Dioses, monstruos y fobias

Syndrome (Strange Syndromes)

POR Jorge Martija

Tanto la psiquiatría y la psicología, como la medicina en general, se han servido de la tradición mitológica para nombrar enfermedades, trastornos y fobias. Así, héroes, dioses y monstruos de la antigua Grecia y Roma representaban ya patologías que nos afectan hoy en día. Veamos algunos ejemplos

Síndrome de Diógenes. Hace referencia al trastorno psicológico por el que una persona acumula trastos inútiles y basura de los que se niega a desprenderse. Proviene de las descripciones que Platón hacía del filósofo Diógenes, quien vivía en un tonel rozando la indigencia, y su aspecto era sucio y descuidado.

Síndrome de Cronos. Describe el miedo patológico que un líder puede padecer a ser desplazado del poder, evitando en consecuencia promover a sus subalternos y ocultando sus carencias. Estas características se inspiran en Cronos, el menor de los titanes en la mitología griega, quien ansiaba el poder de su padre Urano y el protagonismo de sus hermanos, por lo que derrocó al primero y encerró a los segundos en los infiernos, para así gobernar durante la Edad Dorada.

De modo similar, la leyenda de Ulises, que se demoró 10 años en regresar al hogar tras la guerra de Troya debido al largo y accidentado viaje que le habían preparado los dioses, dio pie al Síndrome de Ulises, que no es sino el conjunto de síntomas con estrés crónico que afecta a los emigrantes y personas que se ven forzadas a vivir en un país que no es el suyo, lejos de familiares y seres queridos.

Continuando con el mítico viaje de Ulises, digamos que, durante tan dilatada espera, su esposa, Penélope, aguardó pacientemente el regreso del héroe, desoyendo los rumores que decían que su esposo había muerto. Hoy en día, el Síndrome de Penélope se refiere al conjunto de síntomas asociados a la mujer para quien la espera se convierte en un modo de vida. Por ejemplo, tras la partida de su pareja o por aplazar repetidamente el embarazo, con las consiguientes reconfiguraciones familiares y la desequilibrada situación emocional que ello le provoca.

Complejo de Aquiles. Es propio de aquellos que se afanan en ocultar su debilidad a través de la apariencia de invulnerabilidad. Se nutre del mito de Aquiles, héroe de la Ilíada, quien fue bañado por su madre en el agua mágica de la laguna Estigia con el fin de que su cuerpo fuera inmune a las heridas. Sin embargo, el talón, por donde lo sujetaba su madre, no fue sumergido en el agua y permaneció vulnerable.

Otras muestras, de sobra conocidas por todos, son el complejo de Edipo, el de Electra, o el de Narciso. Múltiples variedades de dioses y de monstruos que conviven en nuestra naturaleza humana desde el origen.

Tomado de: Diario Información. Enero 2, 2017.