“Selficidio”: la nueva cara del trastorno dismórfico corporal

Varios enfermos han referido la necesidad compulsiva “de posar ante su smartphone” y, por ello, “han desarrollado una patología conocida como desorden dismórfico corporal, es decir, una preocupación fuera de lo normal por algún defecto, real o imaginado, percibido en las características físicas propias

Narciso, la historia de un ególatra empedernido (lamenteesmaravillosa.com)

POR Javier Barbado

Varios enfermos han referido la necesidad compulsiva “de posar ante su smartphone” y, por ello, “han desarrollado una patología conocida como desorden dismórfico corporal, es decir, una preocupación fuera de lo normal por algún defecto, real o imaginado, percibido en las características físicas propias

El selficidio ya forma parte del vocabulario informal de algunos psiquiatras que han observado cómo el trastorno dismórfico corporal se manifiesta de una forma diferente desde la aparición de los móviles.

Un periódico nacional de India, Mail Today, refirió hace unos días seis casos de pacientes disconformes con algunos de sus rasgos físicos que han llegado a ingresar a causa de la compulsión incontrolable de fotografiarse con sus smartphones para verificar sus creencias acerca de su aspecto.

El psiquiatra Nand Kumar, del Hospital de Aiims –donde se ha hospitalizado a tres de esa media docena de pacientes— ha declarado que, en efecto, varios enfermos han referido la necesidad compulsiva “de posar ante su smartphone” y, por ello, “han desarrollado una patología conocida como desorden dismórfico corporal –preocupación fuera de lo normal por algún defecto, real o imaginado, percibido en las características físicas propias— que los condujo a un desorden obsesivo-compulsivo”.

Preguntado al respecto, el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Jerónimo Saiz, niega de forma categórica que se trate de un nuevo trastorno: “Son, en todo caso, nuevas formas de patologías conocidas”, ha aclarado.

Saiz ha subrayado que los nuevos instrumentos tecnológicos no crean enfermedades desconocidas –como dan a entender algunas interpretaciones de la noticia contada que circulan por Internet— sino manifestaciones de los mismos trastornos con elementos que antes no existían. Y lo ha ilustrado con el recuerdo de que, quienes padecían de una dispercepción de su cuerpo años atrás, “a menudo se hacían fotocopias de su propia cara” para corroborarlo.

Por último, Saiz ha reconocido la emergencia de las adicciones a los móviles e Internet, pero considera que “se trata más de un uso abusivo, inadecuado o problemático de estos elementos” que de una entidad nosológica reconocible en los manuales de Psiquiatría.

Tomado de: redaccionmedica. Enero 10, 2017.