El hombre lobo que conducía una patrulla

La policía rusa especula que Mikhail Popkov comenzó a matar al menos cinco años antes de lo que había confesado en los días siguientes a su detención en 2012. De ser así, el ex patrullero superaría con creces a sus dos antihéroes rusos: Andrei Chikatilo, que acabó con la vida de 53 personas; y Alexander Pichushkin, que mató a 49

Mikhail Popkov: Serial rapist and murderer dubbed ‘The Werewolf (www.mirror.co.uk)

POR José Luis Durán King

La policía rusa especula que Mikhail Popkov comenzó a matar al menos cinco años antes de lo que había confesado en los días siguientes a su detención en 2012. De ser así, el ex patrullero superaría con creces a sus dos antihéroes rusos: Andrei Chikatilo, que acabó con la vida de 53 personas; y Alexander Pichushkin, que mató a 49

En enero de 1998, una adolescente de 15 años fue violada por un patrullero en Angarsk, ciudad en el Óblast de Irkutsk, Rusia. La menor despertó en un hospital y lo último que recordaba es que el uniformado la había aventado contra un árbol.

Las autoridades mostraron a la chica decenas de fotografías de patrulleros y policías, hasta que ella señaló la imagen del uniformado Mikhail Popkov, casado, con hijos y con una esposa también policía. Fue fundamental el apoyo de la esposa para que funcionara la coartada interpuesta por Popkov y para que éste quedara libre después de pisar el cuarto de interrogatorio.

Aunque desde 1994 la policía de Angarsk sabía de una serie de homicidios en la que las víctimas aparecían mutiladas en zonas boscosas, caminos poco transitados y en uno de los cementerios locales, nunca hizo mucho caso de la agresión contra la adolescente.

Para las autoridades de Angarsk era inadmisible que el asesino fuera uno de sus elementos. Prefería pensar que el asesino de mujeres era un trabajador de la industria metalúrgica local, un conductor de camiones, un empleado ferroviario e incluso un ingeniero.

El Hombre Lobo de Angarsk continuó atacando con furia hasta entonces inédita: las víctimas eran mutiladas y violadas incluso después de muertas. Una de ellas fue decapitada con un hacha. Otra fue hallada sin corazón, órgano que nunca fue encontrado y que se cree que sirvió para el consumo del asesino.

En los años siguientes, la policía local contabilizó más de 60 homicidios femeninos sin resolver.

Finalmente, uno de los investigadores recordó la aprehensión del patrullero en 1998. Las pruebas de ADN dieron resultados y fue detenido Mikhail Popkov… Era el año de 2012.

Popkov confesó el asesinato de 29 mujeres: sólo cuatro de ellas tenían entre 35 y 40 años; las demás estaban entre los 19 y 28 años. Fue condenado a prisión de por vida y las autoridades habían perdido la esperanza de que el criminal volviera a hablar.

Sólo que en la oscuridad, en el lado B de la mentalidad humana, de vez en cuando también ocurren los milagros.

A partir de febrero de 2016, sin existir aparentemente una razón de por medio, Popkov “comenzó a cantar como un pájaro”, refiere un investigador. Aportó la información suficiente para que la policía hallara diversas tumbas llenas de restos de mujeres. Asimismo, confesó varios homicidios en los que se desconocía su participación. Y la información no era para llamar la atención: los datos que ha aportado han sido verificados y autentificados por las autoridades.

Con las nuevas aportaciones del criminal, la policía calcula que Popkov comenzó a matar al menos cinco años antes de lo que había confesado en los días siguientes a su detención en 2012. De ser así, Popkov superaría con creces a sus dos antihéroes rusos: Andrei Chikatilo, que acabó con la vida de 53 personas; y Alexander Pichushkin, que mató a 49.

Hasta el momento, los datos obsequiados por Popkov han sido confirmados, por lo que los agentes creen que se pueden añadir, de forma conservadora, unos 50 homicidios a la cifra inicial de 29 aportada por el ex policía.

Los agentes con más oficio aún no tienen en claro qué es lo que Popkov buscó con su nueva confesión. Saben que el hombre nunca da un paso en falso. ¿Qué planea?, se preguntan. Popkov dice que no hay gato encerrado en su nueva información.

“No tengo derecho a juzgar a la gente, a juzgarla por su conducta” –explica—, “por eso me arrepiento de mis actos”.

Sólo que Popkov no juzgaba a toda la gente por igual. Las mujeres que salían a divertirse fueron sus víctimas favoritas, ya que el hombre decía que le recordaban a su esposa, quien lo engañaba mientras él se iba a trabajar.