Tiempo de locura en Vincent Van Gogh

Fueron tiempos de enorme producción. Dicen que las orientaciones estéticas de Van Gogh nunca se vieron afectadas por su maly que siguieron una línea que se estructuró antes de la enfermedad y que prosiguió su desarrollo lógico. La psicosis en tal caso lo interrumpió pero nunca lo desvió

POR Gastón9999*

Fueron tiempos de enorme producción. Dicen que las orientaciones estéticas de Van Gogh nunca se vieron afectadas por su maly que siguieron una línea que se estructuró antes de la enfermedad y que prosiguió su desarrollo lógico. La psicosis en tal caso lo interrumpió pero nunca lo desvió

Vincent_1Vincent van Gogh, 125 años de inspiración (www.economiahoy.mx)

Pasajes de la locura de Van Gogh, de los médicos que lo trataron y de sus cuadros. La historia de los últimos días de Vincent Van Gogh.

Sin minuciosidad biográfica vamos directamente a los últimos años de la vida de Van Gogh.

Dicen que la locura de Van Gogh apareció en 1888 cuando convivía con su amigo Paul Gauguin. Cuenta el propio Gauguin que por esos tiempos se habían expresado algunos síntomas premonitorios. Van Gogh se había vuelto excesivamente brusco y vociferante, permanecía algunas veces silencioso durante mucho tiempo, despertaba a Gauguin en la madrugada y regresaba a su cama sin decir palabra.

Cuentan que con enorme angustia Van Gogh sospechaba que algo le sucedía. Al observar el retrato que Gauguin le hizo mientras pintaba girasoles dijo: “Soy yo desde luego, pero yo volviéndome loco”.

Poco más tarde empezaron los problemas. Van Gogh se tomó un vaso de ajenjo y repentinamente arrojó el recipiente a Gauguin.

Una tarde Gauguin salió a dar un paseo y sintió detrás el sonido familiar de unos pasos rápidos pero irregulares, se dio vuelta justo cuando Van Gogh se le abalanzaba con una navaja de afeitar, Gauguin le dio unas patadas y lo alejó.

Y esa noche tuvo lugar el episodio de la oreja.

Vamos a recordarlo, lo contó Gauguin: Parece que después del ataque con la navaja Van Gogh regresó a su casa y se cortó la oreja. Debió tardar bastante en parar la hemorragia porque al día siguiente se encontraron varias toallas ensangrentadas. Apenas estuvo mejor, Van Gogh con una boina vasca bien calada marchó a un burdel y le dijo a la portera que quería dejar un recuerdo para Gabi, una de las chicas, y le dio un sobre. Adentro estaba la oreja.

Van Gogh regresó a su casa, se metió en la cama y durmió. Así lo encontró Gauguin, dormido y sin oreja, e inmediatamente llamó a la policía. Le sugirió al uniformado que se presentó que despertara con cuidado a Van Gogh, y que si preguntaba por él, le dijera que se había marchado a París. Gauguin desapareció para no volver a ver a su amigo nunca más.

La razón del regalo a esta señorita del burdel es la siguiente: La noche anterior al episodio del ataque a Gauguin, Van Gogh había ido con él al prostíbulo de una Madame. Van Gogh ofreció a una de las chicas pintarle un retrato y ella rechazó la idea bromeando y le dijo que mucho mejor regalo sería una de sus orejas de la que daba tironcitos juguetones. Van Gogh apareció al día siguiente con el obsequio.

 

Vincent_2Van Goghs berühmtes Ohr nachgezüchtet (www.bz-berlin.de)

Van Gogh fue trasladado al hospital de Arle por loco y no por herido. Allí lo atendió el doctor Félix Rey. Bajo su cuidado sucedieron cosas curiosas con las pinturas. Van Gogh le regaló un retrato, Rey lo acepto por mera cortesía. A la familia del doctor no le gustó, pasó al desván y luego se utilizó para mitigar una corriente de aire de la cocina. Un pintor amigo le advirtió en 1900 (11 años después) la posible cotización del cuadro, no le creyeron pero por si acaso lo limpiaron y lo reintegraron al desván.

