Aquelarre: Las Brujas de Bruegel, en Bélgica

POR Agencias

Les sorcières de Bruegel reúne telas de pintores flamencos y holandeses, documentos y objetos de época que dan pistas de cómo surgieron las brujas de la vida real y de los cuentos para niños y de cómo la Europa medieval vivió los años de la Inquisición

Sorcerie_2Les sorcières de Bruegel, une exposition diabolique à Bruges (culturezvous.com)

El antiguo hospital Saint-Jean, en la ciudad belga de Brujas, un edificio fundado hace ocho siglos, convertido en museo cuando se suspendieron las actividades médicas en el local, a finales de los años 1970, es el lugar donde, desde el pasado 25 de febrero y hasta el 26 de junio próximo, sucede un aquelarre de pinturas de Pieter Bruegel El Viejo, pintor y grabador, fundador de la dinastía de pintores Brueghel y considerado uno de los grandes maestros del siglo XVI.

En las pinturas de Pieter Bruegel el público descubre el origen de la imagen más popularizado de las brujas, perpetuado en libros y dibujos animados: la mujer vieja, de nariz grande y verruga, con un sombrero negro de punta y una huella hirviente. Sin embargo, el lado terrorífico de estos personajes corresponde a personas reales, señaladas como brujas y ejecutadas públicamente durante la Inquisición muchas veces por una simple excentricidad o querella de vecinos.

Una práctica común en esa época era la prueba del agua: la acusada era tirada al río con manos y pies atados. De flotar, se consideraba una prueba de brujería y la mujer era retirada del agua para ser quemada viva. Aquellas que se hundían eran consideradas inocentes, aunque solían morir por las circunstancias.

De acuerdo con los documentos reunidos, más de 100 mil juicios por hechos de brujería fueron registrados en Brujas entre 1450 y 1700.

Les sorcières de Bruegel reúne telas de pintores flamencos y holandeses, documentos y objetos de época que dan pistas de cómo surgieron las brujas de la vida real y de los cuentos para niños y de cómo la Europa medieval vivió los años de la Inquisición.

En un muro del hospital, un largo listado documenta los nombres de las mujeres que fueron quemadas vivas en Brujas, acompañados de las fotografías de sus verdugos. En otro, un mapa revela la extensión de la caza a las brujas en Europa, con las cifras de ejecuciones en varios países.

Entre los objetos presentados destacan amuletos y muñecos de tela que comprobarían las prácticas dudosas de las mujeres condenadas. Se puede observar también una caja de madera en la que se encerraban las acusadas de brujería, atajadas por el cuello, durante su detención.

 

Mayo 15, 2016.