Barbie: icono pop y pieza de museo

Criticada por frívola y amante del consumo, esta hija del capitalismo irrumpió en la Feria internacional del Juguete de Nueva York el 9 de marzo de 1959 como una modelo adolescente: la Teen-Age Fashion Model Barbie Doll. Costaba tres dólares. Era la única muñeca que vestía en sintonía con las últimas tendencias en París y en Nueva York

Barbie – Vogue.it (www.vogue.it)

POR Marina Artusa

Criticada por frívola y amante del consumo, esta hija del capitalismo irrumpió en la Feria internacional del Juguete de Nueva York el 9 de marzo de 1959 como una modelo adolescente: la Teen-Age Fashion Model Barbie Doll. Costaba tres dólares. Era la única muñeca que vestía en sintonía con las últimas tendencias en París y en Nueva York

Emancipada, con esa cinturita imposible, capaz de calzarse un traje de baño con tacos y hacernos creer que no hay mejor outfit para andar por la vida, la controvertida Barbie se convirtió en pieza de museo.

Hay exhibiciones en París, en Roma y en Boloña, donde Barbie, The Icon propone el recorrido más completo a través de 537 ejemplares de Barbara Millicent Roberts, el verdadero nombre de la primera muñeca de la historia que no apeló al arquetipo “Susanita”: en vez de acunarla y jugar a la mamá, durante décadas –Barbie cumplió ya 57 años— las nenas han querido parecerse a alguna de sus múltiples versiones.

“La muestra se propone contar, a través de una muñeca icónica como Barbie, la historia de la sociedad occidental en la segunda mitad del siglo XX”, explica Massimiliano Capella, curador de la exposición que se puede visitar en Boloña hasta el 2 de octubre. “Aquí queda evidenciado cómo cada transformación de Barbie coincide con un momento histórico de cambio en la sociedad occidental”.

Criticada por frívola, “marketinera” y amante del consumo, esta hija del capitalismo irrumpió en la Feria internacional del Juguete de Nueva York el 9 de marzo de 1959 como una modelo adolescente: la Teen-Age Fashion Model Barbie Doll. Costaba tres dólares y en pocos meses vendió 351 mil ejemplares de la única muñeca que se vestía en sintonía con las últimas tendencias en París y en Nueva York. Cada vestido se vendía, de acuerdo con el modelo y el diseñador en el que se inspiraba –Givenchy, Coco Chanel— entre uno y cinco dólares. “La filosofía que ronda Barbie, icono del mundo contemporáneo, ha provocado que las nenas se puedan imaginar qué desean hacer. Con Barbie, cada mujer ha siempre sabido que cuenta con infinitas oportunidades. Todo es posible”, indica Ruth Handler, la creadora de la muñeca.

De tanto observar a su hija Barbara mientras jugaba con los recortes de las grandes divas de Hollywood de los años ‘40, a Ruth Marianna Mosko Handler se le ocurrió tomar el modelo de una muñeca que se había lanzado en Alemania en 1955 para crear una versión californiana. Fue así que logró convencer a su marido, Elliot Handler, quien había fundado en 1945 con un amigo la marca de juguetes Mattel.

 

Barbie_4Barbie. The Icon @Mudec (culturefor.com)

La muestra, alojada en dos pisos del Palazzo Albergati, un edificio del siglo XVI del centro histórico bolognés, repasa cronológicamente el modo en el que Barbie acompañó cada evento o personaje que marcó tendencia en las últimas cinco décadas: la Barbie con el vestido que Audrey Hepburn usa en Desayuno en Tyffany’s; la Barbie astronauta que homenajea a Valentina Tereshkova, la primera rusa en el espacio; la que recuerda a Marylin Monroe y la Live Action Barbie de pantalones pata de elefante que recuerda el megaconcierto de Woodstock. Está exhibida la Malibú Barbie, uno de los modelos de más éxito, que en 1971 postulaba por primera vez una Barbie bronceada, con ojos azules y cabello rubio.

Entre los frescos de la historia de Aníbal y escenas de la segunda Guerra Púnica de los techos del Palazo Albergati, Barbie, The Icon se detiene en algunos momentos históricos como 1977, cuando la muñeca cambió sus rasgos para parecerse a la Farrah Fawcett de Los ángeles de Charlie.

Barbie, una Dorian Gray que acompañó los hitos culturales de la segunda mitad del siglo XX, fue sabiendo interpretar las transformaciones estéticas y culturales. Criticada por el paradigma de pasarela estilizada que rigió su delgadez hasta el 2015 y agobiada por la caída de las ventas –en los años recientes, fue más de 10 por ciento por culpa de Frozen, la muñeca que lanzó Disney luego del éxito de la película—, este año Mattel lanzó la Barbie curvy (con curvas), la petite (bajita) y la tall (alta), más acordes a la vida real. Ese es el reclamo actual: más vida real. Como cuando Jordyn Miller, una nena de 8 años que se quedó pelada durante el tratamiento con el que se curó de cáncer, pidió que Ella, la Barbie pelada que Mattel distribuyó en 2012 en hospitales oncológicos pediátricos, dejara de ser una edición limitada y se distribuyera como otra versión de la muñeca. O como cuando Haneefa Adam, una estudiante nigeriana, vistió a su Barbie con el hiyab –velo musulmán que cubre la cabeza y el cuello— y subió la foto a Instagram: su “Hijarbie” causó sensación.

La exhibición boloñesa cuenta con un ejemplar de la primera Barbie negra, de 1980, la Totally Hair Barbie de 1992 –la más vendida de la historia— y la Barbie I Can Be… President recordando a Geraldine Ferraro, que en 1984 fue la primera mujer en postularse. “Como la Gioconda, cuya imagen se liberó del Louvre para entrar en la cultura popular, la Barbie se transformó en un icono cultural familiar a todos”, señala Valerie Steele, directora del Museo del Fashion Institute of Technology de Nueva York. Hasta Andy Warhol la retrató en 1986.

Barbies vestidas con diseños en telas inspiradas en Klimt, Van Gogh y Renoir se alinean en la muestra junto a la muñeca que vistió en 1985 Oscar de la Renta, el primer gran diseñador que se fijó en ella. Fueron más de 70 los modistos que diseñaron para Barbie: Dior (1995 y 1997), Armani (2003), Versace (2004), Carolina Herrera (2005) y hasta Moschino, quien le dedicó su última colección primera-verano en la semana de la moda en Milán. “Creo que el gran éxito de Barbie es la seducción”, dice Capella, el curador. “Ha sabido interpretar, no anticiparse pero sí interpretar, los grandes momentos de la historia de la mujer desde 1959.”

Tomado de: Clarín. Agosto 6, 2016.