Avisado por el pintor acudió el Marsan Bolard que ofreció 50 francos (que era bastante). El padre del médico encontró indigno aceptar tanto por esa porquería, pero el doctor Félix Rey, avivado, pidió al azar 150 francos, cifra, que con el asombro de toda la familia, fue aceptada de inmediato.

Rey vivió hasta 1952 y en sus últimos años seguía manteniendo tozudamente que Van Gogh era un fraude artístico y su fama a un fenómeno ocasional y pasajero. No quería reconocer que se había desprendido de un cuadro valiosísimo por una miserable cantidad de dinero.

Especialmente amargo fue el incidente de la despedida entre el doctor Rey y Van Gogh. El médico dejó de atenderlo y Van Gogh le ofreció como regalo un paisaje, pero temiendo la burla de su familia el doctor lo rechazó. En ese momento pasaba un ayudante del hospital y el médico le preguntó, frente a Van Gogh, si lo quería, el ayudante pregunto qué podía hacer con ese adefesio pero igual se lo llevó con gesto burlón.

El desprecio por las obras de Van Gogh era compartido por el resto del personal del hospital. El director del asilo de Saint-Rémy-de-Provence le dio un cuadro a su hijo que lo utilizó como blanco para tiro.

Una tal Sor Epifanía, una de las pocas excepciones, le pidió a Van Gogh un cuadro para la comunidad, pero luego lo tuvo que rechazar por la reacción de las demás monjas.

Durante el trato con Félix Rey, Van Gogh pasó por momentos profundos de crisis. Se creía envenenado, su aspecto no era el mejor. A veces salía del hospital y en una oportunidad entró en una casa ajena y la dueña se desmayó del susto. Tras ese incidente la población de Arle le tuvo miedo.

Una comisión de vecinos llevó un escrito al alcalde pidiendo la reclusión perpetua de Van Gogh; había más de 80 firmas que lo señalaban como una hombre indigno de vivir en libertad.

Un amigo de Van Gogh, que era pintor, consiguió que lo dejaran salir bajo su cuidado, pero no le fue bien. El pintor se asustó al verlo beber una botella de aguarrás y le aconsejó regresar al hospital. Van Gogh volvió al hospital.

Fueron tiempos de enorme producción. Dicen que las orientaciones estéticas de Van Gogh nunca se vieron afectadas por la enfermedad y que siguieron una línea que se estructuró antes de la enfermedad y que prosiguió su desarrollo lógico. La psicosis en tal caso lo interrumpió pero nunca lo desvió.

Así que es un error pensar que el arte de Van Gogh fue “extravagancia patológica”. Esto lo dice Hansen por la gente que cree que para ser una persona genial hay que enloquecer primero.

 

Vincent_3Master of the Month (www.wetcanvas.com)

En las cartas a Theo, su hermano, Van Gogh explica coherentemente cada uno de sus cuadros, el por qué y para qué de los matices cromáticos y de dibujo. Todo eso sucedía en los intervalos de su enfermedad.

De Arle, Van Gogh pasó a un hospital de Saint Paul de Mozol cerca de Saint-Rémy y luego a otro, después de haber intentado comerse los colores y pinturas.

Allí empezó a ser atendido por el Doctor Paul Gachet, un hombre extraño. Gachet era aficionado a la pintura, Pizarro incluso lo había recomendado a Theo el hermano de Van Gogh. Creyeron que porque Gachet era pintor y grabador podía entender y cuidar mejor a Van Gogh.

Gachet tenía 62 años y una hermosa casa en la cumbre del pueblo con una multitud de perros, gatos, un pavo real y una cabra llamada Enriqueta con la que solía pasar por el pueblo con una gorra de oficial que calzaba siempre desde que había actuado como médico en el sitio de París durante la guerra Franco-prusiana.

Gachet simpatizó con Van Gogh y le encargó un retrato que ahora es famoso, donde hay un hombre con una gorra. Dicen que Gachet y su familia apreciaron la obra de Van Gogh.

Después de la muerte de Van Gogh, Theo les ofreció algunos retratos que posteriormente fueron donados al Louvre y más adelante fueron a parar al Museo de Orsay o Musée d’Orsay.

