A dónde va el porno en la era de la piratería

La primera víctima de la piratería fue la industria musical; la segunda, claro, la pornografía. En el segundo caso, además, la aparición de los aparatos móviles y el bajísimo precio de las cámaras de video implicaron que cualquiera pudiese crear contenido a compartir sin límites, minando así la producción directamente industrial

Anal Extremo/ Prazer Sem Limites (www.linksdovelho.com)

POR Leonardo M. D’Espósito

La primera víctima de la piratería fue la industria musical; la segunda, claro, la pornografía. En el segundo caso, además, la aparición de los aparatos móviles y el bajísimo precio de las cámaras de video implicaron que cualquiera pudiese crear contenido a compartir sin límites, minando así la producción directamente industrial

La piratería informática generó un cambio sustancial en la manera como los usuarios de contenidos accedían a ellos. Antes, los diferentes canales de circulación de bienes culturales estaban suficientemente controlados y regulados, y si bien la piratería existía (¿qué imagina que era eso de grabarse un cassette con sus temas favoritos, por ejemplo?), no implicaba una amenaza seria para las ganancias de los que detentaban los derechos de autor. Sin embargo fue la propia industria la que generó las herramientas para que el copiado y la reproducción gratuita de contenidos escalara a niveles estratosféricos. Cuando comenzaron a digitalizarse las pistas de audio (es decir, con el nacimiento del CD) todo empezó a ser posible. Y la aparición de Internet y su vertiginoso crecimiento hicieron el resto.

La primera víctima de la piratería fue la industria musical; la segunda, claro, la pornografía. En el segundo caso, además, la aparición de los aparatos móviles y el bajísimo precio de las cámaras de video implicaron que cualquiera pudiese crear contenido a compartir sin límites, minando así la producción directamente industrial. Esto no sucedió con el cine no porno porque su atractivo consiste o bien en los nombres de quienes participan (y es imposible hacer una película en un día a partir de un encuentro casual con Julia Roberts, digamos) o bien en la gran producción que justifique la pantalla grande. Lo que no implica que estuviera lejos de la piratería: también hiere al mainstream pero menos.

Pues bien: después de años de andar a la deriva, la industria de la música logró encontrar nuevas estrategias de supervivencia. Una de ellas fue aprovechar lo digital y, sencillamente, cobrar razonablemente por la difusión vía web de contenidos, lo que dio nacimiento a los sistemas OTT que hoy exceden la música y el video. Luego, el negocio de los recitales en vivo, que facturan tanto como la venta o escucha digital. Y el mercado premium de los vinilos, que volvieron con fuerza.

La pornografía también parece haber encontrado una salida a la crisis de la piratería. Por un lado, producciones más caras, que en general no se piratean tan fácilmente. En segundo lugar, una apuesta a contenidos de otra clase: los chateos eróticos en vivo, las webcam, los sitios de encuentros y las convenciones y mercados. Por último, la asociación de los nombres importantes de la industria a los juguetes sexuales.

Y sí, cómo no iba a pasar. Las películas de Marvel tienen más ingresos por el lado de los muñequitos, ropa y golosinas del Increíble Hulk que por las entradas –millones, aclaremos— que venden los cines. En el caso del porno el asunto no es muy diferente, o su diferencia es de intensidad. Veamos: incluso si en estas columnas somos partidarios de considerar la pornografía como una forma de arte –o un motivo perfectamente válido para el arte, sabemos que la triple equis se utiliza como estimulante sexual. No implica que el resto del cine no tenga una función utilitaria o incluso estimulante (vean el cine político menos inspirado o los documentales de Animal Planet), sino que en general no es la dimensión dominante, cosa que sí, con el tiempo, fue el único motivo por el que hay porno.

Pornopirata_2¿Se viene el copyright también para el porno? (www.taringa.net)

Cuando aquí hablamos de películas, es porque mencionamos las excepciones, las que dan sexo y estímulo pero también algo más que justifica verlas. Pero volviendo al núcleo, si el asunto es estimular, no es raro que muchas pornostars promocionen muñecas con su rostro o incluso prótesis basadas en un molde de ellas mismas. O que el nombre de una de esas diosas del deseo artificial no decore el tarro de un gel para incrementar el placer. El de los juguetes y complementos es el sector de mayor crecimiento en la industria del sexo en los últimos años, sobre todo por la cantidad de elementos que han aparecido para el placer en solitario. Lo que nos lleva nuevamente a la pornografía: sigue siendo, en términos generales, un consumo individual, el sucedáneo de un encuentro con otro ser humano. Ese es el vector por el cual de las imágenes se pasa a la utilización de juguetes y otra clase de objetos.

Por un lado, el regreso del sexo a lo individual lo ha separado del arte (especialmente del cine), pero por otro ha eliminado ciertas represiones. De eso trata el juego.

Tomado de: Diariobae.com. Septiembre 15, 2016.