¿Qué sucede a los hombres frente a rostros atractivos?

Un nuevo estudio, publicado en la revista Evolutionary Psychology por un equipo de la Universidad de East Carolina, confirma que, a diferencia de las mujeres, ellos modifican su forma de actuar cuando se cruzan con alguien que les atrae. En función del contexto, pueden desconcentrarse o actuar con más atino

POR Antonio Martínez Ron

Un nuevo estudio, publicado en la revista Evolutionary Psychology por un equipo de la Universidad de East Carolina, confirma que, a diferencia de las mujeres, ellos modifican su forma de actuar cuando se cruzan con alguien que les atrae. En función del contexto, pueden desconcentrarse o actuar con más atino

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La mera visión de alguien del sexo opuesto que nos parece atractivo puede tener efectos muy sutiles sobre nuestro estado mental. Especialmente si eres un hombre, porque los experimentos muestran que ellas no son tan vulnerables a la presencia de un varón que les parezca deseable. El estudio más reciente sobre este efecto lo ha presentado hace unos días el equipo de Michael Baker, de la Universidad de East Carolina, y ofrece unos resultados sorprendentes: los hombres jóvenes puntúan mejor en un examen de memoria si previamente les muestran el rostro de una mujer atractiva.

“Aunque la intuición podría decirnos que la exposición a gente muy atractiva puede ser un elemento de distracción que empeorara la actuación cognitiva”, explica Baker, “las expectativas de una relación puede conducir a la gente a desarrollar rasgos mentales deseables”. ¿Cómo se explica esto? Para entenderlo conviene detallar en qué consistió el experimento.

Para el trabajo publicado en la revista Evolutionary Psychology, Baker y su equipo realizaron dos experimentos. En el primero reclutaron a 58 estudiantes de psicología a los que se expuso de manera aleatoria a la visión de 10 caras del sexo opuesto durante siete segundos antes de empezar la prueba. A la mitad se les puso un grupo de caras atractivas mientras que a la otra le enseñaron caras “del montón”. Después se les contó una historia y se les pasó un examen con seis preguntas sobre detalles concretos del relato. Tal y como explican en Pacific Standard, el resultado mostró que los que habían visto caras atractivas antes de escuchar la historia, recordaron significativamente más detalles que los del grupo de caras “normales” y el grupo de control.

“Los hombres que vieron las caras de mujeres atractivas mientras escuchaban la historia recordaron más detalles que aquellos que vieron caras dentro de la media”, explican los investigadores. Los recuerdos de las mujeres, sin embargo, no se vieron afectados por las caras más o menos bellas de los hombres de las fotografías.

En una segunda prueba, el equipo de Baker reunió a otros 123 estudiantes y usó la misma historia y las mismas fotografías, pero esta vez de un modo más complejo. Esta vez un tercio de los participantes empezaba viendo caras atractivas, después escuchaba la historia, les ponían las caras “normales” y les sometían al test. Otro tercio hacía la prueba igual, pero con las caras “normales” antes y las atractivas después y el grupo restante veía caras “normales” en las dos ocasiones. ¿Y qué pasó? Pues que una vez más aquellos que vieron caras atractivas antes de escuchar la historia recordaron más detalles que los demás, lo que lleva a los autores a interpretar que la presencia de una posible pareja mejora la capacidad de concentración de los hombres participantes, aunque esta vez el efecto se notó –de forma menos intensa— en las mujeres.

Los psicólogos se preguntan qué mecanismos mentales pueden estar detrás de este efecto y de esta mejora de la concentración en los varones. ¿Puede ser una especie de intención de impresionar a una posible pareja? Los resultados contrastan con otros estudios en los que se ha descubierto que la actuación de un hombre en algunas pruebas cognitivas empeora después de socializar con una desconocida atractiva. Estos estudios indican que el esfuerzo por causar una buena impresión consume tantos recursos que el hombre se bloquea. ¿Cómo se entiende, entonces, el resultado de Baker y sus compañeros?

Lo que creen los autores, tal y como explican en Pacific Standard, es que la dinámica de los experimentos es diferente y que echar un vistazo a una cara es menos estresante que una interacción real con una persona. Además, apunta Baker, los anteriores estudios no se centraron en el recuerdo de hechos, sino en otros aspectos, y esta habilidad es un importante indicador de agudeza mental. Desde un punto de vista evolutivo, concluye, la memoria es un proceso cognitivo básico, asociado con importantes habilidades de supervivencia, así que demostrar esto ante una potencial pareja es una señal de que uno es apto para la reproducción.

 

Tomado de: vozpopuli.com. Marzo 3, 2016.