Aunque Gachet entendía de pintura, descuidó mucho a su paciente. La vigilancia era parcial, Van Gogh podía salir cuando quería de la institución; más tarde le permitieron dormir en una posada.

Gachet minimizó la gravedad de la enfermedad de Van Gogh y dijo que estaba afectado por la luz del sur que era demasiado intensa para su constitución norteña y también por una cierta intoxicación con el aguarrás que Van Gogh utilizaba para la pintura pero también para tomar.

Esta interpretación ingenua de la patología de Gachet no le vino bien a Van Gogh que volvió a beber, se hizo amigo de unos muchachos poco recomendables que pasaban sus vacaciones en Obert. Lo invitaban a tomar las copas que Van Gogh no podía pagar.

Con el alcohol volvieron las peores alteraciones de Van Gogh. Un día le hicieron una broma: le pusieron sal en el café y la reacción fue inesperada por los juerguistas: amenazó con matarlos y revoleó todo lo que había en el lugar. Poco después lo visitó Gachet, y porque el doctor no había puesto un marco a un cuadro, lo amenazó con un revólver. Gachet logró tranquilizarlo. Había conseguido el arma a través de un posadero llamado Rabu que se lo había dado para espantar los cuervos que lo molestaba cuando pintaba en el campo. Con ese revólver Van Gogh se suicidó.

Un día de julio de 1890 salió de la posada; después de almorzar, por las calles se cruzó con un campesino que le oyó decir: “¡Es imposible, es imposible!”

En el patio de una casa se disparó un tiro al corazón, que desviado por una costilla se alojó en el tórax. Debió deambular varias horas herido, puesto que no regresó a la habitación de su posada hasta el anochecer.

Rabu lo vio entrar tomándose el costado. Van Gogh mostró la herida, se avisó a Gachet pero no pudieron hacer nada. Le recomendaron reposo. Van Gogh, al parecer sin grandes dolores, permaneció sentado en su cama fumando. Al policía que fue a investigar, el pintor le dijo que no era asunto suyo.

Murió a los dos días. Tenía 37 años.

Charla Inicial en “La Venganza Será Terrible”: Alejandro Dolina.

*Grabación, Copia, Redacción

Tomado de: PosTubo.

 

Al borde de la locura

POR P. Campos

A partir de 25 obras pintadas en su último año y medio de vida, la muestra Al borde la locura. Van Gogh y su enfermedad, en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, busca arrojar luz sobre los orígenes de su enfermedad, la influencia de su estado mental sobre su obra y las distintas (y muy variadas) interpretaciones sobre su suicidio

Vincent_4Europa Press/Holland

El Van Gogh genio que pasó a la posteridad frente al atormentado pintor de la realidad. El Vicent que se cortó una oreja, el atormentado y el que se suicidó. La locura del genio o el genio loco. Una exposición en el Museo Van Gogh de Ámsterdam aborda los últimos días del pintor holandés (15 de julio a 25 de septiembre) acercándose por primera vez a su condición psicológica.

A partir de 25 obras pintadas en su último año y medio de vida, como Campo de trigo con segador, la muestra busca arrojar luz sobre los orígenes de su enfermedad, la influencia de su estado mental sobre su obra y las distintas (y muy variadas) interpretaciones sobre su suicidio. Destaca la presencia del Retrato del doctor Félix Rey, quien fuera el médico del pintor, que pintó en Arlés tras salir del hospital donde estuvo ingresado tras cortarse la oreja, o Naturaleza muerta con plato de cebollas, donde deja patente que estaba intentado retomar su actividad artística habitual.

Junto a los lienzos y dibujos, Al borde la locura. Van Gogh y su enfermedad reúne cartas y documentos originales nunca antes vistos como el informe de la policía y la petición de los vecinos de Arlés que en 1889 pidieron que ingresaran a Van Gogh en un sanatorio. Fue, precisamente, tras ese episodio, cuando el propio pintor decidió internarse en Saint-Rémy. De este periodo se pueden ver obras como El jardín del asilo.

El suicidio del artista en Auvers-sur-Oise en 1890 cierra la exposición con documentos y detalles sobre este episodio y, sobre todo, con la última pintura que creó antes de su muerte: Raíces de árbol.

 

Tomado de: El Confidencial. Julio 4, 2016.