La muerte de Philip Taylor Kramer, científico y bajista de Iron Butterfly

En 1999 un grupo de excursionistas encontró unos restos al interior de un vehículo abandonado en el fondo del Cañón Deckerm cerca de Malibú, California. Correspondían a Philip Taylor Kramer, desaparecido cuatro años antes, y quien después de ser bajista de Iron Butterfly llegó a ser una de las mentes más brillantes de la ciencia de Estados Unidos

POR Opera Mundi

En 1999 un grupo de excursionistas encontró unos restos al interior de un vehículo abandonado en el fondo del Cañón Deckerm cerca de Malibú, California. Correspondían a Philip Taylor Kramer, desaparecido cuatro años antes, y quien después de ser bajista de Iron Butterfly llegó a ser una de las mentes más brillantes de la ciencia de Estados Unidos

Kramer

En 1974, Philp Taylor Kramer (Julio 12, 1952, Youngstown, Ohio) se unió a la banda de rock californiana Iron Butterfly, en sustitución del bajista Lee Dorman. Con la agrupación de San Diego, Kramer grabó los álbumes Scorching Beauty y Sun and Steel, ambos lanzados en 1975.

Después de salir de la sociedad musical, se graduó como ingeniero aeroespacial desarrollando una brillante carrera por lo que fue reclutado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, donde creó el sistema de guía de los misiles MX –eje central del sistema de defensa norteamericano en la administración de Ronald Reagan— y las redes de fibra óptica usadas en todo el mundo.

En los años 90 creó Total Multimedia Inc., una empresa high-tech, perfilada al desarrollo de técnicas de compresión de datos de CD-ROM, comprimiendo un video por primera vez en la historia en 1992. Con su empresa también arrancó la investigación en sistemas de reconocimiento facial y la compresión fractal.

Para 1994, con su compañía en bancarrota, Kramer anunció que trabajaba en un importante proyecto que tenía como objetivo desmostar que se podían transmitir datos más rápido que la velocidad de la luz, que llevarían a la humanidad a obtener avances gigantescos en el área de las comunicaciones. Su familia explicó que el científico había encontrado la clave para la creación de los ordenadores cuánticos, existentes solo en teoría.

En la búsqueda de financiamiento para su proyecto, en febrero de 1995 acudió a una cita en el aeropuerto de Los Ángeles con alguien interesado en su estudio. Fue la última vez que se vio a Kramer con vida. Sus familiares señalaron que el científico había hecho varias llamadas comentando con gran miedo, que “ellos lo sabían”, “que le perseguían”.

En 1999, un grupo de excursionistas encontró sus restos óseos al interior de su vehículo, un Ford Aerostar minivan abandonado en el fondo del Cañón Decker cerca de Malibú, California.

A la fecha no se sabe qué ocurrió con Philip Taylor Kramer, un brillante cerebro de la física teórica, quien después de ganar casi 1 millón de dólares murió con 40 centavos en el bolsillo.

Su nombre apenas si merece un pie de foto como miembro de Iron Butterfly.