¿Quieres acordarte de las cosas? ¡No saques fotos!

En un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Sciencie los investigadores explican que si realmente quieres tener un buen recuerdo de una experiencia vivida no saques fotos, mejor mira con atención concentrándote en la propia experiencia

POR Sergio García Morilla

En un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Science los investigadores explican que si realmente quieres tener un buen recuerdo de una experiencia vivida no saques fotos, mejor mira con atención concentrándote en la propia experiencia

Selfie_1La verificación en dos pasos llega a Instagram (www.pandasecurity.com)

Es una tendencia social, cada vez más personas tienen interiorizada la necesidad de enseñar y compartir sus experiencias en el mundo digital, la mayoría de las veces mediante fotografías. Parece que si no las compartimos no las disfrutamos igual. Nadie nos comenta, nos da “me gusta” o nos refuerza por ello. De esta forma las redes sociales se llenan de nuestros viajes, fiestas, reuniones con amigos, comidas, etcétera.

Es como si desarrolláramos dos vidas paralelas, la digital y la analógica, y en ocasiones estas vidas se interfieren entre sí. Hemos hablado de los problemas de comunicación que surgen cuando aparece el móvil en una reunión o cómo la presencia de estos afecta a nuestra concentración.

Esta vez queremos hablar de ese piloto automático que hemos adquirido de fotografiarlo todo, de compartirlo todo. Oímos o se nos ocurre una frase genial y la reducimos a 140 caracteres, “¡Pal tuiter!” Vamos al teatro, al parque o de caminata y nos falta tiempo para sacarnos una foto y compartirla en Instagram; nos reunimos para cenar y colgamos los platos que comemos etiquetando a las personas que nos acompañan. Si no llevamos el móvil o la cámara encima sentimos que nos perdemos algo.

Para ilustrar el impacto de esta tendencia, comentar que cada año el diccionario Oxford de la lengua inglesa hace un sondeo para elegir una nueva palabra e incluirla en su edición. El año pasado, se eligió la palabra Selfie, término con el que se denomina a los autorretratos que realizamos con nuestros Smartphones para luego compartirlos en las redes sociales.  A la vista de todo esto, surge una pregunta, ¿esta tendencia a fotografiarlo todo tiene algún efecto en la calidad de la vivencia real de nuestra experiencia? Pues resulta que los estudios dicen que sí.

En un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Science los investigadores nos advierten de que si realmente quieres tener un buen recuerdo de una experiencia vivida no saques fotos, mejor mira con atención concentrándote en la propia experiencia. En dicho estudio se le pidió a un grupo de universitarios que visitaban un museo que prestaran atención a una serie de objetos y obras de arte, ya sea fijándose en ellos durante un rato o fotografiándolos. Al día siguiente se les hizo una prueba de memoria y resultó que los estudiantes que habían hecho fotografías eran menos precisos en el reconocimiento de los objetos y fallaban más en las preguntas en relación a detalles visuales que aquellos que sólo los habían observado.

La Dr. Linda Henkel, responsable de la investigación, llamó a este fenómeno: Photo-taking Impairment Effect, algo así como “efecto de deterioro por toma de fotografías”. “La gente a menudo saca sus cámaras casi sin pensar para capturar un momento dado, hasta el punto de que se pierden realmente lo que está pasando justo delante de ellos“, explica la especialista.

 

Selfie_2Instagram Wayerless (www.wayerless.com)

Los resultados apuntaban a que la memoria visual depende de nuestra atención focalizada; cuando ésta se asienta durante un tiempo en un objeto en particular, nos centramos en él, observándolo con detenimiento, y este proceso permite recordar mejor los detalles visuales del mismo. Sin embargo, cuando pensamos en sacar nuestro teléfono móvil o nuestra cámara para hacer una fotografía hacemos saltar esta atención, rompemos la capacidad de concentración en el objeto para centrarnos, aunque sea brevemente, en la obtención de la imagen y esto interfiere en el proceso memorístico.

A lo que se añade que parte de nuestra conciencia de la experiencia está dedicada a buscar el mejor momento para inmortalizarla, ya sea para recordarla posteriormente o compartirla en la red. Con lo que sin darnos cuenta nos volvemos espectadores de nuestras propias experiencias. Nos aleja del disfrute pleno de las mismas.

Un segundo estudio ha replicado estos hallazgos y ha añadido un matiz interesante. Parece ser que si tomamos una fotografía de un detalle específico, haciendo zoom en el objeto, preservamos mejor la memoria de ese objeto, pero no sólo de la parte que se enfocó sino de todo el conjunto que queda fuera del encuadre. Es decir, la intencionalidad en la captura cuenta, no es lo mismo delegar la responsabilidad del recuerdo a la cámara que buscar el detalle con precisión, fijarse en él y después buscar el mejor momento para fotografiarlo. Esto focaliza mejor la atención, dando mayor precisión al recuerdo de detalles visuales. “Estos resultados nos muestran cómo el “ojo de la mente” y el “ojo de la cámara” no son lo mismo“, abunda la Dra. Henkel.

¿Y cuando tomamos fotografías, por ejemplo, de viajes para, con el paso de los años recordarlo mejor? Pues la investigación nos dice que mejora la memoria sólo si las fotografías se revisan con cierta periodicidad, tomándonos nuestro tiempo. ¿Recuerdan los álbumes de nuestros padres o abuelos? ¿Y cómo aprovechaban para sacarlo cuando había visita y lo revisaban una y otra vez contando batallas y anécdotas? Pues parece que eso fortalece el recuerdo. Pero eso hoy en día es difícil de llevar a cabo. ¿Cuántas fotos sacaban nuestros abuelos y cuantas sacamos nosotros? ¿Tenemos tiempo de revisarlas con calma y detenimiento? Eso es lo que marca la diferencia: en el momento del viaje, el tiempo que dedico a hacer fotografías y, después del mismo, el que dedico a observarlas. Ambas variables median en la cantidad y calidad de nuestros recuerdos. Se debe de buscar el equilibrio.

 

Selfie_3Instagram v7.19.0 para Android (instagram.uptodown.com)

Las investigaciones apuntan que el volumen y la falta de organización de nuestras fotos digitales, las que recogen nuestras experiencias personales, desaniman a la gente a revisarlas y por tanto a recordar su pasado. “Con el fin de recordar, tenemos que acceder e interactuar con las fotos, en lugar de simplemente acumularlas”, señala la Dra. Henkel.

Entonces, ¿cuál es la solución? Pues como siempre es una cuestión de equilibrio. Por una parte, intenta estar en la experiencia presente, en el momento presente, concentrándote y fijándote en aquello que quieres recordar. Si te gusta la fotografía busca el detalle, obsérvalo, valora su conjunto, capta la belleza, no dispares por disparar. Sé un francotirador selectivo, tómate tu tiempo. Y después, más adelante, repasa tus instantáneas, esos momentos que valoraste lo suficientemente importantes como para inmortalizar, nómbralas, edítalas, repásalas cada cierto tiempo.

Si decidiste romper el momento de la experiencia por capturar la imagen, puede que quieras que su recuerdo no se diluya en el tiempo.

Tomado de: Psico·Salud. Enero 21, 2014.