Los rostros ocultos de los monstruos, criaturas y robots

Andy Serkis o actores clásicos como Boris Karloff y Lon Chaney se han hecho célebres por interpretar a personajes de fantasía ocultos tras el maquillaje o disfraces que los hacían irreconocibles. Alien, Depredador, Godzilla o La matanza de Texas también tuvieron a actores cuyo rostro nunca apareció en pantalla

Colorado Springs’ Lon Chaney was a Hollywood film legend (Denver Post Blogs)

POR Carles Rull

Andy Serkis o actores clásicos como Boris Karloff y Lon Chaney se han hecho célebres por interpretar a personajes de fantasía ocultos tras el maquillaje o disfraces que los hacían irreconocibles. Alien, Depredador, Godzilla o La matanza de Texas también tuvieron a actores cuyo rostro nunca apareció en pantalla

El británico Kenny Baker medía un metro y 12 centímetros. Su baja estatura no le impidió llegar a ser una gran estrella para el público, incluso tiene su estrella en el Paseo de la Fama. Aunque la legión de admiradores le llegaría sobre todo por una interpretación en la que no mostraba su rostro. Fue el hombre en el interior de R2D2 de Star Wars. Su fallecimiento el pasado agosto obligó a buscarle un sustituto para las nuevas películas de Star Wars. El elegido fue Jimmy Vee, visto en la serie Doctor Who, en “Pan: Viaje a Nunca Jamás” o como uno de los goblins de Harry Potter.

Al igual que Kenny Baker otros colegas suyos lograron la fama ocultando su verdadera cara y cuerpo enfundados en espectaculares trajes, tras kilos de maquillaje o, más recientemente, con interpretaciones mediante la técnica de captura de movimientos por ordenador de las que Andy Serkis –el Gollum de El señor de los anillos o el chimpancé César de la nueva trilogía de El planeta de los simios—, es el gran maestro. Recientemente, también Liam Neeson prestó su voz y características para el gigantesco árbol coprotagonista de Un monstruo viene a verme.

En esas historias de intérpretes ocultos lo más habitual es que sus protagonistas ni siquiera llegaran a saborear las mieles de la fama, aunque fuera muy efímera, solo homenajes muy puntuales realizados de vez en cuando por algún fan o cronista del género. El joven estudiante nigeriano Bolaji Badejo es uno de ellos. Casi dos metros y veinte centímetros, y unas piernas y brazos largos y delgados que podía mover como culebras. Encantó a Ridley Scott y a H.R. Giger, y aterrorizó a Sigourney Weaver y a toda la tripulación de la nave Nostromo. Fue el hombre que interpretó a Alien, en su edad prematuramente adulta, en el clásico de 1979. No volvería a repetir en cine y cómo siguió su vida después aún es un misterio.

Pocos años después, también un actor afroamericano triunfó sin tener que enseñar ni un centímetro de su piel facial ante los espectadores. De estatura similar a la de Badejo, Kevin Peter Hall realizó en los 80 sus interpretaciones más memorables para la gran pantalla, fue el Bigfoot de Harry y los Henderson y el implacable alienígena cazador de Depredador, ambas de 1987. Kevin llegó a estar orgulloso de su trabajo. Falleció joven, a los 35 años a causa de una desafortunada transfusión de sangre.

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En cambio, risueño y vivito y coleando, nunca mejor dicho, se exhibe aún el japonés Haruo Nakajima a sus 88 años. Un actor que llegó a trabajar a las órdenes de Kurosawa, en papeles muy secundarios; pero su gran mérito fue cargar con el traje de 100 kilos que era lo que pesaba Godzilla, lo que le valió más de una lipotimia. Se enfundó dentro de él desde 1954 hasta 1973. Y en este apartado de monstruos, una mención también muy especial para el norteamericano Doug Jones, el Abe Sapien de Hellboy o “El hombre pálido” y también el fauno de, precisamente, El laberinto del fauno (2006). Todavía sigue con una actividad frenética con casi una veintena de proyectos.

El terror es campo abonado para estos actores. Detrás de psicópatas, asesinos en serie y otros seres de pesadilla, los monstruos tenían rostro y no todos daban la cara como Hannibal Lecter. Robert Englund es un icono como el Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street, menos conocidos son Gunnar Hansen –fallecido el noviembre pasado a los 68 años— por su “Cara de Cuero” en La matanza de Texas (1974), Kane Hodder por encarnar a Jason Voorhees en varias de las últimas entregas de la saga Viernes 13 o Nick Castle por ser temible Michael Meyers de La noche de Halloween (1978).

Sin nada que envidiarles, entre nosotros tenemos a otro gran especialista, el actor nacido en Ciudad Real Javier Botet. Ha sido la Niña Medeiros en las cuatro entregas de [•REC] o la madre de ultratumba de Mamá (2013). Pero no sólo ha interpretado a féminas, entre otros personajes se ha caracterizado como “El hombre torcido” de Expediente Warren: El caso Enfield, un personaje de pesadilla en El renacido o, lamentablemente en un rol más corriente y reconocible, al drogadicto Pepo de Magical Girl.

Los hombres de las mil caras

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Una mirada a los clásicos conlleva recordar a uno de los grandes, Boris Karloff (1887-1969), especialmente por ese Frankenstein que sentó las bases para imaginarnos cómo sería la criatura creada por Mary Shelley. Lon Chaney (1883-1930) fue un maestro del disfraz y de la mutación; apodado El Hombre de las Mil Caras igual servía para interpretar a Quasimodo en El jorobado de Notre Dame (1923) como al desdichado protagonista de El fantasma de la ópera (1925).

Ben Chapman fue el monstruo del lago en busca de su bella en El monstruo de Laguna Negra (Creature from the Black Lagoon, 1954). Lock Martin (1916-1959) sacó provecho de sus dos metros y treintaiuno centímetros de altura, trabajando de portero en el mítico Teatro Chino Grauman de Los Angeles y, sobre todo, en el rol del inquietante robot Gort de Ultimátum a la Tierra (1951). Inolvidable también fue el corpulento jugador de rugby John Matuszak caracterizado como el gigantesco Sloth de Los Goonies (1985); adicto a los narcóticos, y coqueteando con la cocaína, murió también prematuramente a los 38 años, en 1989, a causa de una sobredosis.

Retomando el universo de Star Wars, el londinense Peter Mayhew de dos metros y 21 centímetros de altura es la otra cara del mítico Chewbacca; Ray Park la del demoníaco sith Darth Maul de La amenaza fantasma; y David Prowse quien puso la percha, el cuerpo y los movimientos, a nada menos que Darth Vader. Y como contraste al bajito R2D2, el metro y 75 centímetros del también británico Anthony Daniels en el interior del servicial, parlanchín y cómico C3PO, su compañero robótico de aventuras en esa galaxia muy lejana.

Tomado de: 20minutos.es. Febrero 23, 2017.