El misterio de La Cenicienta de los hermanos Grimm

POR La Vanguardia

Hasta ahora se desconocía quién relató el cuento a los hermanos Grimm hace más de 200 años. Un investigador de la Universidad de Kassel ha desvelado la interrogante, que se había convertido en uno de los grandes misterios en torno a las historias de los hermanos alemanes. La fuente fue una mujer de Marburgo llamada Elisabeth Schellenberg

CinderellaFairy Tale Artwork by Scott Gustafson (www.scottgustafson.com)

Kassel (Alemania). Sin duda, la mayoría de personas conoce el cuento de La Cenicienta gracias a la película de animación de Walt Disney, pero varias plumas se encargaron antes de dejar constancia de esta narración popular que se remonta a bastantes siglos atrás, incluso hasta llegar a la antigüedad clásica, cuando varios autores griegos dejaron registro de la leyenda de la egipcia Ródope, de donde proviene la fuente originaria. No obstante, las versiones más conocidas de este cuento de hadas y de rivalidad entre hermanos son mucho más recientes: la del francés Charles Perrault en 1697 y la de los hermanos Grimm en 1812.

Hasta ahora se desconocía cómo los hermanos Grimm conocieron este cuento, quién les relató hace más de 200 años esta leyenda. Un investigador de la Universidad de Kassel ha logrado desvelar esta cuestión, que se había convertido en uno de los grandes misterios en torno a los cuentos de los hermanos alemanes. La fuente fue una mujer de la ciudad alemana de Marburgo llamada Elisabeth Schellenberg y no les resultó fácil lograr que se los contara.

 

Una narradora humilde

“Esa mujer fue la que transmitió oralmente la historia”, explicó el investigador Holger Ehrhardt, que fue quien descubrió el nombre. Ehrhardt siguió los indicios de las cartas de Wilhelm Grimm a su hermano Jacob y los comparó con los registros de bautismos y fallecimientos de las iglesias de Marburgo, en el oeste de Alemania, así como con las listas de habitantes de los hospicios.

Schellenberg murió pobre y sin niños en 1814. “Pasó sus últimos años de vida en el hospicio de St. Jost”, indicó el experto, que ha publicado al respecto el libro Die Marburger Märchenfrau (que se puede traducir aproximadamente como “La marburguesa del cuento”).

En 1810, Wilhelm Grimm intentó que la mujer, de entonces 64 años, le relatara los cuentos que conocía, pero ésta se negó. Gracias a un truco –envió a una mujer y sus hijos a verla— consiguió finalmente que Schellenberg lo hiciera y ésta no solo contó La Cenicienta, sino también el relato menos conocido El Pájaro de Oro.

De Schellenberg no se conserva alguna imagen, pero su casa de entonces aún se mantiene en pie. Los nombres de otras fuentes de los cuentos de los Hermanos Grimm ya se conocen desde hace tiempo. Wilhelm y Jacob Grimm vivieron con interrupciones entre 1798 y 1841 en Kassel. Allí recopilaron sus cuentos infantiles y comenzaron con su diccionario.

 

Tomado de: La Vanguardia. Julio 1, 2016.