdimbre y la trama de un tapiz con una antigua tradición, hecha de debates, de ideas cocinadas en el estilo de la lengua francesa, donde la literatura y la filosofía se cruzan y se anudan en un dibujo que se traza con el desacuerdo y la experiencia íntima de la libertad y el pensamiento.

Tomado de: El Litoral. Febrero 15, 2016.