Insectos: la gran compañía

Son los únicos que han sabido adaptarse a todos los climas, ambientes y geografías, incluso pueden sobrevivir a temperaturas bajas en las que el ser humano se quebraría como un caramelo. Filósofos y escritores han sucumbido al misterio de los insectos, a los que han tomado, como la luz de las luciérnagas, para alumbrar sus reflexiones

A Picture a Day Keeps the Spirit Awake (Lila Terbescu/ WordPress.com)

POR Opera Mundi

Son los únicos que han sabido adaptarse a todos los climas, ambientes y geografías, incluso pueden sobrevivir a temperaturas bajas en las que el ser humano se quebraría como un caramelo. Filósofos y escritores han sucumbido al misterio de los insectos, a los que han tomado, como la luz de las luciérnagas, para alumbrar sus reflexiones

Son legión… Se especula que puede haber más de 200 millones de insectos por cada ser humano. Son resistentes y todo terreno, pues son los únicos que han sabido adaptarse a todos los climas, ambientes y geografías, incluso pueden sobrevivir a temperaturas bajas en las que el ser humano se quebraría como un caramelo. No es exagerada la premisa que ellos, sólo ellos, sobrevivirán cuando la humanidad sea un recuerdo.

Filósofos y escritores han sucumbido al misterio de los insectos, a los que han tomado, como la luz de las luciérnagas, para alumbrar sus reflexiones.

“Los insectos no pican por maldad sino para vivir. Es lo mismo que los críticos: quieren nuestra sangre, no nuestro dolor”, escribió Friedrich Nietzsche.

Nietzsche también apuntó: “La ley es una luz que en diferentes países atrae hacia sí especies diferentes de insectos ciegos”.

Pero el pensador crítico alemán no ha sido el único que ha visto cualidades extraordinarias en esas diminutas criaturas. Hay más.

“La civilización es, entre otras cosas, el proceso por el que las primitivas manadas se transforman en una analogía, tosca y mecánica, de las comunidades orgánicas de los insectos sociales”: Aldous Huxley.

“Muchas veces las leyes son como las telarañas: los insectos pequeños quedan atrapados en ellas; los grandes las rompen”: Anacarsis.

“¿Qué sería de nuestras tragedias si un insectos nos contara las suyas?”, preguntó Emil Cioran.

“Si piensas que eres muy pequeño para hacer la diferencia, entonces nunca has pasado una noche con un mosquito”: Proverbio africano.

“Solo, con la ventana abierta a las estrellas, entre árboles y muebles que ignoran mi existencia, sin deseos de irme ni deseos de quedarme a vivir otras noches, aquí, o en otra parte, con el mismo esqueleto, y las mismas arterias, como un sapo en su cueva circundado de insectos”: Oliverio Girondo.