Caníbales y fantoches

Tras la detención de Geoffrey Portway, la policía acudió a una de sus propiedades en Massachusetts. Los investigadores hallaron casi 4 mil 500 imágenes de pornografía infantil, algunas mostrando menores mutilados; un ataúd tamaño infantil, equipado con candados y anillos para inmovilizar a los infantes

POR José Luis Durán King

Tras la detención de Geoffrey Portway, la policía acudió a una de sus propiedades en Massachusetts. Los investigadores hallaron casi 4 mil 500 imágenes de pornografía infantil, algunas mostrando menores mutilados; un ataúd tamaño infantil, equipado con candados y anillos para inmovilizar a los infantes

KnibalEl archivo del crimen. Geoffrey Portway (manuelcarballal.blogspot.com)

En 2010, las autoridades de Massachusetts comenzaron una operación llamada Holitna, que tenía como objetivo identificar y detener posteriormente a los miembros de una red mundial de pedófilos. La investigación se extendió a Europa, para regresar a su punto de origen.

De acuerdo con las cifras aportadas por la dependencia de Investigación de Seguridad Nacional (HSI), en su sede de Boston, se ha logrado el rescate de 160 niños y la detención de 51 ofensores sexuales.

En 2012, el ciudadano británico Geoffrey Portway, entonces de 39 años, llamó la atención de la HSI. El hombre participaba activamente en un chat colectivo privado al que concurrían adultos con intereses comunes: violación de niños, fetichismo y fantasías de canibalismo.

Los investigadores interceptaron varias conversaciones entre Portway y Michael Arnett, de 38 años, en las que el primero de ellos compartía sus fantasías acerca de secuestrar a niños a los que violaría antes de cocinarlos y devorarlos.

Posteriormente, la sala de conversación se enriqueció con las opiniones del fabricante de marionetas Ronald Brown, quien tenía su centro de operaciones en una iglesia de Largo, Florida. Los tres individuos comenzaron a aterrizar sus planes, que incluían secuestrar niños, rentar una casa en los Everglades y ahí cocinar y devorar a los menores. Los restos de las víctimas –según se desprende de las pláticas— serían arrojados a los lagartos o cremados.

Brown, incluso se tomó la libertad de enviar a sus amigos la fotografía de un niño marcada con líneas punteadas que indicaban los diferentes tipos de cortes que se podían hacer en su carne.

En mayo de 2012, Michael Arnett y Ronald Brown fueron arrestados cada uno por separado. El primero fue encontrado culpable de distribución y posesión de pornografía infantil, además de planear el secuestro de un niño. El fabricante de fantoches, por su parte, fue sentenciado a 20 años de prisión por conspirar desde la iglesia de Largo el secuestro de menores.

Lo que ignoraban las autoridades es que Geoffrey Portway era un hombre de hechos, no de palabras. Tras la detención del pedófilo en junio de 2012, la policía acudió a una propiedad de Portway en Worcester, Massachusetts. Lo que los investigadores encontraron en el sótano del inmueble los dejó sin habla.

En el disco duro de la computadora de Portway los investigadores hallaron casi 4 mil 500 imágenes de pornografía infantil, algunas de las imágenes mostraban menores mutilados. Un ataúd de madera hecho en casa tamaño infantil, cubierto con malla metálica y equipado con candados y anillos para inmovilizar a los infantes era un indicador de lo que el trío de pervertidos planeaba hacer con sus víctimas.

La investigación en la cámara de tortura habilitada por Portway también derivó en la confiscación de vestimentas y utilería bondage, además de esposas, escalpelos, cuchillos de carnicero, herramientas para castración y dos refrigeradores industriales.

No podía faltar en la habitación oculta un aparato televisivo, una silla y equipo e instalación para Internet.

Geoffrey Portway utilizaba el alias Longpig –palabra que los grupos de caníbales en la red utilizan para referirse a la carne humana— cuando chateaba con sus amigos.

Tras su arresto por posesión y distribución de porno infantil, además de planear el secuestro de niños, el hombre enfrenta la posibilidad de una sentencia de 30 años.

Bruce Foucart, agente especial de la HSI, ha señalado que la investigación en torno a la red internacional de pedófilos sigue adelante. Y añade: “No hay un lugar en Estados Unidos, en Internet o en el planeta que sea verdaderamente seguro. Te vamos a investigar, te llevaremos a juicio y serás presentado ante la justicia”.